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«Estoy cumpliendo un sueño: ver cómo el arte es capaz de unir y hacer disfrutar a tanta gente»

MARTA CORRAL | Ferrol | Jueves 31 agosto 2017 | 21:14

Este fin de semana Canido será la medida de todas las cosas. No hará falta quedar, porque todos nos veremos allí, en el barrio alto, donde da la vuelta el nordés para colarse por los callejones y secar la pintura que inunda sus paredes en forma de Meninas. En pocas horas, este viernes, los primeros artistas deslizarán sus pinceles en algún rincón donde vean una «M» amarilla.

Se esperan cerca de unos 80 -no solamente gallegos, también de Madrid, de Valencia, de Barcelona-, entre ellos el famoso grafitero Sfhir. Algunos llegarán para repasar sus obras de otros años y luchar así contra el paso del tiempo, como una suerte de cirujanos. Otros se enfrentarán al muro en blanco a cambio de alojamiento y comida, por amor al arte y a una iniciativa que este año, más que nunca, ha traspasado fronteras.

Subo a Canido para encontrarme con el promotor de la cita, Eduardo Hermida, al que me tropiezo en la calle Alegre, con un paraguas de las Meninas desplegado a pesar de que la lluvia, este miércoles, ya se había marchado. Va hablando por el móvil con el manos libres, parece una especie de ejecutivo de barrio, el capitán de su calle. Me ve y pone cara de fatiga, aunque en realidad, los que lo conocemos, sabemos que está encantando con todo este trajín. Porque si no existiese, ¿qué rápido pasaría todo y qué vacíos nos sentiríamos el domingo, no?

Cuelga y empiezo a andar a su lado, porque debe ir a la imprenta San Rosendo, en plena arteria principal del barrio, apresuradamente para resolver unos temas con Lucía. Por el camino me cuenta que acaba de firmar un convenio con Abanca. La entidad bancaria ha puesto en marcha una hipoteca específica para aquellos que quieran comprar casa en Canido y unas ayudas para nuevos negocios.

«Con esta inyección económica es como si se cerrase el círculo, el compromiso que iniciamos con esa lucha de guerrillas. Lo que empezó siendo un grito de esperanza se está materializando», arranca Hermida, añadiendo que «es fascinante que llegue todo esto gracias al arte, a la propia implicación de los artistas y a los propios vecinos, que han aguantado viviendo aquí, ese ha sido el motor de la recuperación».

Y ¿por qué ha aguantado el propio Eduardo Hermida? «Soy un enamorado del sitio en el que nací y creo en una relación directa y maravillosa entre el artista y su espacio. Hay ese compromiso físico y sensorial entre los sentimientos del artista y el espacio en el que desarrolla su obra, su trabajo. Yo no sería capaz de vivir en otro lado que no fuese aquí. Lo que te ofrece el barrio a diario es lo que yo ofrezco en mi trabajo», analiza.

Mientras sigue dando parámetros en la imprenta, comenta que lo que más le preocupa es sacar tiempo estos días o durante el fin de semana para acabar el mural de homenaje a Antón Varela, Tonecho, que empezó en la calle Alegre. «Lo hice para que se tenga un recuerdo de él, un recuerdo alegre, haciendo bailar a una Menina. Es lo más agradecido que puedo hacer por una persona a la que hemos querido todos tanto», explica.

Un mural de Hermida en la calle Alegre recuerda al gaiteiro fallecido el pasado 25 de julio (foto: M.C.)

Un mural de Hermida en la calle Alegre recuerda al gaiteiro fallecido el pasado 25 de julio (foto: M.C.)

No puedo evitar preguntarle si las Meninas no le han llegado ya a saturar, si no tiene pesadillas con ellas. «No, porque, la verdad, yo no suelo pintar Meninas, salvo esta para Tonecho y una que va en una puerta de mi estudio, que pinté hace un mes. No me saturan, me parecen ya una parte de mi vida. Creo que este año va a ser el momento en el que me haga un tatuaje, me gustaría. Sería, por ejemplo, en el antebrazo derecho, que cuando le diese a alguien la mano fuese un apretón meninero», comenta Hermida, parece que, completamente en serio.

La otra pregunta que me ronda la cabeza es si Hermida se forra gracias a las Meninas, como insinúan no pocas voces en la ciudad. «Sí, claro, el dinero es lo que me hace seguir aquí, con tanta fuerza», ironiza. «Hasta ahora, de momento, llevo ganado este año menos 9.000 euros. Es lo que saco, porque tengo que adelantar el dinero que después pone el Concello. Luego dirán que hice un mural, que hice visitas guiadas… pero las cuentas de este evento son públicas y las podrá ver todo el mundo, no tengo cosas que esconder», admite.

