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El «marronazo» de Tibu

MARTA CORRAL | ‘O Falar non ten cancelas’ | Viernes 30 mayo 2014 | 11:40

La semana pasada estaba disfrutando de uno de los últimos paseos con mi perra por la playa de Doniños, antes de que la temporada de verano nos relegue a calas ocultas y rediles impuestos por el incivismo de muchos.

Hacía frío, orballaba; pero a lo lejos, mi miopía me permitió distinguir lo que parecía una pareja haciéndose fotos. Ella, ataviada con un sari hindú -o, simplemente, vete tú a saber, vestida de blanco con una cinta roja atravesada-; y él, móvil en mano, retratando tan idílica y bucólica escena.

De repente, la nacha loqueó y empezó a correr hacia el agua. Pinchó una ola y se levantó de un salto, ayudada, seguro, por la hiperventilación del momento. Poe y yo no dábamos crédito; pero oye, puedo entender que haya quien esté harto de no haberse dado un bañito en lo que llevamos de año.

La cosa quedó ahí. En otro nuevo episodio de surrealismo ferrolano. Pero no. Esta semana me he dado cuenta que lo mío es pillar las tendencias cuando dejan de serlo o aburren. Siempre llego tarde, así que, cuando leí por primera vez lo del «legado de Tibu» acompañando al vídeo de alguno de mis contactos de Facebook haciendo el ridículo por imposición viral, dije: mira tú.

El tema consiste en aquello de «no hay huevos» de toda la vida, pero elevado a la repercusión y al testimonio gráfico al que te obligan las redes sociales. Si antes la osadía se cometía con un par de testigos, Brugal mediante; hoy lo que mola es que todo el mundo vea cómo aflora tu masoquismo bajo la amenaza de pagar una mariscada.

Para los que, como yo, seáis de efecto retardado, os explico de qué va la movida. Un amigo -si es que se puede llamar amigo-, al que previamente han retado otros, te etiqueta en un vídeo de Facebook. Cuando te llega la notificación, puedes pensar que será un nuevo archivo de gatitos o un vídeo de tu infancia, pero no.

Le das al play y ves a tu colega disfrazado, diciendo que está ahí para cumplir con el «legado de Tibu». Vale, ¿y qué carallo es eso? Sigue hablando a cámara como si fuese un profesional y espeta que nomina a tres pringados, entre ellos a ti. Y que tienes 48 horas para cumplir con el reto o, de lo contrario, tendrás que invitarlo a una cena por todo lo alto.

Acto seguido, poseído o poseída por el espíritu de David Meca, se lanza al agua. Puede que esté en una playa, un río, una poza, una fuente o en la ducha de su casa. Lo que importa es que el agua esté bien fría para que el cámara recoja su grito de poder.

Y tú, en tu casa, con cara de tonto, comienzas a barajar varias alternativas rápidas porque tienes dos días para hacer algo o pagar. La primera es dejarte llevar por el subidón de formar parte de la comunidad que une a masocas en todo el mundo y pensar con malicia a quién vas a nominar y qué vas a llevar puesto y en donde lo harás.

La segunda es preparar la pasta, aceptar que eres un soso -o eso te harán creer-, e invitar a tu «amigo» a una cenita, asumiendo que eres un cortarrollos y no molas nada.

La tercera es restringir en tu configuración de Facebook las etiquetas y hacerte el de Cobas, como si la cosa no fuera contigo y fuera necesario mandarte un burofax para que te des por aludido. Esto me encanta. Porque te permite seguir en la sombra, riéndote de lo lejos que ha llegado la humanidad, mientras acaricias a tu gato.

Parece ser, que el tema éste aterrizó en Galicia «gracias» a Damián Pereira (Tibu), un ingeniero civil de Xaviña que lleva 14 años viviendo en Suiza. En un principio, la iniciativa tenía un carácter solidario y surgió para apoyar a un bebé de cuatro meses enfermo de cáncer, que vive en Missouri. Hoy en día, pocos de los que se pegan el chapuzón sabrán el porqué, pero Tibu -al ver la repercusión de «su legado»- quiso retomar este espíritu comprometido.

Así, ha editado camiseta conmemorativas que se venden a través de esta página de Facebook. Todo lo recaudado se destinará a la lucha contra el cáncer, cerrando el círculo que se empezó en Estados Unidos, donde los vecinos idearon este reto para que cada persona que lo aceptase donara una cantidad que contribuyese a sufragar el tratamiento del pequeño. En una semana lograron 30.000 euros.

He visto cosas que vosotros no creeríais. Cabareteras corriendo los 100 metros lisos para saltar las olas de Doniños, triatletas en triciclo por el muelle de Ferrol, marujas con fregona jugándose la piel en la playa de Caranza, mellizas colándose en una fuente de Madrid, madridistas duchándose con la camiseta del Barça, vecinas que se cuelan en tu terraza para darse un manguerazo o parejas que hacen la bomba desde un espigón con un paraguas en la cabeza.

Todo ello se puede evitar, aún estáis a tiempo. Cambiad vuestra configuración, impugnad los retos si nominan a más de tres personas, no os riáis públicamente de nadie que cuelgue su vídeo y procurad no dejar huella esta temporada por el Facebook. ¿De verdad queréis que vuestros hijos, nietos y demás familia os vean de esa guisa?

A los que decidáis hacerlo, os doy las gracias de corazón. No os podéis ni imaginar lo impagable de vuestras experiencias, cuando las veo desde el sofá, seca y con mi dignidad intacta. Me transportan de inmediato a mi más tierna infancia, sentada con mis hermanos delante del televisor, viendo Vídeos de Primera. Que Dios os bendiga.

3 comentarios

  1. Y darle al botón de no me gusta no es una opción? Por qué hay que aceptar el reto sin más? Nontiendo

  2. si no te gusta, no lo hagas, pero tampoco critiques a los que nos lo pasamos bien, y nos parece divertido pegarnos un chapuzón. Nuestra dignidad sigue tan intacta como la tuya.
    saludos

  3. mitica marginada, molesta al no ser nominada por nadie.

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