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«Este oficio es muy hermoso, pero también es muy cruel»

M. CORRAL | Ferrol | Domiingo 4 febrero 2018 | 13:31

Cuando te cruzas a Javier Gutiérrez por Ferrol -muchas de las veces paseando solo, distraído-, miras a la persona que está detrás de uno de los mejores actores que ha dado el teatro y el cine español. Se confunde entre la gente, es mucho más bajito de lo que percibimos en la pantalla y ocupa su lugar en la caja del supermercado como un ferrolano más, a pesar de haber nacido en Luanco.

Por su normalidad, por ejercer de embajador de este rincón azotado por el nordés y por dar la cara siempre del lado de las causas más nobles, Javier ya se merecía todos los premios que pudiésemos darle. Pero además, la Academia de Cine ha premiado por segunda vez su interpretación protagonista en El Autor y ha recogido su segundo Goya este sábado, con un aplauso que ha llegado desde Ultramar al Madrid Marriott Auditorium Hotel.

Mercedes Sampietro y Concha Velasco le dieron el Cabezón en el escenario -«qué felicidad que me entreguéis este premio vosotras», confesó-, y Javier aseguró que para él tenía un «valor doble» por llevárselo cuando sus compañeros de nominación eran otros grandes de la escena como Andrés Gertrúdix, Antonio de la Torre y Javier Bardem.

Agradeció la confianza del director, Manuel Martín Cuenca, porque «me ha regalado este personaje» y por ser «el mejor director de actores», para compartirlo después con «las mujeres de mi vida». Su madre, junto a él en el patio de butacas, sus hermanas, su representante y su pareja. Además, «como hoy está de cumple mi hijo Mateo, este es el mejor regalo que le podía hacer», señaló.

Recordó Javier que «este oficio es muy hermoso, pero también muy cruel», dedicando su triunfo a «todas aquellas compañeras y compañeros que no tienen la suerte de que suene el teléfono para demostrar su talento». No importó que esta vez no nombrase a Ferrol, porque sabemos que Ferrol va con él a todas partes.

Porque el de Javier es el triunfo de las personas normales que hacen cosas excepcionales. Que tienen talento y trabajo detrás a partes iguales. Aquellos que un día cogieron un tren rumbo al sur, pero que todavía recuerdan el camino de vuelta. Enhorabuena, ferrolano.

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