Home / Deportes / Baloncesto / De Miguel Loureiro a Miguel Loureiro: un «arroz con chícharos» racinguista

De Miguel Loureiro a Miguel Loureiro: un «arroz con chícharos» racinguista

M. CORRAL / R. SALGADO Fotos: RAÚL LOMBA | Ferrol | Jueves 19 mayo 2022 | 11:30

A las jóvenes gargantas que nunca dejan solo al Racing, las historias del OAR les llegan como un eco lejano. Quizás sepan que en aquellos años dorados del baloncesto se consiguió que Ferrol albergase una fase del Mundobasket. Quizás puedan decir los nombres de algunos jugadores que hicieron historia en aquel tiempo. Pero solo los de mayor edad recordarán cómo retumbaba Punta Arnela: sus gradas aéreas pateadas por miles de personas atemorizaban a los rivales, a sabiendas de que la afición ferrolana era el sexto jugador más temido de la liga.

No en vano, en consonancia con el equipo, tenían un ritual que cumplían a rajatabla: sonaba la Muiñeira de Chantada durante el calentamiento y después, a pleno pulmón, todos cantaban el «arroz con chícharos, patacas novas, repolos de Betanzos e máis cebolas» ―podéis saber más sobre esto en voz de algunos oaristas en este podcast―. Se oía también más de un «opa Canido» dedicado al capitán, a Miguel Loureiro, el León del barrio alto. Cuarenta y dos años después de ese 4 de mayo de 1980 en el que el OAR Pepsi celebró con su afición el ascenso a Primera División, esas mismas consignas vuelven a escucharse en la ensenada de A Malata.

Recogiendo el testigo de su padre, el gran Manel Blanco ―mítico speaker del OAR―, Coke Blanco es ahora el encargado de la megafonía en el estadio racinguista, situado a menos de 300 metros del templo donde se forjó la ACB: poner unas canciones que animen a la grada, presentar a los jugadores o cantar los cambios son algunos de sus cometidos. Pero la magia de las casualidades le ha brindado también la oportunidad de invocar a la memoria esta temporada con la llegada de otro Miguel Loureiro a las filas racinguistas.

Así, cuando toca presentar a Loureiro de último, con el número 23, a Coke se le escapa un «opa Canido», y después, ya metidos en faena, suena también el «arroz con chícharos» en el estadio ante el estupor de los que no saben qué demonios es aquello y la nostalgia de los que ya se animan a volver a cantarlo tímidamente. Con todas estas piezas del puzzle desparramadas, solo se nos ocurría una forma de completarlo: reunir a los dos migueles Loureiro y a ver qué pasa. ¿Sabrían el uno del otro? ¿Tendrían más cosas en común además del nombre? ¿Compartirán la misma suerte del ascenso?

Citamos a Lou mayor en el estadio y aparece, como siempre, con los ojos brillantes, ilusionado. Trae consigo un chándal del Clesa y un par de camisetas. Mientras esperamos a que Loureiro pequeno llegue del entrenamiento, Gerardo Molina aprovecha para echarle en cara, con mucha retranca, que «nos dejaste tirados, no te lo perdono ni a ti ni a Juan Fernández, que te llevó». No todo el mundo sabe que el de Canido empezó jugando a fútbol como portero, comenzando en el barrio y llegando al Racing Juvenil, de donde se fue con 18 años a mitad de temporada para el OAR. Ya tenemos una primera coincidencia entre ambos.

Con los dos juntos sobre el césped ―cariñosos en los saludos, sonrientes, boa xente― se revelaría la segunda: «Eu son un pouco friki do básket e coñecía a Miguel e ao OAR Ferrol da época cando estaban en ACB. Sigo o programa Colgados del aro, que me gusta bastante, e falan moito da vosa época, dos oitenta. De xogadores que pasaron tamén por aquí, como Nate Davis ou Lavodrama, por exemplo. Moi bos xogadores que estaban aquí», relata el futbolista, divertido con la idea del encuentro porque reconoce que «a verdade é que é curiosa a coincidencia: googleas o nome e saímos os dous».

