Home / Eume / Año 0, otra vez

Año 0, otra vez

JOSÉ BARCIA TUCCELLI | Motivación para el cambio | Sábado 12 enero 2019 | 11:41

Estamos dando nuestros primeros pasos en el nuevo año y se repiten los mensajes de “cortar y pegar”. El pasado ha desaparecido para siempre, ya no puede afectarnos. Y el futuro estaría lleno de posibilidades extraordinarias. Cambiamos la agenda vieja, llena de eventos y de tareas que han sido ya atendidas, con mayor o menor acierto, por otra completamente nueva, ¡qué bonitas las agendas nuevas!. Descubrimos un número interminable de días en blanco en los que, de inicio, podremos situar cada una de nuestras acciones de cambio, de mejora. Porque con el nuevo año siempre hay mensajes de cambio, los ya famosos propósitos, que de tanto mencionarlos han dejado ya de tener sentido y pocos nos ocupamos de ellos.

He leído por algún sitio que esta idea de que con el cambio de año se renueva por completo nuestra vida y que con la nueva vida “a estrenar” tendremos a nuestro alcance todo aquello que nos propongamos se llamaría Síndrome de la buena esperanza. Lo que sucede es que, por otro lado, menos de un 10 % de las personas que hacen sus propósitos de cambio terminarían lográndolos una vez estén llegando los últimos días de diciembre. Y hasta un 40 % estarían abandonando en las primeras semanas tras comenzar con su empeño. ¿Qué es lo que falla para que esto sea así?.

¿Están motivadas las personas que se proponen un cambio en sus vidas tras la última campanada?. Pues podríamos decir que sí, aunque no estarían cumpliendo todos los requisitos para poder terminar festejando el éxito en sus búsquedas. La motivación, algunos incluso la llaman motivación inteligente, tendría un componente importante en la voluntad, o dicho de otra forma, en la persistencia. Para que nuestro empuje inicial pueda mantenerse en el camino establecido en la dirección de nuestra meta, tendremos que echar mano de la voluntad. En todos los procesos habrá mesetas, lo que marca la diferencia es nuestra capacidad para no decaer, para desdramatizar, para relativizar nuestras caídas. Abandonar es el primero de los impulsos de muchas personas cuando se encuentran con un obstáculo, porque además es la opción más sencilla y rápida. ¿Pero por qué pasa esto tan rápido con los propósitos de Año Nuevo?.

Cuando le preguntamos a las personas acerca de estos propósitos, muchas veces contestan que no creen en ellos. Y ahí está el error principal, no se trata de creer. Estos propósitos serían un profundo proceso de reflexión personal. No es un dogma ni un ente mágico que si creemos en ello con mucha fuerza terminará por escucharnos y por otorgarnos lo solicitado. No se trata de eso, sino de mirar hacia dentro de nosotros mismos y comprobar qué es lo que hay y qué nos gustaría que hubiera.

Por otro lado, vivimos en un tiempo y en una sociedad en la que nadie dice tener tiempo para nada, en la que el estrés es el combustible de las vidas de muchos de nuestros vecinos, y aún así, todos los nuevos propósitos tienen que ver con ocuparse en nuevas tareas. Tenemos nuestra agenda desbordada, y desordenada, pero aún así, queremos rellenarla un poquito más.

Antes de incluir nuevas ocupaciones tenemos que dejarles sitio, si no, el fracaso está asegurado.

La voluntad no es una virtud que esté muy presente entre nosotros. Queremos todo para ahora mismo, porque además lo solemos conseguir, y cuando algo nos ofrece esfuerzo, aunque la recompensa pueda ser valiosa, con las primeras sombras comenzamos a dudar de que realmente nos interese tanto ese cambio. Pero es que una sociedad que viva en la ilusión de la inmediatez absoluta es una sociedad caprichosa abocada al trastorno.

Primero, reflexión. Quiénes somos y qué queremos para nosotros mismos. Después tendremos que crear unos buenos objetivos y diseñar el cómo llegar hasta ellos. Liberemos nuestra agenda de ocupaciones superfluas que secuestran nuestras energías. Busquemos aliados y valoremos cada pequeño logro como lo que es, un paso adelante hacia nuestra meta. No puede ser que nuestro único objetivo para el Año Nuevo sea reequilibrar nuestro peso tras los excesos de estas fiestas. No puede ser que ironicemos con nuestros fracasos repetidos. ¿Qué dicen de nosotros este tipo de objetivos y de comportamientos?, ¿qué es lo que esperamos de este año que podemos diseñar a nuestro antojo?. Salgamos del bucle de una vida que se repite, año tras año, al son de las mismas campanadas.

José Barcia Tuccelli es licenciado en Educación Física y en Psicología y tiene una amplia experiencia en el campo del ejercicio físico, la salud y el deporte de rendimiento. Para más información podéis visitar su página de Facebook.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*