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Imprudencia, nerviosismo y dudas en Ferrol este primer sábado de emergencia

Una imagen que se repite en los supermercados de la ciudad: estanterías vacías esta vez en Supercor (foto: R. S.)

MARTA CORRAL / R. SALGADO | Ferrol | Sábado 14 marzo 2020 | 15:54

Imposible escuchar alguna conversación que no gire en torno a la situación extraordinaria que estamos viviendo por culpa del COVID-19. Ferrol amanecía este sábado con las verjas de comercios y bares cerradas; pero no todas, ya contamos que la Policía Local ha tenido que apercibir a algunos locales que estaban abiertos y con clientela.

Mucha menos gente, muchos menos coches. Calles prácticamente vacías en A Magdalena cuando suelen bullir precisamente en las mañanas de los sábados soleados como este. Personas paseando a sus perros, otras con bolsas de la compra volviendo a sus casas, trabajadoras a las que no les queda más remedio y también gente imprudente que parece no entender lo excepcional de la situación.

Precisamente, en las calles del centro los agentes de la Local han estado llamándole la atención a los transeúntes, especialmente a los de mayor edad. Y es que conviene decir que se ha estado hablando de la insensatez de algunos jóvenes, pero es de justicia resaltar que también las personas mayores no están siguiendo las recomendaciones. «Me parece un poco exagerado todo esto», confesaba una señora que ronda los 90 años a otras con las que se había cruzado de paseo.

Calle Real vacía a unas horas en las que estaría llena (foto: R. S.)

Supermercados llenos y cajeras sin guantes

Buena parte de la gente que no llenaba las calles estaba en supermercados y grandes superficies de alimentación. El aparcamiento de superficie de Alcampo estaba repleto y buena parte del piso superior también. ¿De qué vale estar en casa si después nos hacinamos para ir a hacer la compra?, nos preguntamos muchos.

En el Gadis de Canido una empleada deja su puesto para ejercer de portera por orden de sus superiores. Controla el aforo y da paso a medida que el local se va vaciando de gente. Las cajeras, en contacto permanente con los clientes, no cuentan con medidas de prevención y tampoco tienen jornadas reducidas. Sin guantes ni mascarilla, se afanan en atender a la gente mientras van enjuagándose de vez en cuando con hidroalcohol.

Nos confirman que ya no aceptan más pedidos a domicilios y otras cadenas han suprimido el servicio. Papel higiénico en mínimos, pero también verduras, arroces, carne… Repondrán mercancía el lunes como es habitual, recuerdan. De hecho, la planta de logística de Lidl en Río do Pozo continúa con su actividad para no desabastecer a los establecimientos del norte del país. Los mercados municipales también están repletos: «Parece Navidad», decía un cliente en la plaza.

Personal municipal desinfectando el parque biosaludable de Esteiro (cedida)

«Hay una señora que ha venido cuatro veces», lamenta una de las cajeras, recomendando que se haga una compra «solo un poco más grande de lo habitual», para salir menos de casa; pero sin «histerias». En el Supercor se nota también desabastecimiento y han liberado pasillos para que la gente respete los espacios de seguridad. Aquí sí llevan guantes los trabajadores que confirman que ayer, por el viernes, «fue una hecatombe».

Farmacias, estancos, reparto a domicilio

La Bola de Oro es uno de los establecimientos que ha cerrado al público pero mantiene el reparto a domicilio a través de Uber Eats. Otros repartidores, tanto de supermercados como de comida preparada, se han quejado del aluvión de pedidos que tienen que cubrir en un momento donde lo más prudente es quedarse en casa también para ellos.

Los parques infantiles también están cerrados (foto: M. C.)

Las farmacias tienen que abrir en su horario normal; pero el Colegio de Farmacéuticos les ha facilitado una serie de medidas de seguridad para prevenir contagios cuando además están especialmente en riesgo. En la calle Real, María Adrio nos atiende con mascarillas, guantes y unas marcas en el suelo para indicar a qué distancia nos podemos acercar.

«Pocos cumplen lo de la línea, se te apoyan en el mostrador como si nada», sostiene, reconociendo que está teniendo mucha más clientela de lo normal: «Está todo el mundo asustado y vienen sobre todo a por leche para bebés y paracetamol. En breve recibiré de nuevo mascarillas pero, como nos las traen a cuentagotas, no las pondré ni a la venta porque tengo lista de espera».

Gel tampoco tiene ni tendrá, pero no recomienda hacer mezclas en casa porque «ya se han dado casos de quemaduras en las manos». Recuerda que nada mejor como el agua y el jabón para cuidarse estos días y tener precaución de «no contagiar ni que nos contagien».

María Adrio en su farmacia (foto: M. C.)

Helena Pena, al frente de La Casa del Fumador, ha abierto las puertas del estanco, pero nos cuenta que no es obligatorio. «Mira cómo están los mostradores. Hay muchísima más venta, sobre todo ayer [por el viernes] por la tarde. Parecía que no había un mañana. La gente se está llevando cartones, más cajetillas… ».

Asegura que los fumadores hacen acopio para no salir de casa y «por temor al desabastecimiento». Ella tendrá que hacer pedido de tabaco el lunes y confía en que no haya problema: «A lo mejor en marcas menos comerciales, pero supongo que nos mandarán la mercancía de Madrid como hacen habitualmente».

Ella está tomando la precaución de la distancia y de lavarse las manos a menudo, pero también observa que «la gente está usando mucho la tarjeta. Muchísimo. No se usa apenas efectivo. Eso sí, he mandado a mi empleada a casa. Una cosa es que yo quiera abrir y otra muy distinta es pedirle a ella que asuma el riesgo de poder contaminarse», asegura.

Helena Pena en su estanco (foto: M. C.)

Todavía queda ocio

Que las instalaciones deportivas estén cerradas no ha privado a muchos insensatos de practicar deporte en grupo este sábado. A unos jóvenes con palas de pádel que nos cruzamos en Méndez Núñez se les sumaron también otros jugando a fútbol en la pista de Santa Mariña, como se ha venido denunciando en redes sociales. Sin embargo, no fueron ellos los únicos imprudentes.

Con los parques, recintos culturales e iglesias de la ciudad cerrados, enrarece ver una plaza de Amboage desierta a una hora en la que estaría repleta de niños y niñas jugando y personas adultas en las terrazas. El problema es que con este panorama muchos han optado por irse hasta la playa de Doniños, donde al menos durante unas horas hemos constatado que había personas en bares contiguos al arenal. La naturaleza está bien y es segura, pero siempre y cuando sean rincones solitarios porque volvemos a lo de siempre: esto se trata de no estar en contacto con otras personas, no de hacinarse aunque sea a la orilla del mar.

Amboage vacío este sábado (foto: M. C.)

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