Lou también le tenía seguida la pista: «Eu xa che coñecía de cando xogabas no Pontevedra», confiesa. Le preguntamos al futbolista si, a la inversa, él empezó por el baloncesto, pero ya sería mucha carambola: «Non, a miña inquedanza polo baloncesto veu máis tarde. Desde os 4 anos xogo ao fútbol, meu pai tamén xogou en Terceira, entón pois veume xa ese gusto desde cativo. Empecei a xogar nas Escolas Luis Calvo Sanz de Carballo e seguín ata chegar ao Dépor, despois volvín ao Bergantiños, Celta… e o que veu detrás. A curiosidade polo básket tivena despois, un pouco pola NBA. A día de hoxe temos máis posibilidades de velo e máis información dispoñible».

«Sempre te chegan cousas e ves á xente facendo actuacións que te chaman a atención, a nivel físico e visual. É tamén un deporte que me parece moi bonito e coincidiume cunha xeración de España moi boa e, queiras que non, todos nos enganchamos nos Xogos Olímpicos, pois por aí vén. Hoxe sígoo tanto ou máis có fútbol», reconoce el futbolista de 25 años. Le pedimos en este punto al exbaloncestista de 65 que, invocando al espíritu del eterno capitán que es y a la fortaleza psicológica que estuvo detrás de sus triunfos, le dé algunos consejos para afrontar el play off. «O que facía eu: moito coidado do corpo e pasalo ben. Saír aos adestramentos, divertirse xogando… Iso é fundamental porque, como te aburras, nada».

«Eu xoguei ata os 37 anos, ademais dunha forma extraordinaria, e foi por adestrar. Por coidarme ben o corpo e despois a mente. Era pasalo ben. Non era cachondeo, non, pero se metes una canastra ou das un bo pase ou fas unha boa defensa… celebralo. E aínda tamén, cando perdes un balón, non tomalo mal e intentar recuperarse para volver ao traballo. Cando nós empezamos non se pagaba, ata que entrei no OAR. Dábanche cartos para o bus ou para outras cousas, pero nada máis. Quedoume unha pegada diso tamén. Para min, o profesional é o que coñece a profesión, non é o que gaña moitos cartos».

Más de 3.000 minutos con la camiseta del Racing

Cuando las cosas van bien, una sonrisa se dibuja casi sin pretenderlo. El Racing está recogiendo los frutos de un planificado trabajo en lo deportivo, pero también el premio merecido a un espíritu de bloque. No es la primera vez, pero con Cristóbal Parralo es casi una máxima: cuando ha habido que fichar, comparecen en una misma balanza los méritos futbolísticos y el alma del contratado. Miguel Loureiro ejemplifica ese equilibrio que no es tan sencillo como parece.

De sus ojos y de su boca brota la alegría, de su físico emerge uno de los puntales del plantel. Ha superado este pasado fin de semana los 3.000 minutos con la zamarra verde en lo que va de temporada y solo el portero Gianfranco Gazzaniga acumula más tiempo sobre el tapete en una alineación. Sin fuegos artificiales, a base de discreción, también se ha ganado el cariño de la grada. Recogió en enero el trofeo al mejor jugador del mes anterior, en el que la votación del público es la que decide. Resistente ante las lesiones, en su desembarco en A Malata influyó su deseo por volver a estar cerca de los suyos.

Confiesa que agradece la confianza y que demanda un tiempo para adaptarse a sus nuevos destinos, pone el acento en la química que ha hecho casi imparable a todo un vestuario. En él se volvió a encontrar con Kevin Presa, otro de los silenciosos que hace grande al conjunto naval. Otro de los que va construyendo a diario un edificio de empatía, de conexión con los que le rodean. Loureiro, de los que hicieron autocrítica sin titubear cuando los detalles jugaban en contra. Era el principio de este curso que ha conducido a un escenario mucho más sonriente. Y de sonrisas él sabe bastante.

Entonces, Miguel, ¿les prestáis el arroz con chícharos o no? «Por suposto» ―dice, y mira a su tocayo― «era unha cantiga». Loureiro le interrumpe: «Seina. Aprendina no colexio, na escola de Cerceda. Témola cantado en Música». Si creen en las casualidades quizás tengan, en este momento, los mismos pelos de punta que se le ponían a Lou cuando empezaban los primeros acordes de la Muiñeira de Chantada: «É moi importante esa dualidade entre a grada e o equipo. Cando se chega é unha soa cousa porque ti estás xogando e parece, ás veces, que abandonas o corpo. Eu íame do corpo e semellaba que estaba só. Tiraba e sabía que ía dentro. Era a comuñón que tiñamos coa grada, moi importante».

