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Espasante, aquí manda un cerdo

El cerdo Antón, en su parcela de Espasante (foto: Mero Barral / Ferrol360)

El cerdo Antón, en su parcela de Espasante (foto: Mero Barral / Ferrol360)

RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ortigueira | Viernes 16 noviembre 2018 | 21:45

Un día cualquiera en Espasante. El cielo amenaza la mayor de las tormentas, aunque el negro de las nubes no se convierte en algo peor. Ni siquiera hace más frío del necesario, permanecer en una terraza no requiere de heroicidad. La calle principal de acceso al puerto está tranquila.

El pequeño núcleo costero es un puntal básico para el municipio de Ortigueira, que encuentra aquí una mezcla casi perfecta de trasiego marinero y vida cotidiana de un pueblo alejado del bullicio. Porque no está muerto, pero tampoco de parranda. Sin jaleo en sus aceras, este punto del mapa no se detiene en casas y área portuaria.

Al «Orillamar» le llega con un par de mesas al pie de su puerta. La televisión está encendida sin más dramas y el enorme ventanal se abre a su playa, en la que unos surfistas retan al hombre del tiempo. Dos vecinos divisan la estampa desde el muro. Un coqueto trozo ganado al mar en el que reina un animal. Hasta que el año nuevo dicte sentencia sobre su adiós.

La cartelería habla en Espasante del cerdo Antón o recuerda su historia (foto: Mero Barral / Ferrol360)

La cartelería habla en Espasante del cerdo Antón o recuerda su historia (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Unos metros antes, cuando el vial de entrada está a punto de abrirse en callejuelas estrechísimas de bajada, Antón está en su mundo. Una parcela diáfana, limitada apenas con una valla. No molesta a nadie, ni siquiera se hace notar. Al acercarse a los que lo someten a su mirada, destila inteligencia y apunta a donde pueda haber algo que llevar a la boca.

Al mediodía, cuando los oriundos regresan al lugar de partida para llenar el estómago, el gorrino se esconde. Ni siquiera alborota la escena. Al preguntar a una oriunda de Espasante, aclara que pasea con total normalidad durante el día, pero en el centro de la jornada él también descansa. Una réplica del insigne alojado preside la acera más amplia.

Digna de mención, con un color llamativo. El cierre de su terreno es todo un reclamo turístico, incluyendo buzón y cartelería. Su historia quizá sea desconocida todavía para algunos; no hay problema, está profusamente explicada.

La versión artística del cerdo Antón en Espasante (foto: Mero Barral / Ferrol360)

La versión artística del cerdo Antón en Espasante (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Una tradición que se remonta al XVIII, cuando la construcción de una capilla en honor a San Antón llevó a intentar recaudar fondos con el puerco como imán. Su cuidado va desde el verano hasta enero y viene motivado, siglos después, por la comisión de fiestas.

Las cosas sí han cambiado. Algo. El cencerro le delata y las calles y la playa son su segundo hábitat. Quién no va a querer adueñarse de semejante edén.

(Fotos: Mero Barral© – 2018. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)

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