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Ferrol no es como tú dices (por mucho que te empeñes)

Calle Dolores (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Calle Dolores (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

RAÚL SALGADO | Ferrol | Lunes 16 julio 2018 | 22:10

Unas líneas alejadas del click fácil. Que pueden pasar desapercibidas, pero que aquí quedan para quien quiera perder unos segundos de su tiempo. Eludiré la cuestión de la supuesta fealdad de Ferrol. Es opinable. Personalmente, niego la mayor.

Como en la mayoría de lo negativo que rodea a esta ciudad, demasiado abundante por otro lado, todo depende de la eterna maldad de los nativos. De la insistente pretensión de negar cualquier esfuerzo, de frenar el más mínimo impulso. De replicar con preguntas sin rumbo en torno a qué locura puede llevar a alguien, local o foráneo, a querer hacer algo aquí.

Eso no es lo peor, sino pasar a la acción y directamente evitar que un individuo con ideas quiera llevarlas a cabo. Mejor asustar o borrar del mapa a quien sobra, muchos según una cierta casta que se cree dueña del frasco de las esencias. En verdad, la culpa es vuestra, queridos lectores. Concédanme la ironía.

Calle Real (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Calle Real (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Es propio de masoquistas leer el enésimo artículo destinado a derribar lo que queda de esta urbe, ni diré el nombre de ese periódico. No nos sintamos el centro del mundo, pero admitamos que existirá hasta el fin de los tiempos un odio por Ferrol.

Que no interesamos a los medios de comunicación, privados y sangrantemente a los públicos, más que para sucesos o polémicas de alcoba o baja estofa política. Para revolver con nosotros el potaje deseado. Qué decir de la política, en la que un tren medieval que une Madrid con Extremadura copa titulares, que se niegan al carromato ferroviario que parte desde aquí.

Vale, el nuestro no arde en medio de un prado, pero poco nos falta… ah, no, espera, también. Ni somos la ciudad de Franco, únicamente nació, ni somos lo último que defecó Pilatos. Permítanme la finezza. Y consiéntanme que lance un mensaje: colonicen Ferrol. Traigan cosas nuevas, gentes de más allá de As Pías. Son lo que este rincón naturalmente privilegiado reclama como agua de mayo.

Calle Real (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Calle Real (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Una amiga, ella me dejará que la cite, me comentó hace unos días, en calidad de ferrolana adoptiva, que se notaba optimista. Que observaba más movimiento en ciertos puntos de la zona centro, que algunos locales hosteleros han revitalizado lugares concretos de su tablero.

Pero pesa el pasado de linajes y dinastías, del dinero que ya no está en el banco y se finge que llena la cartera. De mirar por encima del hombro, de evitar las miradas para luego chocarlas fortuitamente si el contexto ayuda. Pocos lemas responden a la realidad, pero uno es verdadero como un templo.

La sangría poblacional no tiene comparación sencilla con localidades semejantes, la amputación productiva de dos ámbitos laborales que movían a toda una comarca la dejó rozando la silla de ruedas. Hay multitud de viviendas abandonadas, hasta barrios, pero esto no es Detroit. Ni los restos de un enclave bombardeado. No se empeñen.

Calle Real (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Calle Real (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Algunas tiendas cerraron porque no nos pertenecen, son privadas. Deciden su futuro. Ah, por cierto, también lo hicieron en pujantes capitales de provincia. Pero parece que no importa. Que no interesa. Sí, la calle Real puede resultar fantasmagórica a ciertas horas, pero es que no podemos pedir que esto sea un vitamínico Resurrection Fest si estamos en declive.

Al cual nadie pone solución, cierto. No peco de vitalista cuando pienso que ya no somos tan pocos los que nos hemos hartado de callar y otorgar cuando critican a su propio lugar de origen. Estoy hasta las narices de que se vea lo pésimo en Ferrol y lo relativamente malo en urbes extremadamente cercanas se tiña de alegría infinita cuando no es real.

Arterias con carteles de bajos en venta hay en todos lados, también en esos que visitamos pagando por aparcar. En los que sus oriundos presumen hasta de lo inimaginable. Mentalidad. Mientras tanto, los coches se adueñan de las aceras ferrolanas porque unos pocos anhelan apropiarse de lo que no es suyo, enredando debates sobre plazas y peatonalizaciones.

Iglesia de Dolores (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Iglesia de Dolores (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

No dejen, incluso esos ferrolanos que suceden a anteriores generaciones con ramalazos de guardianes de la verdad revelada, que sean los de fuera los que nos dediquen elogios por nuestras playas, edificios o rincones con encanto; propongan alternativas, ayuden a construir. No somos naftalina, tampoco historia prescindible.

Miremos a nuestro interior, no esperemos que otros estamentos nos alfombren el futuro. Armada, Estado, añadan a quienes elijan. Impidamos que otras generaciones, como les ocurrió a los de la mía -no fue la única-, dejen un vacío entre los adolescentes y los adultos. Que no salte la pirámide de estudiantes a familias asentadas.

Tenemos la oportunidad de cambiar de mentalidad para que la juventud no cuente con ansias desmedidas por escapar lo más lejos posible. Nuestros padres, es probable, se encargaron de imprimir a fuego esa tendencia -no es mi caso-. Eran otros tiempos, vivieron los de gloria económica.

