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«Hay que hablar del cáncer para superar el miedo y ahuyentar fantasmas»

María Vallejo, con su sonrisa perenne, sujetando un ejemplar de su libro en la calle Real [foto: M.C.]

María Vallejo, con su sonrisa perenne, sujetando un ejemplar de su libro en la calle Real [foto: M.C.]

MARTA CORRAL | Ferrol | Viernes 25 mayo 2018 | 14:23

María Vallejo González nació en Lugo pero es ferrolana de adopción desde hace quince años. Licenciada en Filología Hispánica y en Románicas, doctora por la Universidad de Santiago de Compostela, es una lectora empedernida que al fin se ha decidido a dar el salto y firmar su primer libro, Te dejo mis katiuskas, que se presenta este sábado en el Casino Ferrolano a las 18:30 horas.

En sus páginas cuenta la conmovedora historia de Carlota, una pequeña de seis años que busca en su abuela la explicación a lo que le está pasando a su madre, enferma de cáncer. Una metáfora «muy dulce» que se antoja una herramienta útil para aquellas familias que tengan que explicar los entresijos de una enfermedad que María, desgraciadamente, conoce muy bien.

«Al poco tiempo de nacer mi hijo Carlos le diagnosticaron un cáncer a mi hermana Rosa. Era su madrina y le tenía adoración. Cuando la operaban o empezaba a caerle el pelo él me preguntaba qué le pasaba y yo le solía decir que los médicos no sabían lo que tenía, pero que le estaban dando un jarabe que provocaba esos efectos secundarios», explica sujetando una taza de café en el Lusitania.

«La madre de un compañero de su colegio había muerto de cáncer y yo no quería que viviese angustiado porque no siempre acaba así», reflexiona. Precisamente, el cuento está dedicado a su hermana, su «heroína». «Ella me inspiró, sentía la necesidad de buscar la manera de explicarle a mi hijo lo que le estaba pasando, pero de un modo dulce, no tan cruel como lo que es. Empecé a escribirlo como un cuento infantil, pero acabó siendo un desahogo para mí y, desde luego, no es para niños. Quizás para adolescentes, desde los 13 o 14 años».

El día que se paró el tiempo

Cuando Carlota le pregunta a su abuela Magdalena por su madre las manecillas del reloj se paran. «La abuela es un poco como yo, llevaba tiempo dándole vueltas a la manera de contarlo para que su nieta comprendiera. Ella, al principio, no se atrevía, pero estaba convencida de que no saber produce miedo y no hablar crea fantasmas». Esa es una de las frases que resumen a la perfección lo que María quiere trasladar en su libro: «Cuando escuchamos la palabra cáncer nos tiemblan las canillas. De hecho, en casa de mis padres no se pronuncia, así que he querido reflexionar sobre ese silencio».

Comenzó a escribirlo en octubre, con el piano de Ludovico Einaudi al otro lado de sus cascos. Después de varias pruebas de imprenta el prototipo final salía el 16 de abril, pero llegaba tarde. «Mi hermana no sabía de qué iba el libro y le prometí que lo leería en cuanto saliese, pero ese mismo día, unas horas antes, ella falleció. Fue muy triste. A ella le debo haberlo escrito porque siempre nos presentó la cara más dulce de la enfermedad. Nunca jamás se quejó, siempre estaba bien. Si yo no hubiese visto lo luchadora que era no hubiese podido escribirlo», confiesa.

María dedicándole a Ferrol360 un ejemplar de 'Te dejo mis katiuskas' [foto: M.C.]

María dedicándole a Ferrol360 un ejemplar de ‘Te dejo mis katiuskas’ [foto: M.C.]

A pesar de lo duro del relato, María no pierde la sonrisa. «Lloro en la ducha, para que no me vea triste mi hijo», me dice. Él no sabe todavía de qué va el libro y «hasta que pase una temporada no se lo voy a dejar leer. Sabe que está dedicado a madrina, pero nada más». Uno de los peores tragos que recuerda fue decirle que Rosa había fallecido: «Se lo tomó fatal». Por eso, María defiende que no es «necesario explicarle todo a los niños. La vida es cruel y, si se lo das en pequeñas dosis, es mucho más soportable».

