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Fashion Night, banda sonora para una explosión de ferrolanismo

RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Viernes 2 mayo 2014 | 23:31

Cómo me voy a olvidar, dijeron muchos en las horas previas. Nadie quería faltar a la cita, sexta edición de la Fashion Night. Una noche blanca para el comercio y, sobre todo, la hostelería del casco urbano, que beneficiada por el sol y la agradable temperatura vio cómo sus terrazas sí que se ponían de moda.

Parece que en Ferrol la puntualidad no es una virtud habitual, así que las cosas discurren con excesiva calma para el que quiere contarlas. Aunque ya antes de las ocho la muchedumbre se agolpa en A Magdalena, el goteo será incesante pese a que avance la velada y los platos fuertes llegarán poco antes de que el encanto desaparezca, a medianoche.

Uno de los ingredientes esenciales: música. Desde el Poker face de Lady Gaga al Amigos para siempre de Los Manolos, cada local escoge su banda sonora para un día de fiesta. Llegar al centro de la ciudad supone desembarcar en un parque temático ya conocido, tiene el dulce poder de la seducción, de querer descubrir los secretos del particular evento.

Toca convertirse en Ana Obregón y disimular barriga, algo que harán hombres y mujeres; valen los looks sencillos, a base de perrera -flequillo netamente ferrolano-, cazadora vaquera y gafas de sol de tu mismísima madre. Desde lo básico nacen los triunfos. Hasta los más despistados, por ser buenos con el calificativo, se quieren dejar ver en el photocall del Casino, esa zona cero del postureo secular.

Aunque los Abreatrás brindarán buenos momentos ante ese inmueble, como El Desván de Gloria en la calle Dolores y otros en vías cercanas, la megafonía regala -o no- al oído a los One Direction en los prolegómenos. Hilo musical, sin más. Para todos. Será una fiesta de los sentidos, pero el del olfato echa de menos, afortunadamente, perfumes contundentes.

Eso sí, se renuevan los votos del ferrolanismo más exacerbado. Todos cruzan miradas, los chicos con las chicas quieren y tienen que estar, adaptando sin mucha fortuna aquella canción. Se repiten, aunque con más calma, las aglomeraciones de la edición otoñal y no causa baja ni el último de la lista. El idolatrado Andrés Suárez asoma en su coche en medio del atascazo de la plaza de Armas.

Otro complemento esencial en esta Pasarela Cibeles son las mascotas. Perros pequeños y grandes lucen tranquilos, como ajenos al festejo. La familia unida escruta el paisaje y el paisanaje. Excusa ideal para repetir en los comercios conocidos y queridos, aunque esa misma mañana se comprase algo. Sortear la barrera imaginaria entre calle y tienda implica mirar, pero poco desembolsar.

Hay cócteles, frutas y regalos que encandilan, a cambio. Poco a poco, el Casino es un enjambre, no hay peligro pese al gentío. Las señoras míticas del edificio saludan a oscuras a las parejas jóvenes que lucen silueta, prendas y sonrisa Profidén con cochecitos y niños que serán los reyes del desfile del mañana.

Con el paso de los minutos, las alfombras de color fucsia que abren el camino a los locales acaban enrolladas. De la danza del vientre frente a la tienda de Miguel a los coches de alta gama de Galiano, pasando por demostraciones de peluquería en Real y recitales de toda clase en varias zonas a la vez. Apunten para el verano: sombrero por encima de una gorra, así se presenta José Castro.

El pontevedrés tendrá que emitir veredicto ante el concurso de jóvenes diseñadores, con creaciones que se exhiben en el triángulo mágico que forman la antigua sala del medio, Punín y Acevedo-Levi´s. Siempre hay algo malo: esos escotes masculinos que nadie erradica. Los tacones de altura ya forman parte del escenario diario.

Porque, si ya el asunto de ir a la moda depende de la capacidad de ejecución de cada uno, ahora todo está más difuso. Los límites los marcan clones de Bruno Mars con mirada fatal y remedos de góticos con cresta. Hay clases y la calle Real se lleva, quizás, el 80 % del tráfico -peatonal, el de coches no se impide en muchas calles pese a la procesión popular-. Sol, desierta al principio; María, lo mismo, salvo en las cercanías de Armas.

Los más jovenzuelos son los que tienen el panorama más claro, esos mismos que pasean para mantener la tradición hablando de los líos sentimentales de los demás miembros de pandilla sin compasión. La Bola de Oro, sin embargo, permanece ajena, con el reloj parado pero con éxito de público. Hay colas, justo al lado, en una ludoteca. Hay que entretener a los niños, parece ser.

En día de alboroto, los taxis se desmelenan y comen parte de la acera junto al Concello. En un altavoz, Cadena 100 on fire, preguntan cuál es el grupo más extravagante de WhatsApp. En el que estés metido, claro. De eso saben tanto los veteranos como los adolescentes que pueblan este viernes la Noite da Moda, la tecnología ya nos ha barrido sin clemencia.

Pienso que sobra la pregunta, pero un avezado barman inquiere a la clienta potencial. Guapa, como muchas más en el perímetro, no lo duda: ginebra, por favor. Los que se la llevan, la ginebra, bajan con el vaso recorriendo la tableta, la de chocolate. Alguna barba se deja ver, pero se cumple con lo prometido y hay modas para dar y tomar. Hasta hay una tienda que, en plena crisis, ha inaugurado el mismo día de la Fashion Night.

Allá donde suena la música, como en el cuento del flautista, todos se dan la vuelta y se dirigen al lugar de atracción. En calles principales y en esas que bajan o suben, según determine el trasiego diario. Retando a la realidad, la tozuda que dicta aquello de que salimos de As Pías y nos atrevemos con prendas con las que aquí -creemos- correríamos riesgo de lapidación.

A Dani Martín no le llega con Blanca Suárez y recibe a tamaño real, que es bajito, en Dick & Paul. Pelo oxigenado, camisas ceñidas con estampados de leñador canadiense, que hay tendencias que subsisten. En el lado malo de la balanza, los que se visten y complementan como si fuesen muy adultos.

Y en la antigua Casqueiro se prestan los del Racing al futbolín con muchos niños. Piden a Pablo Rey mayoritariamente. El de casa. Pósters y palomitas a la entrada. Simply irresistible, cantan los de César Toimil. Así se ven todas y todos esta noche. Todos dicen que lo mejor está por llegar, que el viernes es largo y joven. Que, quién sabe, se retenga algo y la buena imagen sirva para seguir relanzando el tejido local.

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