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¿En caliente? No, gracias

Imagen de Joselu en el Racing-Huesca (foto: Mero Barral / 13fotos)
Imagen de Joselu en el Racing-Huesca de la última fase de ascenso en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Lunes 8 junio 2015 | 16:04

El fútbol es para algunos la anestesia idónea en tiempos convulsos, los mismos en los que para otros tantos, tan respetables como los primeros, la política no satisface la más mínima aspiración ciudadana. Es deporte, la vida continúa, pero la derrota del Racing el sábado en A Malata supone un duro golpe.

Bastó un minuto para que se hiciese el silencio, para que el temor recorriese el cuerpo como un tenebroso cosquilleo. Para que todo pareciese decantado desde el inicio. No hay que poner excusas: el equipo ofreció su peor imagen ante el Huesca. Defensa desdibujada, centro del campo sin claras conexiones y una línea de ataque convertida en un sandwich cuyas rebanadas de pan eran oscenses.

La temporada parece finalizada, pero resta, al menos, un complicado viaje a Aragón. Largo, incómodo y agónico en el plano anímico. Puede que la propia semana de entrenamientos sea más dolorosa si cabe. Insisto, esto es fútbol. No ha muerto nadie.

Frialdad

Hay que saber analizar el asunto con frialdad, teniendo en cuenta todos los factores y recopilando lo bueno y lo malo de todo el año, una mala tarde la tiene cualquiera. Pésima. Ha sido una tarea ardua la de Manolo García en el banquillo.

Recién llegado a una casa que ya conocía, tuvo que rearmar un bloque consolidado en torno a la figura de José Manuel Aira, que tampoco generó aplausos entre toda la parroquia en su momento, también hay que recordarlo. Pecamos de piel fina en unas ocasiones, que se vuelve demasiado gruesa en otras.

Lo peor del vapuleo pasa por las gradas, con una meritoria entrada. Es evidente que arrastrar a más de 6.000 personas al estadio merece aplauso prolongado.

Atención

Será cuestión de que el club ha logrado suscitar la atención ciudadana, que el once inicial experimentó una clara progresión ascendente durante la campaña y que en una ciudad lastrada por demasiadas desgracias el deporte ha hecho aflorar la ilusión. Sí, en Ferrol -en ningún punto del mapa- el balompié no debe ocultar la vida diaria.

Yo mismo, como uno más de este hermoso oficio, considero a menudo que el fútbol arrebata demasiado tiempo a la actualidad general en radios y televisiones, que la prensa escrita y digital va por libre. Será que nací como un reporterillo político y económico. Quién me iba a decir a mí que ahora, doce años después de mi estreno en esta profesión, sería el más forofo del lugar.

Nos lo dijo hace unos días Jordi Évole en rueda de prensa en la plaza de Armas: en las ciudades pequeñas tenemos el poder a un centímetro de distancia. Perdemos la objetividad, pero en el periodismo deportivo es casi imposible alcanzarla. El propio Évole lo señalaba: honestidad por encima de objetividad, no pidamos milagros.

Privilegio

Tener la posibilidad de acceder con total naturalidad a jóvenes y prometedores futbolistas es un privilegio en este circo. Puedo tener mi opinión personal sobre cada uno de ellos, pensar que algunos no responden a lo que yo desearía como espectador. Ahora bien, no seamos todos entrenadores, por favor.

Ponerse en el pellejo de un técnico tendría que producir temblores, toda una responsabilidad. No logro creer que alguien en ese vestuario haya bajado los brazos, que nadie deje de sentir los colores de la elástica. Dentro de una lógica, eso sí, que esto no va de patriotismo ni banderas, lo más natural es que un día cualquiera coja la maleta y cambie de aires.

Y nadie será traidor ni cobarde. ¿Quién no va a querer un Racing en Segunda? El beneficio sería indudable: mayores ingresos en la entidad y un reflejo mediático que parece intangible, pero que deja un beneficio claro. No digamos entre los medios, véase el caso de Lugo. Véase este fin de semana en A Malata, con compañeros a los que el desempleo azota y que encontraron faena temporal.

