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Explosión floral multitudinaria en Ares

Alfombras florales del Corpus Christi de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Alfombras florales del Corpus Christi de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ares | Domingo 3 junio 2018 | 19:55

Como la conocemos en la actualidad, la fiesta de las alfombras florales de Ares tiene un formato reciente. Apenas unas décadas. Sin embargo, ya atesora la distinción de interés turístico gallego y parece haber pisado el acelerador este mismo domingo con un Corpus Christi masivo pese a las inclemencias del tiempo.

Del cielo soleado de las primeras horas se pasaba a nubes y algún chaparrón esporádico. En caso de lluvia, era evidente, estampida instantánea para encontrar refugio. Ahora bien, si el paraguas sobraba, no había duda y se regresaba a la calle con rapidez. Ganas de disfrutar de un día que no se repite en todo el año.

El bullicio era constante a partir del amanecer, ropas de jornada grande y colores vivos. La romería se sucedía en los tramos tapizados de Real y María, con más impacto visual por lo estrecho de esas calles y lo llamativo de los dibujos allí plasmados.

Alfombras florales del Corpus Christi de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Alfombras florales del Corpus Christi de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

La plaza aledaña a la iglesia aresana, epicentro de una celebración que apunta a más. Y que necesita más manos y mayor dosis de apoyo por parte de instituciones y entorno privado, como se han encargado de recordar en las últimas semanas quienes por este evento se dejan la espalda. Tal cual.

Cierres con cinta alrededor de flores y tipos diferentes de verde, aunque también se ve a quienes saltan el límite y pisan sin rubor. Muchos coches en las vías próximas, las molestias para aparcar se acotan al perímetro más inmediato y hay lugares para estacionar pese a la particular revolución que se vive durante todo el fin de semana.

Porque lo cotidiano, eso sí, no se detiene en la villa de balcones y macetas como marca de belleza. Junto a la antigua casa consistorial, la pizarra de un pequeño bar reza «Bocatas variados a 1 euro». Sus clientes, improvisando terraza, cantan con total naturalidad. Como en épocas lejanas.

Alfombras florales del Corpus Christi de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Alfombras florales del Corpus Christi de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Cuota muy abundante de visitantes en el casco viejo de Ares, notable alrededor del templo parroquial. Su puerta, cerrada a la espera de la procesión vespertina, que dejará en un simple recuerdo una faena titánica que agita las calles la madrugada anterior.

Un paisaje efímero que exhibe al exterior, cada vez con mayor notoriedad, a un pueblo entero. Figuras de toda clase, de la simbología religiosa a películas de animación infantil, pasando por lo propio, como el orgullo por el club local de remo. Casi todo puede convertirse en reclamo en un conato de suelo.

El objetivo común, iluminar este rincón del mapa con historia a base de esencias marineras, soportales y legado de más de una cultura. De lo divino a lo más humano sin que intimide el fresco. Pequeñas referencias que persistirán solamente unas horas, pero que encierran lo vivido 364 días antes.

Alfombras florales del Corpus Christi de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Alfombras florales del Corpus Christi de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Al abrigo de un goteo imparable de público, mensajes de estricta actualidad y los que siempre son importantes. Un tramo de la calle Real se dedica al sueño de Luther King o a la gesta de las sufragistas, pocos metros más arriba subyace la maleta que evoca a la emigración.

Faroles prendidos por si el cielo no filtra la luz como clasicismo ante los emoticonos que plagan la manzana inmediatamente posterior. Sigue el trasiego en los garajes, que ya al mediodía preparan mesas y sillas. Huele a comida de fiesta. Y algo importante, nadie sin su móvil. Hay que capturar el instante.

Locales y foráneos caminan al ritmo perfecto. No se ralentiza la caminata, pero se puede divisar con tranquilidad la obra maestra. Incluso tras la Escuela de Niñas, donde aflora uno de los trechos más angostos. Ciertos nativos instruyen a los más jóvenes porque distinguen los ingredientes empleados y presumen de ello. Ahora hay que mantener la fiesta. Por orgullo.

(Fotos: Mero Barral© / 13fotos – 2018. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)

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