Si no hay un interés económico y la presión personal es tanta, ¿compensa? «Siempre he entregado mi alma, mi salud y mi corazón al barrio. Le he puesto a mi hija el nombre de Estrela como el mejor homenaje que le puedo hacer. Entrego mi tiempo, pero sí que, a veces, duele tener que estar luchando tanto y recibiendo tantísima caña». Entonces, ¿compensa o no? «Compensa por este fin de semana, por vivir el encuentro con los artistas, por la amistad que se crea, por todo lo que se genera alrededor. Yo estoy cumpliendo el sueño de ver al barrio vivo. De ver cómo el arte es capaz de unir y hacer disfrutar a tanta gente que ni siquiera se lo había planteado. Es maravilloso».

«La gente se piensa que todo tiene que ser una recompensa económica, que no puedes, simplemente, enriquecerte a ti mismo o a tu alma, si no tienes detrás 25.000 euros. Todo lo que hago, en el momento, me hace subir la tensión, degastarme, pero el fin de semana lo compensa todo. Cada abrazo que me da cada persona que viene de fuera y me encuentra, y me reencuentra, eso no hay dinero que lo pague, aunque suene hortera o poco creíble, para mí es lo mejor. O, por ejemplo, haber conocido a Miguel Loureiro y pasarme una mañana charlando con él. Por estas cosas, las Meninas merecen la pena para mí».

Loureiro será en esta ocasión el encargado del pregón, que se celebrará el sábado a las 12:00 horas en el escenario de la calle Alegre. «Es un campeón, un león.. es como el Tom Jones del baloncesto, es lo máximo. El león de Canido. El pregón promete. Lo que he visto es muy emotivo. La verdad es que recuerdo esos tiros desde lejos de canasta que tiraba Miguel, que pasaba toda la historia de Ferrol en el tiempo que tardaban en entrar. Nos dejaba a todos parados. Eso se asemeja con lo que ocurre en Canido», dice Hermida.

¿Y qué pasa en Canido? «Que el tiempo está detenido, que ves a la gente que llevamos aquí toda la vida y es como si fuésemos súper despacio y sin necesidad de acelerarlo para nada. Sin las prisas que se viven a diario, que las vivimos, pero parece que aquí no fuesen necesarias. Y Miguel representa un poco eso, detener el tiempo para poder disfrutar de cada décima de segundo o de cada movimiento de ese balón que va a entrar a canasta».

Hermida sujetando uno de los carteles de las Meninas, obra de Elga Fernández Lamas, junto a una de las máquinas de la imprenta San Rosendo, en Canido (foto: M.C.)

Hermida sujetando uno de los carteles de las Meninas, obra de Elga Fernández Lamas, junto a una de las máquinas de la imprenta San Rosendo, en Canido (foto: M.C.)

El tiempo, aunque Hermida diga que en Canido se detiene, estaba pasando rápido y tenía que concluir con un tema que se me escurría entre los dientes. Que me quemaba la lengua. ¿La entrada de 1906 como patrocinador y toda esta campaña podría hacer perder la identidad a las Meninas? «Yo no tengo ese miedo. Confío plenamete en los mecenazgos. Son súper necesarios desde el siglo XV. Se necesita ese apoyo para poder hacer cosas en el arte, porque lo malo es que el arte tiene ese componente gratuito y obligado, que parece que tenemos que dotar de cultura gratuita a toda la sociedad, y siempre tiene que haber un respaldo detrás que nos pueda ayudar», asegura.

Así, continúa, «desde Warhol con los millonarios neoyorquinos que compraban sus obras por esnobismo hasta los pintores barrocos que dependían de los reyes. Esto es un mecenazgo y ha sido una inyección brutal, no directa ni económica, sino promocional, que ha servido para darnos a conocer en toda Europa. Lo que se consiguió hasta ahora de las Rutas Culturales y el apoyo desde París esto lo ha magnificado. No creo que haya afectado ni alterado el concepto. La semilla que hemos plantado con nuestra acción, no ha variado para nada por tener 1906. Aunque la gente pueda comentar eso, estoy seguro de que el sábado todo el mundo va a estar bebiéndose una 1906 bien fresquita», bromea. O no, porque todos lo visualizamos, ¿a que sí?

De modo que nos vemos en Canido. En los bares. En las calles. En las paredes. Debajo de las faldas de las Meninas. Cogiendo Estrellas. Opaí. Y para los despistados, los que todavía no estáis al tanto de la agenda, que sepáis que podéis consultar la programación completa en este enlace.

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