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El Eume ya no quiere estarse quieto

Parque natural de As Fragas do Eume (foto: Mero Barral / Ferrol360)

CAROLINA PERNAS / MERO BARRAL | Pontedeume / Cabanas / A Capela | Sábado 6 junio 2020 | 17:05

A muy poco de que toda Galicia entre en la fase 3 de la desescalada, los municipios de la comarca del Eume quieren retomar sus propios cauces, que son en realidad muy diferentes a pesar de estar conectados por este milenario caudal.

Y como en este medio digital no estamos obligados por la gravedad, vamos a recorrer el Eume en sentido contrario, desde su delta hasta donde deja nuestra comarca, en la vecina villa de As Pontes. En Cabanas, la temporada de negocio estacional del turismo comienza en los alrededores de su playa allá por Semana Santa.

Han perdido más de dos meses, pero en el Argentina su propietario, Carlos Rico, afronta lo que resta de campaña con optimismo y mucho celo en los preparativos. Hay cartelería abundante sobre las medidas sanitarias, pasillos de seguridad, dispensador de gel hidroalcohólico a la entrada, separación de mesas…

Chiringuito Argentina, en Cabanas (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Miles de euros de inversión para garantizar la seguridad de todos. «Estamos siguiendo online varios cursos existentes porque el que va a ser obligatorio para hostelería aún no existe en el portal de la Xunta», nos dice Rico.

Este joven empresario no quiere ser pesimista, pero tampoco esconde que su capacidad se ha visto reducida casi a la mitad, lo que va a condicionar mucho sus posibilidades de negocio. ¿Y los visitantes habituales que vendrán, por ejemplo, de Madrid? «Yo nunca tuve problemas con los turistas madrileños», nos asegura.

Casco urbano de Pontedeume (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Al otro lado del puente, la vida sigue recobrando estampas familiares, aunque sean con mascarilla, en calles, tiendas y establecimientos hosteleros de Pontedeume. También hay «bajas» de esta crisis, como el Feirón Medieval de junio, que tendrá que esperar hasta el año que viene, según informaba esta semana el Concello.

A pesar de esto, muchos vecinos se sintieron seguro más cerca de la normalidad cuando oyeron que reabría La Ría, el complejo de hostal, restaurante, salón de bodas y cafetería con terraza, de esas tan cotizadas en estas fases, de Centroña.

Aurora, la encargada, nos dice que todavía no han contratado nuevas bodas, pero sí han recuperado a muchos de sus clientes, que de seguro echaban de menos sus especialidades para llevar, como los callos o el rape, que han facilitado la labor de los anfitriones en muchas reuniones familiares.

Restaurante La Ría, en Pontedeume (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Ellos han visto como se aplazaban «sine die» numerosas bodas y comuniones ya contratadas y han tenido que invertir e innovar para cumplir las normas sanitarias. Es de recibo volver a pedir a los clientes que hagan lo mismo. Algo tan sencillo como preguntar si la mesa que queremos ya ha sido desinfectada o esperar a ser sentados para quitarnos la máscara.

«Si a la entrada y a la salida se echan el gel o para cruzar el local se dejan puesta la máscara, a nosotros nos da más tranquilidad», confiesa, antes de añadir que la «la mayoría de la gente se está portando muy bien».

Y ya en el centro, la tienda que conecta a la perfección a Pontedeume y su vecina A Capela está atendida por Laura, que no para de recibir a niños buscando sus deliciosos helados mientras nos cuenta que nunca cerraron durante esta pandemia.

Local de Campo Capela en Pontedeume (foto: Mero Barral / Ferrol360)

La Cooperativa de Campo Capela, compuesta sobre todo por explotaciones lecheras y consecuente creación de derivados con valor añadido, ha mantenido sus puertas abiertas para hacer de puente entre unos productores que no podían dejar de producir y unos consumidores para los que «primera necesidad» incluye muchas veces estas «delicatessen».

Al fin y al cabo, estamos en Galicia, donde todo el mundo sabe que la comida es casi religión. «Inicialmente abrimos solo unas horas por la mañana, luego empezamos el servicio a domicilio por las tardes para repartir los pedidos que nos hacía la gente», una nueva iniciativa, fruto de la crisis del coronavirus, pero que van a mantener por ahora.

También comenzaron a diseñar paquetes donde se unían productos a los que dar salida a precios rebajados para ayudar a sus productores y que ahora están llamados a convertirse, en lugar de productos de emergencia, en muestras de cariño para aquellos que nos dieron de comer, literalmente, en los peores momentos.

Visitantes del monasterio de Caaveiro (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Hablando de cariño y de A Capela, la relajación de las normas de paseo y ejercicio, primero, y la reapertura al público del Mosteiro de Caaveiro, después, han devuelto, legalmente, a los humanos a las Fragas do Eume.

Ya no es inaudito encontrarse a familias con niños, parejas o grupos de amigos que quieren estirar las piernas en el mayor bosque atlántico costero de Europa. Han vuelto los paseantes deportistas, como Alejandro y Luis, que, al ser preguntados sobre cómo han llevado el no poder salir a caminar y escalar durante meses, dicen al unísono «muy mal».

Estos miembros del Club Montaña Ferrol conocen las Fragas como la palma de la mano, pero esta semana han vuelto a tiempo para encontrarse allí a tres visitantes de Carballo, Ángeles, Carmen y Juan, que venían por primera vez.

Visitantes del monasterio de Caaveiro (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Ellos ya saben lo que es el contraste de piedra y verde, pero su visita a Caaveiro les ha dejado huella. «Esto es precioso», nos dice Juan, «no me extraña que cuando vienen los de fuera se queden asombrados». Se refiere en realidad a los de secano, aunque como es un caballero no lo dice así.

Desde luego que Caaveiro ya no sería igual sin la Taberna que regenta Carme Blanco. «Estamos abiertos a diario desde las once hasta… bueno, hasta que se va la gente», bromea. Carme presume de sus cócteles de fruta natural, anuncia propuestas de noches de queimada y llama a todo el mundo a visitar el monumento, pero tiene una espinita clavada.

A ella el coronavirus le privó de saber si sus torrijas artesanas son, además de deliciosas, de premio. «Éramos finalistas en tres de las cuatro categorías del Concurso Nacional de Astorga», relata entre triste y risueña, «pero fue el fin de semana del 14 de marzo y se suspendió». Estamos convencidos de que tendrá su oportunidad de reivindicarse.

Río Eume en el parque natural de As Fragas do Eume (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Si queremos seguir el río, llegaremos a Monfero, uno de los municipios menos poblados de las comarcas, pero cuyo Concello está decidido a mantener a sus vecinos informados, económicamente solventes y sanos.

Han repartido cerca de 2.000 mascarillas gratuitas entre sus habitantes, han publicitado ayudas para autónomos e imprimido deberes escolares para sus niños y niñas; limpiado y desinfectado sus zonas comunes y animado a hacer ejercicio en casa a aquellos para los que todavía no es tan saludable salir a la calle.

¿Y en As Pontes? En As Pontes, con el conflicto de Endesa todavía cual espada de Damocles, los ciudadanos pueden ir a la playa del lago, «acotada» para mayor seguridad, visitar el Museo Monte Caxado, inscribirse en el conservatorio o volver a unas tiendas y cafeterías que han echado el resto para cumplir las normas.

Fachada marítima de Pontedeume (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Todo esto, con la mente puesta en el 25 de julio y lo que la nueva normalidad puede suponer para la fiesta más catártica de toda Ferrolterra. ¿Habrá Festas do Carme e a Fraga? Seguiremos informando.

(Fotos: Mero Barral© – 2020. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)

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