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El dinero te da y el dinero te quita

JOSÉ BARCIA TUCCELLI | Motivación para el cambio | Martes 20 junio 2017 | 12:08

En estos días hemos tenido que lamentar el intento fallido del Star Center Uni Ferrol por participar en competición europea a raíz de la falta de medios económicos para afrontar los sobrecostes derivados del “premio” logrado tras una gran temporada en la Liga Femenina de Baloncesto.

En otras ocasiones ya hemos comentado la distancia que existe a nivel de visibilidad del deporte femenino respecto del masculino, y éste es un ejemplo más, según manifestaciones y lamentos partidos del propio Club.

Vaya por delante mi apoyo hacia el Club y hacia sus componentes, como no puede ser de otra forma, y mi más sincero deseo de que vuelvan a tener una temporada excelente en la Competición Nacional, que poco a poco vaya ayudando a abrir las perspectivas del entramado empresarial que posibilite construir proyectos cada vez más ambiciosos.

Una vez dicho esto, quisiera aprovechar la noticia para hablar un poco acerca de lo que son realmente las competiciones deportivas del llamado deporte espectáculo, porque quizás no tenemos del todo claro cómo se construyen, cómo se entra en ellas y cómo se progresa o se abandonan.

Estas “Ligas” son competiciones privadas, en las que se entra o se sale según las posibilidades económicas con las que se cuenten. A las fiestas privadas no se suele entrar por los méritos personales, sino por quiénes somos o por el dinero que tengamos, sírvanos el símil para lo que estamos tratando de explicar.

Lo que le ha sucedido al Star Center Uni Ferrol no es un caso aislado ni nuevo, ni tampoco es un problema exclusivo del deporte femenino, es simplemente un tema “de dinero” y de apoyo basado en el beneficio potencial de un patrocinio, de nuevo dinero.

Nada que ver con valores o deseos de equilibrio social, sino que es un producto más de consumo, al igual que lo son los demás que venden las empresas que apoyan a los equipos deportivos representativos de las diferentes ciudades.

Tampoco se trata de una discriminación de “clases”, no es cuestión de decir que siempre hay pobres y ricos como he podido leer en estos días tras la noticia que nos está ocupando, sino más bien se trata únicamente de tener o no el aporte económico suficiente para poder formar parte de una competición de élite de mayor nivel, una élite de mayor nivel.

Repasemos para ello la propia evolución de la Liga Femenina de Baloncesto y de cómo algunos equipos muy representativos de nuestra Comunidad Autónoma han ido desapareciendo y otros han renunciado a sus plazas precisamente por falta de apoyo económico y por políticas de responsabilidad muy valorables similares a las del equipo de nuestra ciudad.

Tras la renuncia a la plaza, otros equipos optan a ella y la ocupan, de nuevo apoyándose en el dinero y no siempre tras vencer en la pista. Decía líneas atrás que no es un problema exclusivo del deporte femenino, y no hay más que ver qué le sucedió precisamente al Club de baloncesto de Ourense, por citar a un equipo gallego, en su asalto a la Liga ACB hace pocos años, de nuevo lo que habían ganado en la cancha no pudo ser disfrutado por temas de avales.

De igual manera, otro de los proyectos deportivos de nuestra ciudad, un equipo masculino de baloncesto, el Ferrol CB, fue dura e injustamente criticado hace pocos años tras decidir que no participaba en Liga EBA un año más por no tener asegurado el mínimo aporte para poder competir sin vivir permanentemente estrangulados por las necesidades económicas y simplemente para poder representar a la ciudad, sin mayor aspiración que la propia presencia en la Liga.

Proyectos que se hacen en condiciones precarias, que buscan reconstruir desde la base a los Clubs y que no consiguen el respaldo suficiente, porque queramos o no reconocerlo, apoyamos a los equipos
que ganan. Pero para poder hacer un proyecto ganador, para poder competir realmente con equipos por lograr el éxito hacen falta estructuras, entrenadores y sobre todo jugadores del mismo nivel que los demás equipos, y eso, en un mundo profesional o semiprofesional, se consigue con dinero.

Si no lo tienes harás un equipo que trate de hacerlo lo mejor posible, y lo mejor posible no resulta atractivo para llenar pabellones y para conseguir patrocinadores. Son ejemplos que no solamente vemos en el baloncesto claro está, lo podemos encontrar también en el fútbol del más alto nivel. Equipos descendidos por falta de pago, cuando lograron una permanencia holgada en el campo o que desaparecen ahogados por las deudas.

Por otro lado, tenemos el debate de la utilidad del deporte, muy relacionado con esto que venimos diciendo. Escuchaba a uno de los deportistas mediáticos más conocidos en nuestro país, Kilian Jornet, hombre récord por definición en entornos de montaña, que decía que no entendía por qué tenía tanta trascendencia lo que hacía porque consideraba que no hacía nada útil, que simplemente corría más rápido que otras personas pero que no aportaba nada salientable a la sociedad.

Estas afirmaciones muy poco acertadas, desde mi modesto punto de vista, son muy poco meditadas y no reflejan la realidad de la influencia potencial del deporte ni de los deportistas y que agrega piedras que crean los muros de la falta de apoyo que se encuentran muchos Clubes deportivos cuando quieren construir sus proyectos.

El deporte y los deportistas no levantan casas ni puentes, no inventan nuevas tecnologías ni operan a nadie salvándole la vida, pero sí hacen algo muy importante que es inspirar a las demás personas, pueden hacerles ver que no hay límites, que la perseverancia tiene sus frutos, que no hay metas imposibles, que lo que ayer era etiquetado como una utopía o inalcanzable hoy ya se ha logrado.

Ese es el poder del deporte. Por el camino podemos señalar algunas cuestiones que podríamos mejorar, nadie lo discute, pero decir que el deportista no aporta a la sociedad no es más que un discurso ensayado, un postureo mediático como cualquier otro.

Por todo esto valoremos que un equipo, el Club de nuestra ciudad puede darnos mucho más que victorias en su juego particular y privado. Puede ser un empuje para incrementar la ilusión hacia la práctica deportiva, puede mejorar la salud de nuestros niños y de los adultos, puede ser un incentivo empresarial, puede traer visitantes inesperados, centrar el foco mediático gracias a los medios de comunicación, puede ayudar a que se resitúe a Ferrol en el mapa. Pero para ver todo esto hay que tener los ojos abiertos.

José Barcia Tuccelli es licenciado en Educación Física y en Psicología y tiene una amplia experiencia en el campo del ejercicio físico, la salud y el deporte de rendimiento. Para más información podéis visitar su página de Facebook.

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