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Los libros se venden al sol para resguardarnos de la lluvia

MARTA CORRAL | Ferrol | Martes 15 mayo 2018 | 13:54

El viernes pasado los libreros levantaban su asentamiento en la ferrolana plaza de la Constitución. Tres semanas intensas que comenzaban el 19 de abril con la Feria del Libro y concluían este pasado jueves, cuando se bajan las persianas de las casetas de la Feria del Libro de Ocasión.

En un tiempo donde la lectura en ráfaga de los formatos electrónicos y las redes sociales vomita una cantidad ingente de información complicada de procesar, quizás las páginas sean más necesarias que nunca para obligarnos a profundizar sobre las vidas de los otros, sobre las aventuras que nunca habríamos vivido si no fuera por ese pasar incesante de las hojas en las que nos espera el negro sobre el blanco.

Los libreros han coincidido en que el sol ha brindado una de las mejores ferias que se recuerdan. La temperatura de un abril benevolente ha abierto el apetito de palabras y ha propiciado el comienzo del acopio de historias para tener sobre la mesilla cuando llueva fuera o, tal vez, dentro de nosotros mismos.

Un cuarto de siglo de ferrolanismo

Los 25 años de la editorial Embora, la única que existe en Ferrol, han marcado el devenir de la feria. Beatriz Rodríguez, una de sus trabajadoras, hacía un «balance muy positivo». Ellos, que no suelen ir a muchos eventos de este tipo sacando el Culturgal y el compostelano Mercado da Estrela, no descartan volver a exhibir sus publicaciones en la ciudad naval después de un bautismo exitoso.

«Crecí alrededor de libros. Esto me gusta mucho, es muy difícil, hay que pelea, pero compensa», asegura esta joven que lleva cuatro años trabajando en la editorial que fundó junto a sus socios su padre. Títulos ferrolanos sobre la mesa, en ese tono azul tan característico de la colección local de Embora, que se dan la mano con uno de los libros más originales y mejor editados de los últimos años, Baixo as mesmas nubes, de Elga Fernández Lamas.

Beatriz junto a su padre, Francisco Rodríguez, en la pasada Feria del Libro (foto: Ferrol360)

Beatriz junto a su padre, Francisco Rodríguez, en la pasada Feria del Libro (foto: Ferrol360)

Más de 20 años viniendo desde Compostela

Antón Pedreira regenta la librería que lleva su apellido en Santiago de Compostela. Más de dos décadas trayendo sus ejemplares a Ferrol le confirmaron que sigue siendo rentable sacar los libros a la calle. «O importante é que fagas algo dentro ou fóra da libraría. Ao mellor na inmediatez non se nota, pero cómpre que o libro se mova, esté aí», dice.

Reivindica, como los demás libreros de la Federación gallega, ayudas al libro y no tantas a la promoción. Demanda la creación de una Dirección Xeral do Libro, que desapareció en 2010, como «unha ferramenta importantísima do libro e a cultura».

Antón Pedreira apuesta en su librería mayoritariamente por los títulos en gallego (foto: Ferrol360)

Antón Pedreira apuesta en su librería mayoritariamente por los títulos en gallego (foto: Ferrol360)

La importancia de que se acerquen niños

El presidente de la Agrupación de Libreiros de Ferrolterra, Antonio Martínez, regenta la librería Day. Contento con el balance de una feria que «cada ano suma máis xente», precisa que «o máis importante é que os cativos podan facer algo aquí, que teñan actividades».

Confiesa que, para él, «rentable non é, porque hai moito traballo detrás de saír ás rúas cos libros, pero temos claro que hai que estar aquí e apostar pola feira».

Antonio Martínez destaca la importancia de las actividades infantiles en la feria (foto: Ferrol360)

Antonio Martínez destaca la importancia de las actividades infantiles en la feria (foto: Ferrol360)

Presentaciones a tutiplén

La Central Librera de la calle Dolores es una de las que no faltan a su cita. Detrás de su mostrador estuvo Alberto Justo, contento con una feria que mejoró «con respecto a los dos últimos años». «Le debemos mucho al tiempo, la gente no se escapó a la playa y buscó un plan alternativo. Han comprado muchos libros. Sin duda la oferta del 10 % ayuda, pero también que abril sea un mes en el que se lanzan muchas novedades».

