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Corriendo sin el miedo en la mochila

JOSÉ BARCIA TUCCELLI | Motivación para el cambio | Jueves 17 diciembre 2020 | 8:56

Hace pocos días encontré por casualidad una invitación para compartir buenas noticias, se venía el Día de las Noticias Positivas.

Vivimos en una sociedad y en un momento histórico en el que hay que hacer un esfuerzo por cambiar el chip y aprender a mirar hacia aquello que funciona bien, hacia las muchas noticias alentadoras que nos sobrevuelan constantemente y que se pierden sin pena ni gloria a nuestro alrededor. Pero no nos engañemos, esto no es nuevo, no es un problema derivado del COVID-19.

Las redes sociales están cargadas de indignados por cualquier tema, de personajes que ganan fama creciendo como la espuma porque convierten la agresión en discurso aplaudido. Da igual que señalen los desmanes de alguna Institución, el desatino de los políticos, los comportamientos criticables de famosos vivos o muertos, el morbo vende y se comparte. Finalmente el morbo es la noticia, los personajes en cada momento son eventuales.

Nos tienen que animar a que un día en concreto nos esforcemos en buscar y compartir noticias positivas, cuando esa recomendación debería de ser para hacer a diario, de forma rutinaria y cotidiana. Entrenarnos para encontrar esa luz a nuestro alrededor, porque ahí está, esperando a ser vista.

El foco no está sobre ella, está en el goteo de casos, muertes, limitaciones, previsiones, etc…alimentando el miedo que hace rato que está congelando el ánimo y los comportamientos en nuestras vidas. Es muy difícil correr con piedras en la mochila, pero todavía más hacerlo con miedo en su lugar. El miedo cumple una función de urgencia, pero cuando se hace crónico, y hace bastante que ha ocupado el sillón más cómodo de la casa, se convierte en tóxico.

Muchas personas, demasiadas, han escogido autoconfinarse, alejándose de la estimulación del exterior, del contacto con las personas y hasta de su propia corporeidad. Los efectos de este tipo de comportamientos se vienen mostrando hace meses, pero a medio plazo nos explotarán delante. La inactividad física y mental, la mala alimentación, el distanciamiento social son parte del día a día, y tienen un poder devastador en cualquier persona. Si es un comportamiento social aceptado, el daño será crónico.

Las buenas noticias están ahí mismo, les comparto algunas que estoy teniendo la fortuna de vivir. Ver el vaso medio lleno debe de ser un esfuerzo consciente, casi terapéutico.

Los grupos relacionados con el ejercicio físico en los que tengo la fortuna de participar como responsable mantienen en esta época post-COVID una ocupación cercana al cincuenta por ciento respecto de la normalidad antes del COVID. ¡Sí, pero faltan la mitad o más de las personas con las que contabas antes!. Cierto, pero tenemos a la mitad de personas que han decidido adaptarse a las nuevas normalidades, que son muchas, y siguen adelante.

El mismo porcentaje lo tenemos con nuestro grupo de personas afectadas por cáncer. Tras el reinicio de las sesiones, contamos con la mitad de las participantes, y otras muchas, a la espera, recargando su confianza. Con muchos cuidados y restricciones, pero esa misma necesidad de modificar el tipo de sesión ha hecho que me reencontrara con un tipo de clase que está teniendo grandes resultados para su mejora tanto física como mental.

Todos y todas queremos recuperar una vieja normalidad, pero la realidad es que no va a volver, tendremos que adaptarnos a una normalidad modificada, adaptada a este momento histórico, poco a poco menos restrictiva, alejándose a cada paso del corsé del miedo…pero no nos olvidemos que el camino se hace al andar.

Caminemos para nosotros, sumemos salud para el corto y el medio plazo. Es muy difícil correr con miedo en la mochila. Un miedo que es una sombra de la realidad, no la realidad misma.

Hay una frase de Mario Benedetti que vengo utilizando desde hace más de diez años que dice: “cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron todas las preguntas”. Una gran verdad en este año que termina.

Pero Benedetti también nos pedía: “no te rindas, por favor, no cedas; aunque el frío queme, aunque el miedo muerda…aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños”.

José Barcia Tuccelli es licenciado en Educación Física y en Psicología y tiene una amplia experiencia en el campo del ejercicio físico, la salud y el deporte de rendimiento. Para más información podéis visitar su página de Facebook.

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