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Risas como terapia

JOSÉ L. DE NICOLÁS | De que vés sendo? | Viernes 12 enero 2018 | 11:54

En un año para olvidar en la vida de Fátima Gómez, conocida en la red como @lady_arrugas, su aportación a las redes sociales ha sido una de las pocas válvulas de escape que le ha permitido seguir adelante.

Fátima gestiona un Instagram que a día de hoy posee más de 37.000 seguidores. Digo a día de hoy, porque crece y crece a un ritmo imparable. ¿Qué buscan las personas que siguen a lady_arrugas en su Instagram. Pues muy sencillo, buscan una alegría diaria, o incluso varias alegrías al día.

El estado físico de Fátima no le permite grandes alegrías. Hernias cervicales inadecuadamente tratadas, fibromialgia, fatiga crónica, entre otras, le hacen permanecer muchas horas tumbada en la cama o recostada en un sofá.

Para ella esta tarea de publicación en la red social supone una ocupación (una ocupación laboriosa) que le exige su atención diaria, y eso la activa, quiera o no, pueda no, ha de cumplir con las personas que la sigue. Es un objetivo diario en su vida.

Lady_arrugas bucea en la web y busca aquellos artículos que aporten un poco de felicidad al día a día, que consigan arrancarnos una sonrisa. Así de sencillo y así de maravilloso.

Su situación física y anímica no le permiten estar en activo en el trabajo, que ha tenido que dejar, no sin problemas con la empresa en la que sirvió fielmente durante los últimos 10 años, cosa que ha venido a agravar enormemente su ya mermado estado anímico.

El Sergas y el INNS no han ayudado en nada a su mejoría, sino todo lo contrario. No sólo no le dan soluciones médicas a sus dolencias (dolencias sí, porque sufre dolor diario y continuo) sino que, a pesar de su estado, le han obligado a reincorporarse al trabajo.

El Sergas la propuso para una incapacidad, pero no se la otorga el INSS, así que la han “dado de alta”. No importan los 12 kilos adelgazados, los informes de psicólogos, psiquiatras, reumatólogos y demás especialistas desaconsejando su vuelta al trabajo.

Pero todas estas situaciones adversas son paliadas, en parte, por las muchas muestras de agradecimiento que recibe a diario en Instagram. Agradecimientos por alumbrar las vidas de la gente normal que, en general, no tiene (no tenemos) muchas razones para sonreír.

Son habituales frases como “Gracias porque siempre me haces sonreír”, o “Ostia puta como me río contigo. No dejes de publicar, en este mundo hace falta gente como tú”, o “Gracias por sacarme una sonrisa en días grises”.

Curiosamente, también alguna persona con cierta relevancia social como Paula Etchevarría no sólo sigue sus publicaciones sino que hace comentarios sobre ellas.

Ahora, mientras sigue repartiendo felicidad, sigue peleándose con el INNS para conseguir que le busquen y apliquen una solución a sus problemas médicos (físicos y mentales) o, si esto no se produce, que al menos le concedan una más que merecida invalidez.

Los tribunales dirán. Aunque claro, es la lucha de David contra Goliat. Ella sola enfrentada contra un monstruo impersonal y deshumanizado como el INNS tiene pocas posibilidades de éxito.

Es curioso ver en las noticias cómo María José Campanario entra en el hospital cada tres meses para que la ayuden a dejar de sufrir porque tiene alguna, sólo alguna, de las enfermedades de Fátima.

A la espera de esa decisión judicial, Fátima sigue buceando en internet y repartiendo sus regalos diarios en Instagram, y así seguirá mientras pueda. La podéis encontrar en https://www.instagram.com/lady_arrugas/ Reír aún es gratis, aprovechadlo!!!

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