Defiende que lo importante es «mantener vivo el espíritu de la feria» con un sinfín de presentaciones programadas desde su stand, el que aglutinó la mayoría, y pone en valor el esfuerzo que hacen los libreros a la hora de seleccionar los títulos. «Date cuenta que nosotros tenemos más de 25.000 libros en stock permanente y aquí solo podemos traer unos 500, así que escogerlos es muy complicado».

Alberto sujeta uno de los libros editados por la propia Central Librera y el clavel que se repartió el Día del Libro (foto: Ferrol360)

Alberto sujeta uno de los libros editados por la propia Central Librera y el clavel que se repartió el Día del Libro (foto: Ferrol360)

«Hai que estar nas feiras»

«Vimos dende hai dez anos e este foi un dos mellores, tanto na venda coma na afluencia de xente», comentaba Ismael Cortizas, al frente de la librería que a la que da nombre su apellido. «Isto non é cuestión de compensación económica, hai que estar porque é un xeito de facernos visibles. Hai xente reacia a entrar na libraría pero aquí non pasa. Collen os libros, preguntan… hai máis proximidade».

Apuestan, como todos los que han estado en la feria, por los libros infantiles, y explica que acercaron unos 1.200 ejemplares que tuvieron que reponer varias veces. «Sempre levas sorpresas moi agradables, marchamos moi contentos», apunta.

Ismael Cortizas también apuesta fuerte por el libro en gallego y para niños (foto: Ferrol360)

Ismael Cortizas también apuesta fuerte por el libro en gallego y para niños (foto: Ferrol360)

«Compensa por el contacto directo»

Conchi Ramos estuvo detrás del mostardor de la librería Galiano para comprobar que hubo «mucho más movimiento en comparación con otros años, se nota que el tiempo acompañó». «Estamos contentos por lo que supone ir, ver a los pequeños y que se sigue fomentando la lectura», señala.

Admite que «es duro, pero compensa por el contacto directo con los lectores y porque es una manera fácil de que la gente tenga el libro a su alcance».

Conchi Ramos, de la librería Galiano (foto: Ferrol360)

Conchi Ramos, de la librería Galiano (foto: Ferrol360)

«¡Pero claro! ¡El paper mola!»

Manuel Rivera está al frente de Metropolis Comics, que este año ha contando con dos stands -uno para su tienda de Ferrol y otro para su otro establecimiento situado en A Corña-. «Nos lo hemos tomado como un tema de escaparate de cara a las dos tiendas, para darles visibilidad y seguramente seguiremos viniendo porque ha sido una experiencia positiva», analiza.

Admite que el cómic es un «picoteo continuo de títulos» y que ahora mismo no hay tan siquiera un perfil de consumidor concreto. «Abarca todo tipo de temas y el público está abierto a descubrirlo en función de las temáticas que le interesa. Notamos que hay predisposición, se está perdiendo el prejuicio y lo consideran un producto bueno», señala, añadiendo que además el formato electrónico en este género no suele triunfar: «A lo mejor para darle una primera ojeada usan Internet, pero ¡el paper mola!».

Mauel Rivera entre los títulos que llevó Metropolis a la pasada Feria (foto: Ferrol360)

Mauel Rivera entre los títulos que llevó Metropolis a la pasada Feria (foto: Ferrol360)

Los lectores del futuro

Noelia Soriano, de la librería Estraviz, estuvo por primera vez en una feria y lo que más le ha llamado la atención es la «barbaridad de títulos infantiles que estamos vendiendo». «Estuvimos continuamente trayendo mercancía cada día para cumplir con las peticiones de los lectores y estar a su disposición», confiesa.

Ahora, con las persianas echadas y los libros en la mesilla. Después de haber regalado al menos uno y cumplir así con nuestras propias tradiciones, nos queda lo más complicado: dedicarles tiempo. Apartar un poco la vista de las pantallas y posarla sobre sus páginas, para que descanse.

Hoy, por ejemplo, puede ser un buen día. Quizás no llueva lo suficiente para que ese momento bajo la manta y con las gotas golpeando el cristal nos llame a la lectura, pero tal vez leer en los días soleados tampoco sea una mala idea. Al aire libre, en una terraza, descalzos sobre el campo o con sabor a salitre.

Noelia contándoles un cuento a los escolares de la Compañía de María durante la Feria (foto: Ferrol360)

Noelia contándoles un cuento a los escolares de la Compañía de María durante la Feria (foto: Ferrol360)

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