Home / Opinión / "Esa cabeciña..." / Jim Morrison y el paso del tiempo

Jim Morrison y el paso del tiempo

jim morrison

ALEXANDRE LAMAS (Psicólogo) | “Esa cabeciña…” | Martes 4 julio 2017 | 14:57

Reconozco que siendo joven profesé el culto a Jim Morrison. Del líder de los Doors alguien dijo que era “el ídolo de los tímidos y la excusa de los que no saben controlarse”. Sin duda yo pertenecía al primer grupo y en sus excesos encontraba un refugio para mis miedos.

A los dieciséis años me encontraba en la cumbre de mi fervor. Se cumplían entonces veinticinco años de su desaparición y recuerdo que para celebrarlo la televisión de Ferrol emitió de manera continuada el último disco que había publicado en vida, el L.A. Woman. Veinticinco vueltas de la tierra en torno al sol me parecían entonces una distancia imposible, y Jim Morrison pertenecía para mí a un tiempo mitológico que no tenía nada que ver con el tiempo que yo vivía.

Piaget, el psicólogo suizo que estableció las fases del aprendizaje y los mecanismos que lo rigen, declaró que entre los cuatro y los seis años comprendemos el significado de las palabras ayer y mañana. A los nueve comenzamos a dominar las semanas y los meses. Y que no será hasta los diecisiete cuando adquiramos la noción de tiempo histórico. Hasta esa edad no alcanzamos a observar que un año se suma a otro de manera constante, y que entre Julio Cesar y Alejandro Magno hay la misma distancia que entre nosotros y Luis XIV.

Mi ídolo de juventud fue encontrado sin vida en una bañera de París la madrugada del dos al tres de julio de 1971. Cuarenta y seis veces ha girado la tierra en torno al sol desde entonces. Y según aumenta el número de vueltas, menor me parece a mí esa distancia. Sin duda nuestra forma de vivir el tiempo cambia con el tiempo, pero no creo que se detenga a los diecisiete.

Ahora veo que Jim Morrison murió siendo un niño, que entre su muerte y mi nacimiento solo hubo un paseo, apenas un par de mañanas lluviosas, el tiempo justo para arrepentirse de algo y quizás ponerle remedio.

Por eso sé que si vivo lo suficiente llegaré a ver como contemporáneos el hundimiento del Titanic y la invención del cinematógrafo. Y aún si viviese mucho más allá de los límites naturales, entendería que las pirámides de Egipto fueron construidas ayer.

Alexandre Lamas es psicólogo y ejerce profesionalmente en Ferrol, para más información podéis visitar su página web en este enlace.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*