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¿Dónde van los coches de A Magdalena cuando se celebra la Fashion Night?

«Pero, en fin, como les iba diciendo, subí al taxi y pronto el taxista empezó a darme un poco de conversación. Se llamaba Howitz y era mucho más simpático que el anterior. Por eso se me ocurrió que a lo mejor sabía lo de los patos.

-Dígame, Howitz -le dije-. ¿Pasa usted muchas veces junto al lago del Central Park?
-¿Qué?
-El lago, sabe. Ese lago pequeño que hay cerca de Central South Park. Donde están los patos. ¿Sabe, no?
-Sí. ¿Qué pasa con ese lago?
-¿Se acuerda de esos patos que hay siempre nadando ahí? Sobre todo en primavera. ¿Sabe usted por casualidad dónde van en invierno?
-Adónde van, ¿quién?
-Los patos. ¿Lo sabe usted, por casualidad? ¿Viene alguien a llevárselos a alguna parte en un camión o se van ellos por su cuenta al sur, o qué hacen?».

J. D. Salinger, El guardián entre el centeno

MARTA CORRAL | O falar non ten cancelas | Viernes 5 octubre 2018 | 14:40

El equilibrio parecía sostenerse en la ciudad siempre y cuando hubiese dos bandos y, en aquel momento, la batalla era la peatonalización de las calles del centro. Recuerdo esa época. ¡Jo!, no era poco surrealista.

Yo por aquel entonces todavía era un adolescente, no tenía el carné y no entendía muy bien por qué discutían mis padres con mis tíos en las comidas familiares.

-Es que yo no estoy en contra de la peatonalización, Fernando, pero hay que hacer las cosas bien y no empezar la casa por el tejado.
-Que sí, Sandriña, que estoy de acuerdo con que hay que habilitar más aparcamientos, mejorar el transporte público y todo eso; pero también tenemos que cambiar de mentalidad, mujer. ¿Quién se va a creer que la gente no viene a comprar al centro por eso?
-Pues es verdad. Yo ya sé de gente que ya no baja, que se va a Odeón.
-¿Los mismos que se van los sábados a pasear a Coruña y meten el coche en el párking?

Menos mal que a mí todavía no me gustaba el café porque los bucles de las sobremesas eran insufribles. Imagínense, cuando parecía que cualquier otro tema iba a copar la charla, alguien sacaba a colación la polémica con un chistecillo que buscaba sonar inocente pero volaba como un dardo por encima del mantel. ¡Jo!, no era poco cantoso.

Mi tía Sandra no era una de mis personas favoritas y solo por eso elegí el bando de mis padres. Estaba a favor de la peatonalización. Al fin y al cabo yo iba andando a todas partes, incluso más allá de la plaza de España. Algunos de mis amigos, sin embargo, estaban en contra. No solíamos hablar de esas cosas, pero un día, comiendo pipas en la plaza de Armas, Rafa sacó el tema.

-Aprovechad, que igual son las últimas pipas que comemos aquí -dijo-.
-¿Pero qué conachadas dices?
-De conachadas nada, ¿acaso no sabéis que Jorge Suárez se va a cargar la plaza para poder peatonalizar? Igualito que lo que hizo Xaime Bello, que se inventó un aparcamiento subterráneo para quitar la estatua de Franco. Pues esto es lo mismo pero al revés. Se inventan una obra para sacar el párking.

A mí lo que decía Rafa me sonaba a chino. ¿Quién es Xaime Bello y qué carallo pinta Franco aquí? Su explicación siguió sin convencerme, así que me di cuenta de que no era él quien hablaba, sino su madre, que tenía un comercio en la calle Real y era del bando antipeatonalización. ¿Ustedes entienden algo? O sea, que ella tenía su negocio en una calle peatonal pero estaba en contra de la peatonalización.

Unos días más tarde se celebraba la Fashion Night. Parece mentira, ahora ya van por la edición 153. ¡Jo!, no triunfaba poco. Mis tíos venían ese día a comer a mi casa para que mi madre les arreglase algo del ordenador. Cuando llegué del instituto ellos ya estaban sentados a la mesa y mi padre traía las bandejas de la cocina.

Todo parecía ir bien. Que Puigdemont fuese uno de los candidatos al Nobel de la Paz acaparó la conversación desde el principio. Al llegar al postre, cuando mi tío sacó el móvil para repasar los últimos memes sobre el tema, respiré tranquilo. Con un poco de suerte, como mucho acabarían hablando de Pedro Sánchez, pero no se pronunciaría la palabra Ferrol. Me equivocaba.

-Mariña, ¿vais a bajar a la Fashion a dar una vuelta?
-Pues seguramente -dijo mi madre con mirada distraída intentando evitar el tema-.
-Nada, mujer, te lo pregunto sobre todo por si podemos dejar el coche en la plaza de garaje que tenéis libre. Y para vernos, claro.

La mirada fulminante de mi padre a su hermana podría haber cortado la chapa más gruesa del astillero a la velocidad de la luz. Nosotros vivíamos en la calle de la Tierra y mis padres, que solo tenían un coche, pagaban su plaza de aparcamiento.

-Claro que puedes. Pero, Sandra, vivís en Esteiro, ¿en serio vais a bajar al centro en coche?
-Si no es por no andar, Carlos, pero eso acaba tardísimo y me da no se qué volverme sola, que tu cuñado tiene una cena.

La vena que se le hinchaba a mi padre en el medio de la frente cuando se cabreaba estaba a punto de reventar y mi madre me tocó el hombro para que le ayudase a recoger la mesa y pudiésemos librarnos del estallido. Mi tío seguía en Twitter, la mejor tabla de salvación que encontró.

-Y digo yo, Sandriña, ¿cómo es que hacen la Fashion Night cortando todas las calles de A Magdalena antes de habilitar aparcamientos y poner buses?
-Cómo eres, Fer, es solo un día. No tiene nada que ver una cosa con la otra.
-¿Ah, no? ¿Pero el argumento no era que no vendían porque la gente no tenía dónde aparcar? ¿Y ahora cortan las calles?

Mi tía frunció el ceño, masculló algo entre dientes, se levantó, le tocó el hombro a mi tío y le hizo un gesto. Mi padre seguía en la mesa, con una cara de satisfacción que no le había visto desde que el Depor descendió. Cuando se escuchó la puerta mi madre apareció en el comedor.

-¡Qué cabrón eres! -le dijo riéndose-.

Me hace gracia recordar todo esto ahora, cuando hace años que dejé de ser un adolescente, pero sigo yendo a pie. Ahora que puedo viajar en el tiempo para deciros desde el futuro que todo el centro es peatonal. Y lo único que ha pasado es que mi tía ya no pudo ir en coche a comprar el pan. ¡Jo!, no fue poco dramática.

Fashion Night en Ferrol en octubre de 2017 (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Fashion Night en Ferrol en octubre de 2017 (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

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