A dos manos

MARTA CORRAL | ‘O Falar non ten cancelas’ | Lunes 27 enero 2014 | 12:12

Arrasamos con todo. Somos un pueblo especialista en meter la pala y destruir lo que otros habían construido antes. Que yo recuerde, de buenas a primeras, en nuestro haber figura el desmantelamiento del emblemático barrio de Esteiro, la plaza de España, O Bertón, el Cantón de Molíns o el parque Reina Sofía. Seguro que me dejo algo, fijo.

Lo hacemos sin pestañear. Dueños de una razón que cambia cada cuatro años. Como si nos molestase ahí, como si no mereciera la pena plantearse siquiera la tarea de restaurarlo, de devolverle la vida, de trabajarlo, de adaptarlo a nuestra realidad y darle un nuevo aire. Pim, pam, ¡fuego!

¿Se imaginan qué sería de Compostela si los santiagueses tuvieran esa misma mentalidad?

Recimil o Ferrol Vello tienen muchas papeletas para correr la misma suerte y pasar por la quilla. Con el transcurrir de los días parece alejarse la posibilidad de recuperarlos y hacerlos habitables. Sobre todo el barrio de Argüelles, como le llamaban muchos, que todas las semanas copa portadas por un nuevo desprendimiento y sus consecuencias. Sus parches. Sus desalojos.

Si nos guiásemos por la lógica -algo realmente complicado en este rincón del noroeste-, a todas luces sería obvia la necesidad de conservar nuestro patrimonio, nuestro pasado, el legado que nos dejaron los que nos precedieron. Lo que nos identifica como pueblo, nos diferencia, nos otorga personalidad. Nuestra fortaleza. ¿Qué motivo podrá pesar más que conservar nuestra historia?

No nos quedará nada si no cambiamos el chip. No sólo se esfumarán nuestros barrios y nuestras galerías, también ese patrimonio que no se puede tocar y que nos empeñamos en dejar morir porque no nos gusta y nos huele a alcanfor, como la Semana Santa o las Pepitas. Amadas y odiadas, cómo no, al más puro Ferrol style.

Si hablamos de la Semana Santa, sé que para algunos de ustedes supone un coñazo estar en Ferrol en esas fechas, para otros es una manifestación de ‘integrismo católico’, algunos la miran con indiferencia y, otros, son unos apasionados.

Tomaré, pues, la Semana Santa como ejemplo del proceder ferrolano -de las Pepitas me ocuparé en otro momento-; de esa idiosincrasia que nos distingue. La misma que motiva los comentarios ‘anti-bazaneros’ aún con la que tenemos encima. Esa misma. Seguro que ya saben a lo que me refiero.

Cuando conocíamos que nuestra Semana Santa era declarada de Interés Turístico Internacional, me sorprendieron las reacciones (porque una es ferrolana; pero sigue teniendo la esperanza de que la noria deje de rodar algún día). Ya no sólo me alertaron los comentarios de aquellos a los que este rollo no les va; más bien, los de algunas de las personas que están vinculadas a las cofradías.

Es cuestionable que estemos al mismo nivel que otras grandes semanas santas de España; no tenemos ni la mitad de su patrimonio, ni la ciudad está tan cuidada y volcada con las procesiones. Pero lo hemos conseguido, señores. Hubo quien creyó en ello desde el principio y curró hasta conseguirlo. Y esta es su recompensa. Enhorabuena.

Pero hay que responder, no nos podemos quedar inmóviles y quejándonos, hay que mejorar. Ya lo decía el tío Ben: «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad».

Lo que no podemos hacer es echarnos más mierda encima. Que tenemos el enemigo en casa y parecemos los tontos de la película. ¿De verdad sólo una servidora piensa que esa puede ser la causa principal de muchos de nuestros problemas? Si hay un lugar en el que nunca llueve a gusto de todos es Ferrol, sin duda.

Y ojo, que soy muy fan de las discrepancias, de las críticas. Pero de las que construyen, de las que se basan en el conocimiento. No de las gratuitas, de las anónimas, de las que se escudan en un perfil falso en las redes sociales. Aquellos que tiran la piedra y esconden la mano. Los cobardes. De esos estamos hasta los topes; coitadiños, non teñen que facer.

Este reconocimiento puede atraer a más gente y habrá que aprovecharlo, digo yo. Empezando por el arreglo de las calles, obviamente; pero continuando por la coherencia en las procesiones, por la oferta de planes alternativos a los religiosos y por el consenso. ¿Nos daremos cuenta algún día de que todos navegamos en el mismo barco?

Tuve la ocasión de charlar con los responsables de las cofradías. Ellos son las cabezas visibles de cinco organizaciones que tienen mucha gente detrás. Si no se mueven en ese entorno, o no conocen a nadie que lo haga, seguro que se quedan con la imagen de los ‘fanáticos’ que van descalzos por la calle y portan cruces. O de los frikis que pasan todo un año contando los días hasta el Domingo de Ramos. Pero hay mucho más, muchísimo más.

Hay gente muy religiosa, por supuesto. Hablamos de Semana Santa, no del Carnaval. Pero también hay amantes del arte o gente que ha hecho promesas para que se cure un ser querido que está enfermo. Los hay que se reencuentran con sus amistades y también con sus enemigos, que dejan de serlo por unos días, para convertirse en compañeros. Los hay que aman la música y la cerveza. Están los que llegan de reenganche a la procesión. Y los que, benditos sean, a pesar de no creer en Dios demasiado -sí, es una variable complicada de asumir-, trabajan para continuar la tradición de la Semana Santa Ferrolana.

