Home / Ferrol / Ferrol / Borren a Ferrol del mapa… y no se quejen

Borren a Ferrol del mapa… y no se quejen

El Santo Encuentro, con fin en Amboage, ha recorrido Ferrol este viernes (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Imagen de la procesión del Santo Encuentro de abril pasado, con el emblemático Ferrol Mola en segundo plano (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

RAÚL SALGADO | Ferrol | Viernes 9 junio 2017 | 21:15

En una acelerada maniobra de ninguneo, encontrar referencias sobre Ferrol en ciertos medios de comunicación precisa de formación en Arqueología. Sirva el ejemplo de TVG y Radio Galega; nunca lo olviden, medios públicos pagados con el dinero de todos y cada uno de los gallegos.

Emisoras cuya cúpula no solo se resiste, carente de argumentos, a reabrir delegación en Ferrol, sino que se esfuerza en teñir de anecdótica cualquier alusión a una ciudad relegada.

No es que su línea informativa sea santo de mi devoción, pero con esta zona la acentúa y priman únicamente noticias supuestamente curiosas más propias de un magazine de nimiedades, sucesos catastróficos o, cómo no, aquellas cuestiones que perjudiquen a cualquier partido que no sea el que sostiene el Gobierno gallego.

Las cosas como son. No son asuntos exclusivos de esta esquina del mapa, pero rozan el desprecio si tenemos en cuenta que la delegación sureña la bautizan como Vigo-Pontevedra, aunque su presencia física sea en la ciudad olívica y no en la del Lérez, y la que teóricamente cubre a Ferrolterra es «A Coruña». A secas.

Pero, claro, qué podemos esperar de un lugar condenado al ostracismo y que se ve con antipatía desde determinados círculos. Asumámoslo, aunque suene pesimista en exceso: Ferrol no preocupa. A casi nadie. Es el penúltimo y desagradable capítulo de una historia de desencuentros, de remar con el viento en contra.

Precipitado hacia el declive poblacional, pero que no encuentra en la esfera política municipal más que una anodina sucesión de acontecimientos repetitivos. De estériles intercambios de reproches, a base de ración diaria, entre el gobierno y la oposición. Una ciudad sin presupuestos frente a una pinza por unos salarios de dos partidos teóricamente antagónicos.

Pero no esperen grises en su paleta de colores: si afeas los sueldos, eres de los que mandan; si criticas que el gobierno no pisa el acelerador y que no se ven muchos frutos, un conservador enemigo del progreso. ¿De qué se habla estos días? Parece que, en una suerte de relato de la marmota, de la peatonalización.

Ah, por supuesto, por culpa de la prensa, a quien algunos, en esta trinchera en que se ha convertido el mundo cotidiano, culpan de que solo saque a una parte del conflicto. A la que va en su contra, no es necesario matizar. Mentira. La buena prensa, nada de que paguen justos por pecadores, se limita a exponer opiniones.

Si un bando es más gritón, no vamos a llevar el altavoz a quien no quiere agarrarlo. Así de sencillo. Es obligación de una sociedad democrática saber defenderse. Y todas las voces cuentan, faltaría más. No solo las expertas.

Ni tanto ni tan poco: no creo que quitar tráfico sea por sí misma una medida convertida en panacea, véase la calle Galiano, ni entiendo el miedo a la misma.

Bueno, lo comprendo por el enquistado odio a lo nuevo que ha manifestado secularmente parte de la ciudadanía, la que suele tener el poder en sus manos, y del comercio local, el que suele creer que tiene el poder en sus manos. Pensar que resurgiremos de nuestras cenizas sin coches es cosa de creer en los Reyes Magos; ayudará a hacer un Ferrol mejor, no es poco.

Un detalle: prueben a caminar, no recurran al coche para ir a la esquina. No les va a pasar nada. Y otra cosa, doy fe: hay vida más allá del centro, de A Magdalena. Los demás también existimos. En estas nos encontramos; dándole vueltas al planeta, pensando que arreglamos el mundo.

Que una playa para perros es la mayor prioridad que puede haber ya no en cualquier lugar, sino precisamente en una ciudad que está como está. Somos entrenadores, empresarios, médicos o políticos en potencia. Pidiendo sin descanso, pero sin predicar con el ejemplo. Menos hablar (por hablar), en la calle y en tantas redes sociales de las narices, y más pico y pala.

Pensar en vez de creer cualquier cosa o amago de noticia en cualquier lugar. Y dicen en CRTVG que reabrir una sede en Ferrol costaría mucho dinero. No, es que para qué abrirla. Si no interesamos. Matizo: quizá con el esperpento destapado este mismo martes sobre la elección de socorristas ya habrían sobrado los motivos. Qué hartazgo.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*