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Delicatessen de Parrulo

Imagen del O Parrulo-UMA Antequera en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Imagen del O Parrulo-UMA Antequera en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Sábado 22 abril 2017 | 23:25

Cerca de los 2.000 espectadores se ha quedado este sábado un pabellón de A Malata convertido en fiesta de vértigo. Ánimo constante desde sus dos gradas para un O Parrulo al que le tocaba remar en su debut en fase de ascenso a la máxima categoría. El UMA Antequera, desde el inicio con juego duro, dejaba heridas en bando naval.

La conmoción por la lesión en un codo del capitán Jacobo marcaba la recta final previa al descanso. Retorciéndose de dolor, se retiraba entre aplausos. No llegaba a lucir completamente perdido, pero el grupo de Diego Ríos parecía excesivamente sometido a la marejada en los minutos que restaban.

Armado con su pizarra, el técnico presionaba sin éxito una tecla que habría evitado frustración. Varias serían las oportunidades no convertidas ante meta visitante, algunas aparentemente por milímetros. Por si no bastaba con el marcador, abierto por Juanra en el segundo minuto, se acumulaban los factores adversos.

Imagen del O Parrulo-UMA Antequera en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Imagen del O Parrulo-UMA Antequera en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Replegados solamente al borde del tiempo de ocio, se podría deducir que cada detalle era una gesta. La defensa de O Parrulo no se ataba en exceso contra un conjunto andaluz bien definido y con experiencia. Lo intentaba Miguel, luego Chicha. No había manera. Y el Antequera, no cabía duda, exhibía credenciales.

Capaz de apretar cuando lo requería la contienda, de dosificar en otros instantes. Pese a la intensidad local, su receta suele ser efectiva. El arbitraje no contribuía a la relajación, que asomaría en la reanudación como postre a un primer desenlace con los nervios a flor de piel.

Reaparecía el ritmo endiablado de otros sábados. Los blancos no permitían la relativa comodidad de los verdes, no optarían en ningún momento por esconder sus alas. Por mucho que el vuelo fuese corto. Un tiro desviado de Isma confirmaba el empuje tras arrancar el segundo período. Zala ratificaba el renacer en el 21.

Imagen del O Parrulo-UMA Antequera en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Imagen del O Parrulo-UMA Antequera en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

El tanto del empate rozaba la heroicidad y el plantel anfitrión consolidaba sus papeletas. Solamente se podía ir a más. Un estreno brillante en el que ya se podía perforar un muro anteriormente impenetrable. Sonaba una sirena de ambulancia entre la hinchada, había que abrir paso.

Los desajustes defensivos no serían notorios, pero estaba cantado que el Antequera daría la cara hasta que le faltase respiración. Miguel agitaba a la grada, Zala era inútilmente encorsetado por los sureños e Íñigo se unía al repertorio de oportunidades para retar al destino.

Y tenía doble mérito tras quedar noqueados en lo anímico con la ausencia del alma de O Parrulo, Jacobo. La reconfiguración de Diego Ríos brindaba frutos con el transcurso de unos minutos, sobre el papel, más pausados. Lo templados que pueden ser en este deporte de parqué efervescente. A veces, un carrusel alocado.

Imagen del O Parrulo-UMA Antequera en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Imagen del O Parrulo-UMA Antequera en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Brazalete rojo, Chicha se surtía de agilidad y planificación. Uno de los faros con luz clara en los patos. Siempre insatisfecho, Zala hacía arder sus manos al son de las palmas. La tensión estaba llamada a regresar y los andaluces serían ahora los que aspiraban a aprovecharla. Sabedores de su superioridad, esperaban los ferrolanos.

¿Querían más? ¿Mucho más? En el 25, un 2-1 por obra y gracia de Miguel. Era factible la remontada por más que el viento empujase hacia atrás. A mayores, se aprobaba en la difícil tarea de vencer, convencer y retener. Podría haber sentenciado Íñigo, pero ya se encargaba Isma. Un 3-1 como el paisaje más alucinante.

Refrescando a los de inicio, inyectando energía en los revulsivos. Ahí estaba Santi, mucha magia en dos botas. Elevadísima demanda física, notable alto. Porque el rival se desesperaba y hubo amagos de más secuelas físicas. Illi, héroe; los últimos segundos, taquicardia. La ilusión ha vuelto, viene lo mejor. A triunfar en Andalucía.

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