Lou se disculpa porque cree que se ha recreado mucho en las historias de aquellos días en los que ir a un partido de baloncesto en Ferrol era como una especie de religión, pero Loureiro le disculpa de inmediato: «Para min é interesante, estou encantado de poder escoitarte. Tamén creo que é fundamental ese clima entre a xente e o equipo, sempre se da un plus na casa e esa ilusión é necesaria para soñar e para poder conseguir grandes obxectivos, e Miguel saberao mellor ca min, que puido gozar de ascensos a Primeira».

Si el OAR fue capaz de ilusionar a una ciudad también cuando la crisis comenzaba a dar sus primeros envites, ¿por qué no podría hacerlo el Racing ahora? De hecho, a los habituales los tienen más ilusionados que nunca: «O apoio da afección é unha parte fundamental que necesitamos para poder acadar ese soñado ascenso. Estamos moi contentos e gústanos ver cada vez A Malata máis chea e ver que se respira ilusión no racinguismo». Preguntamos al del Racing, además, si en su caso también hay rituales, aunque sean más íntimos, antes de que el equipo salte al campo.

«Non, xa sabes que hoxe en día esa clase de cantigas non se estilan tanto», bromea, añadiendo que «hai moi boa relación no vestiario, entendémonos todos moi ben e hai moi boas sinerxías entre os compañeiros. Non che sabería dicir algo concreto, pero esas cousas tamén se perciben… Cando estás en vestiarios que cada un vai máis ao seu, pensa máis en individual, non tes esa sensación dentro do campo de dar ese plus polo compañeiro ou de sentirte aliñado cos obxectivos dos compañeiros. E eu creo que aquí témolo e hai que explotalo ao máximo e, sobre todo, disfrutalo. Porque cando se crean esas cousas é un sentimento especial e o rendemento dentro do campo tamén aumenta».

Iba a pedirle a Lou ―recogiendo el testigo del segrel de Canido, Pérez Parallé― que conjurase la suerte para el Racing antes de apagar la grabadora y de que Lomba disparase para concluir la charla, pero Loureiro quiso preguntar: «Eu teño unha dúbida, Miguel. Cando vos xogastes o play off de ascenso entendo que aínda non había esas esixencias dentro do club, era máis coma un premio ou xogabades con algunha presión? O obxectivo do club era subir?», preguntó. «Eu nunca xoguei con presión. Aquí a cousa era: «os rapaces ao mellor ascenden ou teñen que ir xogar a non sei que cidade… Pois haberá que ir buscar os cartos». Non había presión, só a que te metías ti mesmo».

«Despois ías pola rúa e escoitabas o de «opa Canido» e xa estaba, pasábamolo ben. Aquelo foi cousa do Bruxo, do preparador físico. Miko Saldaña presumía de ser de Chamberí, en Madrid, e eu saquei orgullo canidiense… Daquela houbo unha revolución do baloncesto desde aquí e a nivel español, porque foi tamén Punta Arnela o xermolo da ACB. Do mesmo xeito que fomos, gustaríame que o colectivo do Racing, equipo e afección, puidera tamén chegar ao máis alto. Iso sería bo para Ferrol porque esa dinámica se contaxia á cidade. A que nós tiñamos no OAR foi fundamental para que a cidade se envorcase co noso proxecto».

Con la bendición de Miguel Loureiro a Miguel Loureiro y con la cesión del himno de las gradas de Punta Arnela, esperando a ver si termina de calar en las de A Malata, nos despedimos. Y ellos lo hacen como si ya fueran amigos, con cariño y camaradería. Desvelando algunos detalles más íntimos, domésticos. Y Lou se despide del olor a césped y a vestuarios que tantos recuerdos le habían inspirado al entrar, media hora antes. Y nos da las gracias a nosotros, como el tipo humilde que siempre fue, por organizar el encuentro. También se deja convencer y si algún día no tiene que escatimar minutos con su nieta Alba, vendrá a ver al Racing. Entonces, escuchará un opa Canido prestado y un arroz con chícharos racinguista y acabará reconociéndome, como ha hecho otras veces, que «chorei coma un home».

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

En Ferrol360 utilizamos cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando, estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Puedes pinchar el enlace para tener más información. ACEPTAR
Aviso de cookies