Empuje

Puede que hasta sea un empuje para el despegue que muchos esperamos en este gremio tras años de maltrato sistemático a la ciudad, despidos y ninguneo. Ya que citaba a Évole, qué podemos esperar si los supuestos líderes del periodismo gallego desprecian la capacidad de convocatoria en Ferrol.

Si la capital de provincia es la única que merece trato preferente, si somos una mera delegación de la cabecera, precarizada y olvidada salvo que surjan sucesos teñidos de morbo o visitas políticas de obligado cumplimiento. Ese, en todo caso, es un debate que merece calma y otras muchas líneas.

Me quedo, insisto, con el respaldo al Racing. Con el ambiente en Preferencia, Fondo Sur y Tribuna en un partido que terminó, para sorpresa de muchos, con un manteo a Manolo García. Una fiesta prolongada hasta el exceso a juicio de otros tantos, atónitos por las ganas de autofotos y abrazos tras semejante debacle.

Buena intención

No duden de la buena intención de los que lo promovieron. ¿Demasiada confianza? En absoluto. ¿Quién podría pensar que el Huesca era un rival pequeño? Seamos serios. Será fútbol, pero pareció un cúmulo de maleficios. Demasiado pronto el 0-1, la salida de Pablo Rey no fue menos temprana, el desconcierto era absoluto sobre el césped.

Era un campeón de grupo, con trayectoria en Segunda y que quiere abandonar un pozo que ha acogido hasta este mismo mes a nobles como el Real Oviedo, así que esta no es una batalla que afrontemos en solitario. A Isidro Silveira le toca, una vez más, remar con el viento en contra.

Apelando a su espíritu conciliador, pide confianza y vaticina, con ese fino humor que no deja de ser seriedad, que el Racing aspira a campeón de hoy en un año. Incluso venciendo al Huesca, quedarían otros dos partidos. Un esfuerzo titánico para salir de la cárcel de bronce al alcance de pocos.

Economía de guerra

Esta es una casa permanentemente en economía de guerra, que quiere volver, pero que no puede ni debe forzar la máquina más allá de un límite razonable. Habrá que comprobar también qué hará Manolo García. Es demasiado sencillo pedir su dimisión el mismo día del hundimiento, como quizás también lo era cuando no despertaba la fiera allá por el otoño.

Nadie es perfecto, pero él parece haber compuesto un grupo sólido. Su papeleta tras Aira era tremenda. Haríamos el ridículo, muchos en el estadio lo han dicho en voz alta, pero no hablemos en caliente. Por el bien de todos. No pasemos de censurar a idolatrar en un segundo. Ahora nace el desafío: mantener la ilusión los próximos doce meses. Yo ya deseo que llegue agosto.

Imagen de Joselu en el Racing-Huesca (foto: Mero Barral / 13fotos)

Imagen de Joselu en el Racing-Huesca (foto: Mero Barral / 13fotos)

Adrián Dalmau en un lance del Racing-Huesca (foto: Mero Barral / 13fotos)

Adrián Dalmau en un lance del Racing-Huesca (foto: Mero Barral / 13fotos)

Una lesión apartó a Pablo Rey del Racing-Huesca (foto: Mero Barral / 13fotos)

Una lesión apartó a Pablo Rey del Racing-Huesca (foto: Mero Barral / 13fotos)

Ian Mackay observa a Miguel Ángel Tena durante una jugada del Racing-Huesca (foto: Mero Barral / 13fotos)

Ian Mackay observa a Miguel Ángel Tena durante una jugada del Racing-Huesca (foto: Mero Barral / 13fotos)

2 comentarios

  1. Defensa desdibujada? pero si la defensa ha sido de pena durante todo el año

  2. sentimiento verde

    Ni se idolatra ni se odia, desde un principio las cosas no funcionaron, aún no sé cómo fuimos capaces de meternos en play off, a lo mejor enl lugar de gastar tatanto en un delantero es preferible hacerlo en un entrenador. Lo de Aspas no se entiende ( que juegue ) y que no juegue Vela y Joselu sólo arriba como un palo de madera a la deriva, no soy entrenador, ojalá, pero blanco y en botella…
    Cuál fue el planteamiento del partido del Huesca?
    Nunca hay un plan B
    Manolo tiene menos sangre que Rajoy

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