Calle Dolores (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Calle Dolores (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Tapemos los oídos ante el enésimo cliché de ciudad fantasma, aunque partiendo de que es inviable gustar a todo el que aparezca por esta esquina del mapa. Somos lo que queramos ser, también los que colocan piedras en el camino. Empápense de la visión amplia que trae la aplastante mayoría de aquellos a los que les toca trabajar aquí.

Hay quien ha elegido este destino, ya ven. Otorguen magia a cualquier esquina, no busquen la felicidad más allá del puente. Sobran motivos y encantos. No repartamos carnés de pureza ni degrademos a pueblo lo que es una ciudad. Dejen de criticar y trabajen. Por su propio bien. También será el de los demás. Eso os pasa por leer a los que son o se sienten de fuera.

8 comentarios

  1. Se suele dar una dinámica común entre todos los de dentro que critican la ciudad: en cuanto pueden pierden el culo por irse a Coruña o más lejos. Yo soy de aquí, vivo aquí, salgo aquí y gasto aquí. estuve muchos (muchísimos) años fuera y veía como se aplicaban mal soluciones que habían funcionado en otros sitios con otras características.

    Pero el problema es que si opinas que en Armas hace falta un aparcamiento subterráneo eres un facha y te crees el dueño de la ciudad, y si opinas que el barrio de la Magdalena debe ser peatonal eres un perroflauta que vota a Podemos. Bazaneros y pijitos de la marina… y eso no es Ferrol; al menos no lo es ahora.

    Veo turistas a patadas, peregrinos sin parar, extranjeros con planos, cruceros, obras de rehabilitación por todas partes… y echo de menos soluciones políticas a los principales problemas de la ciudad: La falta de aparcamiento, las malas comunicaciones por tren y el mal estado general de la ciudad.

    Pero también veo unas navidades concurridas, un carnaval en auge, unas Pepitas que luchas por mantener la tradición sin renunciar a modernizarse, una Semana Santa que ya atrae visitantes aunque llueva a chuzos, un Rally de Ferrol maduro y engrasado, un Equiocio al que todos matan y nunca muere, una Meninas que hace mucho traspasaron las fronteras de Ferrol, Galicia y España.

    Y también veo clubes deportivos punteros, un campus con estudiantes de fuera que se va posicionando, una hostelería que quiere despegar, buenos espectáculos musicales, astilleros que empiezan a desperezarse, un puerto que bate records casi cada año (hasta con contenedores y un tren que empieza a perfilarse). Y veo lanchas, la depuración, las extraordinarias playas, el pinar de Doniños-San Jorge, las fragas de Menáncaro y la Pega, Chamorro, los castillos, la Ruta de la Construcción Naval, el Modernismo, la cerveza La Ferrolana, los churros de Bonilla o las terrazas del Cantón, Pardobajo, Real o Amboage y los pubs de la Calle Magdalena.

    Hay que cambiar el espejo en el que nos miramos de una vez, porque nos devuelve una imagen deformada y no nos damos cuenta de nuestro error hasta que miramos Ferrol desde la distancia.

    Al artículo ni caso: Son todo conachadas.

  2. Muy bueno el artículo y el comentario de Pepe P. Apoyo todo lo que aquí dicen

  3. Muchas gracias, y quisiera corregir una omisión: Pese a que en Ferrol parece haber una cierta afición de poner a parir a los comerciantes he de decir que tanto la organización de las dos Fashion Night anuales como otras iniciativas para dinamizar el comercio contribuyen enormemente a dar vida a la ciudad. Y ya puestos a recordar iniciativas bonitas también quisiera recordar el “Kilómetro del Terror” de Catabois y Los Mayos de Canido, que son dos celebraciones de lo más concurridas que parten de la iniciativa ciudadana.

    • La Fashion Night, la financia integramente el Ayuntamiento , los comerciantes no ponen un duro

      • Pues si es así enhorabuena al ayuntamiento por intentar dinamizar el barrio… y a todos los que participan en la misma como escuelas de danza, músicos, comercios, agrupaciones deportivas…

        PD: Si los comercios no ponen un duro veo injusto que sólo en algunos ofrezcan música y degustaciones y que los descuentos que se hacen sean mayores en unos que en otros ¡¡¡Qué aprovechados los comerciantes!!!

        Y a esto es a lo que me refiero cuando hablo de los que siempre dicen que las cosas están mal.

      • Origami. Lo que dices es simplemente mentira.
        Y como sabes tanto. Dime ¿cuanto ha costado la última fashion?.
        Un saludo.

      • Al final es cierto, somos nosotros mismos los que nos destruimos, los que opinamos, sin tener ni idea, para hacer daño, los que creamos mentiras que intentamos pasar por verdades, los que intentamos destruir lo que algunos consiguen con su esfuerzo. En fin, Origami es el mejor ejemplo de ese afán autodestructivo, acabemos con la Fashion Night y también con el comercio, algunos creo que lo celebrarían.
        Por cierto la Fashion la organiza y la paga él comercio con la colaboración del concello.

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