«Yo no hubiese ganado nada diciéndole hace cinco años que mi hermana tenía cáncer porque él contaba con el referente de la madre de su amigo, que había muerto. ¿Para qué le voy a crear esa angustia? ¿Con 17 años? Pues claro que sí, ya no puedo aislarlo del mundo. Otra cosa es, por ejemplo, un Alzheimer, que sí es necesario explicar, pero de esta manera no, vivió mucho más tranquilo».

Una metáfora útil para las familias

Aunque el cuento esté narrado desde la perspectiva de una niña, con su ingenuidad, María insiste en que sería «complicado de entender para niños porque no captarían la reflexión. Sí que es un buen instrumento para las familias que tengan un caso en casa. Cada madre tendrá sus armas, pero la metáfora que he usado es muy visual, muy plástica».

«Con el cáncer se te va una persona querida o la conservas, pero entre medias perdemos muchas cosas. Mi libro es una llamada de atención a todo lo que dejamos ir. El cáncer se puede llevar a un familiar, pero no podemos dejar que nos arrebate otras cosas. No hay que dejarle seguir ganando porque todavía hay mucho más en la vida». A pesar de esos silencios de protección, María ahora no se cansa de llamar a la enfermedad por su nombre: «A mí la palabra cáncer me asusta mucho, pero no más que otras como Alzheimer. Cuando puedes pronunciar algo es porque no le tienes miedo».

Al lado de los textos de María se encuentran las ilustraciones de Ana Fernández, una adolescente ferrolana que cursa sus estudios de 2º de ESO en Jesús Maestro. «Un día mi hijo vino con unos dibujos a casa que había hecho la hermana de una compañera y me encantaron. Hablé con su madre y con ella y se lo propuse. La verdad es que tiene una sensibilidad extraordinaria. Yo le transmitía mis ideas, cómo me había imaginado a los personajes o las escenas y ella conseguía plasmarlo».

Donativo para la Fundación Aladina

Te dejo mis katiuskas, además, es un libro solidario. Los 12,50 euros que cuesta se donarán íntegramente a la Fundación Aladina, que les hace la vida más fácil a los pequeños con cáncer. «Les he pedido que lo destinen a algo lúdico, que les haga olvidar la tristeza de los tratamientos y los hospitales». Aunque el libro estará en librerías y ya está a la venta en varios portales de Internet, María apunta que lo ideal es adquirirlo en las presentaciones porque, de la otra forma, «solamente queda el 30 % del total del precio para donativo después de los gastos derivados de los intermediarios».

En Ferrol, podremos adquirirlo este sábado 26 a las 18:30 horas en el Casino Ferrolano y en Lugo el próximo 23 de junio en La Ferretería a las 19:00 horas. A veces pensamos que los cuentos son para la infancia, que ya estamos viejos para metáforas, sueños y moralejas, pero como escribió Antoine de Saint-Exupéry en El Principito «todos los mayores han sido primero niños (pero pocos lo recuerdan)». Y no somos pocas las que hemos sido Carlota y, por supuesto, nunca podríamos olvidarnos de eso.

2 comentarios

  1. Asistí a la presentación y no puedo más que felicitaros a las tres: A María por el libro y por la sinceridad con que se abrió a todos los asistentes, a Ana por su frescura y su candor y por sacarnos tantas sonrisas, y a ti porque desde el primer momento demostraste una total empatía con las autoras y con el público. Difícilmente en la presentación de un libro que habla del cáncer y cuya recaudación se va a destinar íntegra a un fin social se podría haber acertado más.

    Espero que se convierta en un éxito de ventas y que eso ayude a mejorar la vida de los niños enfermos de cáncer; si así sucede ten por seguro que ha sido gracias a vosotras tres.

    • Muchísimas gracias, Pepe 🙂 La verdad es que María ha sido una valiente y yo simplemente he tenido la suerte de haberla acompañado, ella lo ha hecho todo muy fácil. Ha sido un placer.

      ¡Un abrazo!

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