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El arte de abrazar

Ilustración "Dulce y terrible abrazo de oso" de Salva (@Salvatwitts)

Ilustración «Dulce y terrible abrazo de oso» de Salva (@Salvatwitts)

COSAS DE NOELIA | Jueves 27 octubre 2016 | 20:38

«Somos una familia unida. Muy unida. Extremadamente unida. No vemos la diferencia entre abrazar y asfixiar», afirma la protagonista de Mi gran boda griega 2.

Y es que un abrazo perfecto es un arte que no está al alcance de cualquiera; son muchos los factores que intervienen en tamaño logro: los sentimientos, la experiencia, la elegancia, el don de la oportunidad, el encaje postural, la empatía y una intuitiva precisión mental en lo que al aspecto temporal se refiere.

No hay peor abrazo que el que te da aquel que cree que va a reconfortarte pero no.

«Como no suelo abrazar a la gente, confío en tu experiencia sobre su duración», le dijo Sheldon a Penny. Sólo hay un momento más incómodo que intentar separarte cuando el otro aún sigue abrazándote: el momento en el que el otro se separa cuando tú aún sigues abrazándole.

Porque lo más bonito de un abrazo es soltarse a la vez.

Un buen abrazo te lleva lejos, te eleva, te protege como el campo de fuerza que podía generar Wyatt Matthew Halliwell, el hijo de Piper y Leo. Durante un buen abrazo no puedes evitar cerrar los ojos. Un buen abrazo jamás es a un solo brazo, de hecho, este es el más inquietante de los abrazos, el más perturbador. Un buen abrazo no se da inclinado hacia delante, con las caderas de cada sujeto a años luz; esa es la postura en la que los gnomos se dan besos con la nariz pero no la de un buen abrazo.

Ajustes bien ajustados son los de los abrazos (José Luis Cuerda @cuerda1936)

Antes de fundirse en un solo ser, en un abrazo existen dos: el que abraza y el que desea ser abrazado. Este último pelea por que sean sus brazos los que consigan ocupar la posición inferior, que sean los de la otra persona quienes rodeen su cuerpo. Con una única excepción: cuando quieres que sea un niño quien te abrace, que demuestre el cariño que por ti siente, que entonces agarras sus bracitos y los colocas por encima de tus clavículas para sentirte protegido de toda adversidad gracias a la intervención de su infinita inocencia. Ay, los niños y los abrazos. ¿Hay algo más tierno que un niño que es el primero en abrazar a alguien en un abrazo grupal y luego se queda aprisionado entre piernas adultas?

Hay abrazos que curan eso que ni siquiera sabíamos que nos dolía tanto (MartaEme @martamj32)

«Vamos de cañas» es eufemismo de «Necesito un abrazo». Nada como unas bebidas espirituosas para que se desate la magia. Los primeros intentos se realizan estando sentados -situación harto aparatosa, puesto que sólo es óptima para un abrazo si se está acurrucado en un sofá- y después hacen acto de presencia los cantos regionales, la exaltación de la amistad y los abrazos grupales, produciéndose entonces ese momento en el que varios dan un abrazo al amigo que lo necesita y acaban frotando con cariño la espalda del que no es.

Decía un amigo mío que no le gustaban los abrazos porque no puedes ver la cara de quien te abraza, caris (Marisa Vidilla ‏@MarisaVidilla

La verdad se halla en un abrazo. Se reconoce a leguas. La emoción contenida se dispara. Salpica incluso al que observa. Imposible fingir pues los cuerpos delatan. Cuánto hablan los hombros durante un abrazo. Esas ganas de abrazar. Esa rima en consonante. No es producto del azar, no es este el detonante.

Los abrazos de mentira son insultos de verdad (RETUINTERÍAS @Retuinterias)

El abrazo es también máxima expresión de felicidad y euforia. Quién no se ha levantado una mañana con un alegría tan desbordante que le ha poseído el deseo de abrazar a todo el mundo para contagiar tal frenesí.

Se ven caras tan tristes en el metro, en el bus, en la calle, que a veces no me extraña que alguien inventara lo de abrazar a desconocidos (Ana Ruiz Echauri @anaruize)

El abrazo, canalizador de la energía en un hermoso circuito cerrado en el que ambos seres sienten lo que el otro siente, el apoyo infinito, la redención.

Hay abrazos que valen más que mil «tequieros» (Ⓜiguel y to ® @elmalosa)

El tiempo se detiene en el delicioso encaje de mandíbula y hombro. Aunque no quiero dejar pasar la oportunidad de mencionar en la presente temática el maravilloso momento que protagonizan dos divas esforzándose en que sea su cara la que enfoque la cámara, quedando un mejilla a mejilla tan poco natural como enorme.

Abrazaos. Es preferible necesitar un abrazo que un aplauso.

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