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El Ferrol del Desastre

RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Martes 17 diciembre 2013 | 13:46

Se acabaron las colas. Las del paquete de Navidad de Bazán/Astano y las de quejas por la plaza de España. Mientras sigan existiendo los baches, habrá algo por lo que protestar. Aquí está la Navidad, pon tus sueños a jugar. ¿Y si nos toca el Gordo? ¿Y si la anterior morada del caballo de Franco no vuelve a estar en obras? Dios escuche al que suelte unas frases tan atrevidas.

En fechas tan hogareñas, no seré yo el que amargue el turrón y lo convierta en algo duro de pelar. Ni el altanero que os reciba con una mirada por encima del hombro. No hay nada malo en que Navidad, con Semana Santa y el verano, sean las grandes épocas de aluvión. Regresar, como El Almendro.

Tampoco en que lo hagan, carga de humildad mediante a poder ser, aquellos que siguen viendo en este rincón el lugar del que siempre quieren escapar. Si somos tan particulares, es que somos muy abiertos. Con un mapa social tan fragmentado, no podemos ser mentes obtusas. Alguna droga flota en nuestro Cola Cao. Pese a todo, ¿qué os encontraréis este viernes cuando se produzca el desembarco?

No creo que nada especialmente sorprendente. Más de lo mismo. En el fondo, lo que se espera con ansia. Que las calles vuelvan a llenarse. No importará el frío o la lluvia de Año Nuevo. Tampoco la odisea de encontrar un sitio abierto para mojar churros en una taza de chocolate. El tablero mágico se alegrará, todos bajaremos al centro. Podremos serpentear los jardines de la nueva plaza para llegar a Galiano.

Asaltar el Reina Sofía sin tener que mirar el reloj. Quién sabe, quizás 2014 quiera sorprender con una mano tendida y una sonrisa que enamore. Y, como somos únicos en nuestra especie, nos quejaremos de los atascos, de los tropezones en Real. Ojalá no me equivoque. Esta Navidad es distinta. Por todo lo que hemos sufrido, por las ganas que tenemos de volver a tener ganas.

Nos cruzaremos miradas, nos ofreceremos manos calientes a base de cariño, abrazos que traen recuerdos. Ferrolanos que, de tanto emigrar, siguen mirando allá arriba cada vez que vuelven. Les sigue fascinando la ciudad de las alturas, de las galerías acristaladas. Los resquicios que se olvidan cuando tienes la cama lejos del noroeste, cuando las venas lloran morriña.

En la era de las adicciones, desconectaremos el teléfono, la tableta y el ordenador. Nos sentaremos a la mesa, apretaremos los dientes y confiaremos en que ya basta. Al tacto todo es distinto. La mente abre las puertas y olvida los males que atenazan. Sábado noche, los huecos de A Magdalena tienen dueños. Son coches. El frío concede tregua y las calles adquieren vida propia.

Fluyen la bebida, las risas y la conversación. No solo destierras el día a día ensordecedor, sino que te subes a otra nube y agarras tu oportunidad. Quieres guardar en el cajón que el naval se arrincona en su propia trinchera, que Vigo celebra la fiesta del milenio mientras aquí volvemos a quedar confinados. Pero mañana hay manifestación. Otra vez. Feijoo no recibe.

Nada del Gordo: la verdadera Lotería, el 30. Pemex, hora mexicana al cambio, decide sobre floteles. Preparando copas de cava y uvas sin pepitas, nos toparemos de bruces con el azar. Ese al que le pedimos que la Ruta de la Construcción Naval no sirva para presumir de patrimonio, sino para que los turistas vean cómo se siguen moviendo las grúas.

Por si no ten?a suficiente, la plaza luce carpa para pista de hielo (foto: Ra?l Salgado)

Por si no tenía suficiente, la plaza luce carpa para pista de hielo (foto: Raúl Salgado)

Que ver marchar a un barco entre castillos no sea más que una escena digna de fotografía, pañuelos melancólicos en el bolsillo. Catar las Meninas en un Canido vibrante, bajar al puerto sin cascotes colgando. Pero es que, claro, qué quieren que les diga del imperio azteca. Van a construir los dos floteles, que sí. Pero si el proceso internacional de marras así lo determina.

Ah, claro. Es que no se trata de confiar, se trata de que alguien no juegue con las palabras. Dicen en la capital gallega, lo sabíamos muchos, que por allí manejan otro carácter. Digamos que otra forma de ver y tratar las cosas. El problema, es evidente, pasa porque hablamos de carga de dignidad.

La España actual no es la de la dictadura. Los curas rojos se encerraban en las iglesias con los que pedían democracia… y trabajo. También se sabe de eso en esta ciudad. Insisto, no estamos en el mismo país. Pero el obispo también agarra el megáfono. Dice que se desmantelan los astilleros con la connivencia de algunos poderosos.

Y que muchos se agarran a la crisis para privar a la clase trabajadora de sus derechos. Un Sánchez Monge cada vez más convencido del poder de la comunicación en el siglo XXI se moja, sabe que el pan de todos depende de unos pocos gobernantes.

Publico los martes. Los dos próximos son, agárrense, Nochebuena y Nochevieja. No me hago responsable de lo que aquí escriba. Por dos semanas, licencia para pensar en lo que puede ser si nos ponemos manos a la obra. Olvidar lo pésimo y soñar en voz alta, con la férrea realidad como guía de nuestro destino. Ver al Racing en lo más alto tras un mes de incidentes y fútbol de resistencia lejos de casa.

Levantar un trono en una Semana Santa internacionalísima. Llenar el dique con otro Adelaide. Subirnos a la ola con la ilusión de la primera vez.

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