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La infancia y la Navidad

NOELIA RODRÍGUEZ | Criar, amar, educar | Jueves 17 diciembre 2015 | 10:38

Estamos en fechas de celebrar, de compartir, de recibir, de dar y disfrutar. Y en esta época los protagonistas son siempre los pequeños (o así debería ser). Y como no, una vez más esta época del año es fabulosa para replantearse la vida, los objetivos personales y familiares, hacer un balance de nuestro año y ver qué cosas podemos mejorar, qué cosas queremos cambiar, qué cosas queremos dejar igual, etc…

Y aquí podemos hacer mucho para mejorar la navidad: tenéis la maravillosa oportunidad delante de regalar MAGIA a vuestros niños y niñas, no les privéis de ella. Y con esto ¿qué quiero decir? Bien, pues en la calle la gente no deja de preguntar a los niños si han sido “buenos”, chantajearles con que si no hacen caso no tendrán sus regalos porque los Reyes, Papa Noel (quien sea) les está observando y les pondrán en la lista mala, que les traerán carbón, etc, etc, etc.

No se me ocurre nada más triste y descorazonador para la ilusión de esta época que utilizarla como medida de presión para doblegar a los niños a “portarse bien”. Tampoco le diríamos a nuestra pareja que si no deja la cama hecha y la cocina recogida antes de irse a trabajar no tendrá regalo de navidad, ¿no?

La magia, como el AMOR deben ser incondicionales. Los valores y la educación se inculcan con ejemplo, empatía y mucha paciencia. Los niños deben sentir que pase lo que pase son dignos de ser amados por quienes son, no sólo por lo que hagan o cómo lo hagan.

Son años muy breves en los que pronto verán estas fantasías desvanecerse cuando el razonamiento tome su lugar y sepan que todo esto no existe de verdad, pero que hemos mantenido viva esa ilusión para hacerles felices, ¿qué mejor que atesorar en el corazón esos preciosos recuerdos de “aquellos años en los que la magia existía de verdad”?

Escribir una carta para ellos de parte de sus majestades los Reyes Magos de Oriente, especialmente dedicada y en su nombre. Regalarles además de juguetes y objetos, recuerdos, sensaciones, tiempo.
Muchas veces vemos como el juguete tan caro comprado con tanto “esmero” es ignorado para darle más valor a su caja o envoltorio con mucha imaginación, ellos piden menos de lo que nosotros vemos. Pero lo que piden de verdad no se puede comprar.

Podemos regalar a nuestros pequeños juegos de mesa de los que disfrutar en familia, compartiendo juntos (tanto que se insiste en el parque que “deben compartir), también un vale para sesión de cine de su peli favorita con palomitas caseras, una excursión a un parque temático, y mil cosas más. Sólo hace falta ponerle creatividad y mucho amor. Claro que algunos niños, sobre todo los que ya sean algo más mayores y estén acostumbrados a otras cosas, se verán sorprendidos, pero os aseguro que les encantará sentirse importantes y parte del regalo.

Sus caritas de ilusión ante semejante despliegue de magia es el regalo más bonito que podemos recibir nosotros.

Noelia Rodríguez Izquierdo es formadora oficial de La Pedagogía Blanca, asesora de lactancia y responsable de Espiral CRIAME.

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