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Cuerpos como soles

JOSÉ BARCIA TUCCELLI | Motivación para el cambio | Lunes 1 agosto 2016 | 9:34

El verano siempre ha sido y sigue siendo un momento de cambio. Van cayendo las fechas de nuestro calendario y al mismo tiempo que se van acercando los soles en los pronósticos del tiempo vamos dejando atrás nuestras rutinas, los niños van conquistando las casas, los campamentos pueblan nuestros entornos, las empresas se van quedando desiertas, la burocracia se congela en el tiempo, la moda cambia a verano y los cuerpos reaparecen desde debajo de las ropas de abrigo.

Todo esto que hemos querido emplear como introducción solamente para decir, que con la llegada del sol y del buen tiempo nuestros cuerpos se volverán más visibles para los demás, y con ello la eterna pelea con nosotros mismos para conseguir llegar a parecernos a lo que creemos que tenemos que parecernos, para conseguir ese cuerpo que creemos que se ajusta a lo que nuestra sociedad espera que tengamos; que al fin y al cabo es una mentira muy bien vendida, como otras muchas.

Varias cosas, no todas las que podríamos, tocaremos al tratar este tema tan actual como lo es nuestra estación, y que dejará de serlo cuando vuelva el abrigo o las capas de ropa tras las que nos esconderemos.

Empecemos por nuestra relación con nuestra propia imagen, la relación con nuestro propio cuerpo. No se trata aquí de entrar a desarrollar en profundidad temas relacionados con la psicología del cuerpo, pero sí que resulta imprescindible que dejemos claro que la imagen que nos devuelve el espejo no es nunca objetiva.

Lo que nosotros vemos cuando nos miramos a nosotros mismos claro que somos nosotros, pero lo que percibimos estará siempre mediado por nuestra idea de cómo tiene que ser un cuerpo, por lo que nuestro entorno nos dice respecto a ello, por como ha sido nuestra historia de aprendizaje y nuestras experiencias en las que haya mediado el cuerpo o en las que de alguna manera hayamos sido considerados a través de él.

También por como han tratado estos temas las personas que nos han dejado huella, por nuestra salud a nivel general, por nuestra salud a nivel psicológico, por como haya ido evolucionando nuestro cuerpo con el paso de los años, por como era cuando estuvimos más satisfechos con nuestra imagen, y por un largo etcétera que nos ocuparía todo este artículo; por tanto, tengamos en cuenta que lo que vemos cuando hablamos con nuestro espejo, tal y como le pasaba a la bruja de Blancanieves, estará mediada por procesos cognitivos.

¿Y es importante todo esto?. Pues sí lo es y mucho. Cuando uno se enfrenta como profesional de la Educación Física o de la Psicología a una persona que desea cambiar su imagen tiene que valorar este tipo de cuestiones, porque van a ser clave para la forma que esta persona va a tener de enfrentar el proceso de cambio.

Es muy habitual ver como cuando hablan de su objetivo, de lo que quieren, de lo que les gustaría conseguir o de las veces que han fracasado antes en su intento, sostienen sus expectativas actuales en su aparente seguridad, en que ahora sí están convencidas, y sin embargo cuando pasan diez días llegan a las consultas acompañadas de frases como “estoy haciendo mucho esfuerzo y solamente he bajado un kilo y medio, si no bajo más, lo dejo”.

Cualquier proceso de cambio cuesta, y si sabemos que en anteriores ocasiones se ha fracasado, mucho más. Llegados a este punto tenemos que recordar que la motivación tiene, como poco, dos componentes ineludibles: el empuje y la dirección. El empuje es esa fuerza que todos hemos sentido en alguna ocasión, que nos da sensación de ser capaces de todo, pero con eso no basta.

Como decía aquel anuncio de hace ya algunos años “la potencia sin control no sirve de nada”; es básico saber hacia dónde dirigirnos, y ahí es dónde tendremos que ajustar las expectativas y poner unos buenos objetivos, que nos atraigan, que los valoremos pero que sean asumibles; y tendrán que estar construidos con un trabajo paralelo que contemple todo lo que hemos venido mencionando a lo largo de estas líneas, porque la autoestima, la historia de nuestro aprendizaje con nuestro cuerpo y a través de nuestro cuerpo estará acompañándonos bien ayudadándos o bien como una pesada mochila pudiendo estar detrás de estos intentos fallidos que vivimos como un fracaso continuado y que lastimosamente muchas personas terminan achacando a defectos personales.