Gente que no podrían ni imaginar, como su vecino del quinto, puede que esté debajo de ese capuz. Puede que le haya mirado a los ojos en una procesión y le haya acojonado. O puede que ese amigo que dice que se va de vacaciones sea el mismo que lleva años cargando con el mismo banzo de madera.

Y aunque no compartamos esa fe e incluso no podamos entenderla, tendríamos que estar orgullosos de que en Ferrol tengamos un acontecimiento con proyección internacional que, si somos capaces de aprovechar, puede servir de ventana para que nos conozcan y quieran venir a ver lo que escondemos.

Hay tronos que pesan más que otros. Que requieren de más hombros que lo levanten del suelo. Sería imposible que recorrieran nuestras calles si cada portador tirara para un lado, si esas personas no estuvieran perfectamente compaginadas. Al paso.

Cuando el trono gira a la derecha, los portadores de la parte de delante van hacia ese lado. Los de atrás, hacia la izquierda; los del medio puede que permanezcan en su sitio, inmóviles, esperando que el trono se enderece y enfile la calle.

Todos están atentos al toque de una campana. La toca la mano que dirige sus pasos con la responsabilidad de guiar a una dotación donde nadie es imprescindible, pero todos son necesarios. Todos confían en ella, porque esa mano se ha ganado su confianza, les ha escuchado, les trata con respeto, les consulta, les defiende, vela por sus intereses. Los cuida.

Y así es como funciona. Tan simple y tan complejo. Es necesario que cada uno tome rumbos distintos por momentos, pero más necesario es caminar en la misma dirección, para avanzar y no permanecer anclados, confusos y dando un espectáculo lamentable.

Está bien que discrepemos, nos enriquece. Pero, por favor, hay cosas en las que no debiéramos de discrepar. Debemos cooperar, caminar juntos, al paso. Todos a una. Exigiendo que nos guíe quien mire por nuestros intereses, quien sea capaz de enfrentarse a los de arriba para que no nos vengamos abajo y obtengamos justicia, que la merecemos.

Porque al contrario, destruyéndonos, denigrándonos, poniéndonos zancadillas o envidiándonos, no nos ha ido demasiado bien. Seamos conscientes de que aunque podamos mudarnos, no podremos cambiar nunca el lugar donde hemos nacido. Como dijo Franklin Delano Roosevelt: «Puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta».

5 comentarios

  1. Es la naturaleza del “ferrolano” nunca estamos contentos siempre encontramos excusas para quejarnos pero no para arrimar el hombro… naci aqui hace 31 años y no me gustaria irme, como decian Los Limones… “aqui naci y aqui quiero quedarme”, pero con esta mentalidad… la ciudad esta abocada a la muerte y los jovenes y no tan jovenes solo nos quedara hacer las maletas y echar un ultimo vistazo a la urbe de las mil gruas…

  2. Yo no quiero ningún “hijo de puta” a mi lado, aunque sea nuestro “hijo de puta”.
    No queiro una mano que me dirija y mande.
    No queiro manifestaciones integristas pagadas y premiadas con dinero público.
    Existen en Ferrol miles y digo miles de cosas para estar orgullosos de ellas pero ni la Iglesia ni sus manifestaciones son una de ellas.
    La semana “Santa” Ferrolana y sus cofradías, tienen un historial fascista, integrista, homófobo e incluso de pederastia terrible.
    Un evento que no representa a todos no puede ser el estandarte ni la punta de lanza de una ciudad porque siempre excluirá a una parte que no se siente representada.
    No lo conseguimos, lo consiguieron quein está detras de todo esto, que no son precisamente los que llegan de resaca a levantar el trono.

    Apoyar la Semana Santa es apoyar la iglesias y sus doctrinas pero muchos no lo ven o no lo quieren ver, es apoyar la negación del derecho a decidir sobre su cuerpo a las mujeres, es apoyar la idea de que la homosexualidad es curable, la investigación con células madre es una aberración, es apoyar la religión en centros públicos, es negar la evolución y creer en el creacionismo, es obligar a tener hijos a niñas de 13 años, …

    La semana “Santa” es el reflejo y la representación de la alianza del pasado donde la santísima trinidad eran Ejercito, Política e Iglesia (Dictadura Nacional-Catolicista).

    Lo siento pero NO, NO ME REPRESENTAN y NO CON MI DINERO.

    • Cofrade orgullosa

      soy cofrade, creyente y orgullosa d ello. creo k si yo no m meto cn los ateos, ellos no deberian d meterse ni cn migo ni cn mis creencias. Por otro lado siendo creyente y cofrade, no apoyo lo k dices en tu comentario, yo no soy omofoba ni farcista ni lo k tu digas. no pido k compartas nuestra opinion, sino k la respetes. A mi no m hace daño creer y yo no le hago mal a nadie.

    • Gran artículo, directo para el facebook. muchas gracias por este maravilloso artículo.

  3. Laico: jajajajajajajajajajajajajajajajaajajajajajajajjajajaajajajjaajajajja. Que cantidad de chorradas escritas en tan poco tiempo. Vete para corea del norte

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