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Es en Canido donde reina la alegría…

REBECA COLLADO | ‘O Falar non ten cancelas’ | Miércoles 30 octubre 2013 | 16:30

¡Ya es mala suerte! No hace ni dos meses que unas Meninas y Velázquez se trasladaron a vivir a la vivienda número 53 de la calle Atocha, en Canido, y como no pillen los bártulos y salgan por patas pronto, su casa se les va a venir encima. No sé qué ocurrirá antes: si el derrumbe por sí mismo del inmueble, del que cada día caen nuevos cascotes, o la demolición que tiene previsto llevar a cabo el Concello de Ferrol en el mes de noviembre. Sí, es casi inaudito, pero por fin el gobierno local ha decidido tomar cartas en este asunto y meterá la pala para acabar con esta situación.

Desde el Concello explican que se aplicará una orden de ejecución subsidiaria, por la que la administración local asumirá el derribo y su coste. Si todo sale según lo previsto, en el mes de noviembre se solventará el problema. Eso sí, el Concello procederá a notificar al propietario o propietarios la actuación, aunque después de una serie de requerimientos y multas no parecen haber mostrado mucho interés en su propiedad.

Sin duda alguna esta decisión del Concello es una buena noticia y ojalá siente precedente para actuar de la misma manera en otros edificios abandonados. Aunque justo, lo que se dice justo, no lo es. Y es que el coste de este derribo, y otros que pudieran venir detrás, lo pagamos los ferrolanos. Si hacemos caso de la rumorología popular muchas de las casas que se encuentran en estado deplorable en la ciudad son propiedad de familias y personas importantes y con alto poder adquisitivo. Vaya usted a saber. En todo caso, y aunque si esos rumores guardan algo de verdad sería tener mucha cara dura, lo cierto es que la seguridad de todos está por encima de unos cuantos euros.

A pesar de que la que escribe se considera una persona bastante optimista, esta actuación no deja de ser, por el momento, una gota de agua en el desierto. En Canido se cuentan por decenas los inmuebles abandonados, a punto del colapso, incluso algunos han padecido incendios en más de una ocasión. Pero si caminamos un poco, y no hace falta irse muy lejos, tan sólo 10 minutos hacia Ferrol Vello o A Magdalena, encontramos el mismo panorama desolador. En la calle del Sol hace unas semanas caían cascotes de una casa que ya estaba apuntalada. Hace poco también caían maderas de una cornisa de una vivienda de la calle Real.

Y del muelle ¿qué decir? No me extraña que a los turistas de cruceros les pongan los taxis y buses justo al bajar del barco, porque si se les ocurre la disparatada idea de dar un paseo y adentrarse por la calle Carmen Curuxeiras, o Benito Vicetto o la Praza Vella… apaga y vámonos. Aunque quizá los ojos ajenos sean los que mejor pueden apreciar el potencial que los de aquí no ven.

De vuelta a Canido, en concreto a la calle Atocha, desde el Concello advierten que permanecerá cerrada al tráfico hasta que se lleve a cabo el derribo. Un poco de paciencia señores y señoras conductoras. Y es que desde que se desplomó la puerta y parte del interior del susodicho inmueble la Policía Local y algunos conductores juegan al ratón y al gato. Los polis ponen una valla para impedir la circulación de vehículos y algunos vecinos la retiran. ¿Que la anclan al suelo con unos alambres y una argolla? Los de Canido pillan y desmontan el chiringuito. Incluso estos insensatos y atrevidos chicos de la poli acordonaron la zona para que los peatones no pudieran pasar, por miedo al derrumbe. Insensatos digo, porque ¿cómo voy yo a bajar las escaleras que conectan Atocha con la calle Riego para subir hacia el Crucero?. ¡Ni que me fuera a caer una casa encima!

Al margen de anécdotas, en el barrio donde reina la alegría y el buen humor podemos comprobar cómo a muchos se les ha acabado la dosis de buena voluntad y paciencia. «Que metan la pala y tiren con todo», aciertan a decir algunos. De momento, meterán la pala en el número 53, y tienen acordonados como medida preventiva los números 59 y 61 de esa misma calle. Y es que la vivienda supone un auténtico peligro, porque no podemos olvidar que a muy pocos metros está el CEIP Cruceiro de Canido. Es una zona transitada, y no sólo a la hora de los vinos o el fin de semana. Además, que también es importante, hay que tener en cuenta que incluso algún okupa se ha atrevido a instalarse en un inmueble cercano. Ay, los okupas y Canido… esa es otra historia.

En fin, que como decía un compañero con el que trabajé: ¡aquí no pasa nada!

El Nº 53 de la calle Atocha se encuentra en ruinas y con vegetación en su interior (foto: Rebeca Collado)

El número 53 de la calle Atocha se encuentra en ruinas y con vegetación en su interior (foto: Rebeca Collado)

Un comentario

  1. Felipe do Muíño

    Seguramente su propietario será Abelardo Bellón López

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