Nunca los procesos de cambio serán una batalla y mucho menos contra nosotros mismos, no es la manera de afrontar nuestros objetivos; sí un reto, y como tal hay que prepararse bien para ello. ¿Pero por qué tanta pelea con un modelo de cuerpo?. Tengamos claro que una persona no es un cuerpo.

La persona tiene un cuerpo que le sirve como mecanismo para vivir su vida; por ello también una persona que viva su vida alejada de lo que es nuestra naturaleza como seres humanos va a sufrir unos cuantos perjuicios de salud que se podrán materializar en cualquiera de las grandes enfermedades de nuestro tiempo, aparte de los perjuicios que mermarán su calidad de vida, su cotideanidad.

Eso nadie lo puede dudar, y se vuelve todavía más dramático cuando hablamos de obesidad infantil que está tomando unos niveles que nos hacen esperar sociedades futuras con mayores niveles de enfermedad si no cambiamos mucho las políticas en este sentido.

Repetimos la importancia de la vida activa y del cuidado de un cuerpo que se mantenga con un nivel de condición física acorde con las funciones que deberá de desempeñar, pero este tipo de cuerpo, el cuerpo que nos va a posibilitar vivir nuestra vida en plenitud, el que nos va a ayudar a realizar nuestras tareas sin fatigas, no tiene que ver con los modelos de cuerpo que fluctúan como las modas y que cambian con las tendencias.

Para que no nos torture el dolor de espalda, para que nuestro cuerpo se sobreponga a las horas de trabajo en posturas mantenidas o en trabajos de carga, para que podamos atender a nuestros hijos pequeños, para que podamos asumir cualquiera de nuestras actividades no estamos necesitando tener los abdominales marcados como si fueran granito ni los glúteos en la nuca, por poner algunos ejemplos.

Claro que la fuerza, el equilibrio y la estabilidad del centro de nuestro cuerpo, y del resto de sus partes, es importante; pero esta necesidad funcional, la que nosotros y las Organizaciones Internacionales que velan por nuestra salud, nos señalan como deseables nada tiene que ver con los “espartanos”; y ponemos a propósito lo de los “espartanos” porque se trata de una película, una moda, una tendencia.

Es una opción más para aquellas personas que deseen esa imagen o para deportistas que quieran nuevos retos, pero no es el cuerpo que debemos de buscar si lo que queremos es obtener un cuerpo funcional; se trata de la imagen que tiene visibilidad a través de los medios, la imagen que vemos y que relacionamos con el éxito, la imagen que queremos para nosotros porque consideramos que nos va a ayudar, que nos va a abrir puertas; pero el problema vendrá cuando nos demos cuenta de lo lejos que estamos de ella, y de los muchos errores que nos van a acompañar en una carrera por tratar de conseguirla.

Todo esto para decir que nuestro cuerpo es parte de nuestro ser, pero cada uno de nosotros es único y por ello también lo es nuestro cuerpo; busquemos la manera de ser personas funcionales para nuestras vidas en todos los sentidos y para lograrlo vamos a interesarnos por tener cuerpos que nos faciliten el día a día, que nos ayuden a vivir en plenitud, no cuerpos tipo, modelos que nacen del deseo de vender un producto y otros muchos asociados a él.

Lo que cada uno de nosotros expresa con su imagen, la impresión que dejamos en los demás tiene que ver más con nuestra actitud, con lo que somos realmente más que en cuánto de cerca estamos del modelo. Cuando nos miremos al espejo hagámoslo con un poco más de cariño y comprobaremos cómo nos vemos mucho mejor; y a partir de ahí cualquier empresa de cambio va a ser mucho más exitosa.

José Barcia Tuccelli es licenciado en Educación Física y en Psicología y tiene una amplia experiencia en el campo del ejercicio físico, la salud y el deporte de rendimiento. Para más información podéis visitar su página de Facebook.

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