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La costa, en el Purgatorio

Playa de A Madalena, en Cedeira (foto: Mero Barral / Ferrol360)

CAROLINA PERNAS / MERO BARRAL | Cedeira | Miércoles 20 mayo 2020 | 17:15

El Purgatorio, según aparece descrito en la Biblia, no era un lugar de castigo, sino de purificación para almas que, a pesar de estar a bien con Dios, necesitaban un tiempo extra de «limpieza» antes de entrar al Cielo.

El símil le va como un guante a las villas costeras de Ferrolterra, escasamente tocadas por el virus en términos sanitarios, pero cuyo futuro depende de cuán pronto puedan escapar de las consecuencias que está trayendo para todos y todas. Cedeira, buena parte de cuyos ingresos son el mar y el turismo, es un ejemplo perfecto.

El mar está como mucho a medio gas en la pesca y con el marisqueo parado, puede que todavía por varias semanas. Y el turismo, que se extiende desde Semana Santa hasta septiembre, deseado y también temido, puesto que sus visitantes suelen provenir de los sitios actualmente más castigados por la pandemia, como Castilla y Madrid.

Terrazas en Cedeira (foto: Mero Barral / Ferrol360)

En «A Vila» la llegada de la fase 1 ha permitido abrir terrazas y comercios, pero no todos han optado por esta opción. Paula, de uno de estos establecimientos hosteleros que sí decidieron hacerlo, dice que la gente, que ha venido desde distintos municipios de la comarca estos días de buen tiempo, se está comportando responsablemente.

Suele buscar el consejo de los propietarios y trabajadores sobre lo que se se puede y no se puede hacer. Es algo tan sencillo como sí se puede usar el servicio, pero no la máquina de tabaco, o que tenemos que esperar a que nos den el okey para sentarnos, simplemente porque no sabemos si la mesa que queremos usar ha sido ya desinfectada.

Ella daría la bienvenida a los visitantes, vengan de donde vengan, siempre y cuando se comporten con la misma responsabilidad. «No me parece justo que se les tratase tan mal cuando empezó esto» y asegura entender la posición de aquellos que quisieron pasar en Cedeira y no en Madrid esta cuarentena. Eso sí, siempre sin poner en riesgo a nadie más.

Puente sobre el Condomiñas en Cedeira (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Para Lidia Breijo, del Mesón Real, la fase 2 será la que traiga de nuevo a su clientela puesto que el suyo es un local con un interior grande y ahora mismo solo puede atender a parte de la terraza. Los turistas, afirma, «que vengan cuando quieran» y asegura que la «la gente va a ser responsable» en este nuevo tipo de verano que se nos avecina.

En otro local, A Marina, el interior está siendo cuidadosamente preparado para la nueva fase mientras se atiende en el exterior. Carteles, señales, indicadores, todo pensado para informar, no presionar, al cliente. En el comercio tradicional, menos estacional, Cedeira está de nuevo dividido.

Un paseo por la zona centro deja ver establecimientos abiertos, cerrados e incluso a medias, de nuevo el Purgatorio. Es el caso de Muebles Villadóniga, con décadas de trabajo en el mundo de la decoración, carpintería de madera y aluminio y que ahora ha tenido que reconvertirse para poder seguir trabajando.

Muebles Villadóniga, en Cedeira (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Su taller se ha transformado para fabricar mamparas de metacrilato para oficinas y tiendas en Cedeira, Cariño y otras zonas de la comarca y estores desplegables para separaciones internas. Ahora viene de ajustar las condiciones de una tienda que, por sus grandes dimensiones y alguna confusa instrucción gubernamental que otra, se quedó fuera de la fase 1.

Loli López, una de las propietarias, nos asegura que hasta que vea «todo explicado en el BOE no hago nada» y añade que hasta que no «podamos garantizar la seguridad total nuestra y de nuestros clientes no vamos a abrir».

La clave ahora pasa por una máquina para tareas de desinfección que está pedida, pero todavía no ha sido entregada, y que servirá para cumplir con los nuevos requerimientos de Sanidad. «Yo quiero que venga el turista, porque es una parte importante de nuestra economía en Cedeira, pero quiero que sea con responsabilidad», confiesa esta empresaria.

Hotel Herbeira, en Cedeira (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Se pregunta, como todos, «¿para cuánto es todo esto?». La misma cuestión está en la mente de María del Carmen, propietaria del Hotel Herbeira de la villa, un establecimiento que pasó, justo antes del confinamiento, por un arduo y costoso proceso de renovación, desde nuevos suelos a mobiliario y pintado.

Ahora, todavía cerrado, están aceptando anulaciones, pero también hay gente que mantiene su reserva «por se acaso» y están incluso tomando habitaciones para julio y agosto. «Moitos deles son de Madrid», comenta; ante las dificultades por las que pasa ahora mismo la comunidad, «teño medo de que, dentro dun mes, todo iso voe».

Por ahora tocará esperar para afrontar un verano cuyas condiciones aún no están claras. Lo que sí saben, porque parece inevitable, es que, cada «día, de cada habitación vainos costar dez veces máis traballo» por cuestiones como la limpieza en cada entrada y salida de clientes, que involucran incluso el cambio de cortinas en todas las habitaciones.

Hotel Herbeira, en Cedeira (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Hay que sumar la desinfección de zonas comunes, por ejemplo. Sobre los visitantes, dice: «É moi importante que veñan e temos que estar agradecidos, pero ten que ser coas máximas precaucións». Mirando al mar, la dicotomía no encuentra respiro.

La Confraría de Pescadores de Cedeira mantiene abierto el comercio de pescado en su lonja y tienda, pero solo cuando hay capturas. Desde la entidad se informaba de que se hace como una «medida de responsabilidad hacia la población», para mantenerla abastecida de productos del mar.

Eso no significa que este trabajo, con riesgo pero a medio gas, no tenga un elevado coste para los trabajadores y armadores. Para el grupo de mariscadores y mariscadoras, el trabajo ahora consiste en reparar aparejos, obtener y analizar muestras, intentar sembrar y esperar, sobre todo esperar.

Mariscadoras y rederas en Cedeira (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Sin restaurantes o bares que compren porque todavía no pueden abrir y con la amenaza de la presencia de toxina en la ría, circunstancia que todavía no ha sido confirmada oficialmente, no se contempla la posibilidad de volver a una seminormalidad antes de junio.

Y en la vertiente lúdica del mar, también división, con una playa en la que no se pueden bañar los niños pero que invita al paseo a aquellos afortunados de vivir a un kilómetro, o más o menos a un kilómetro del arenal. Cedeira, como otras muchas localidades, se enfrenta a su personal Purgatorio de 2020 con un ojo en el futuro y el otro en el BOE.

(Fotos: Mero Barral© – 2020. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)

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