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«La Malata, 1986»: El culmen de un sueño que cumple 30 años

M. CORRAL / ÁLVARO ALONSO | Ferrol | 6 julio 2016 | 9:31

«Aunque bajo el signo de la crisis, durante unos días el Mundobasket hará olvidarse, de alguna forma, de los graves problemas con los que se enfrenta la comarca (…). Después, la vida continuará, de nuevo, mirando al futuro con esperanza» Nuevo Basket

Una vez un puñado de hombres creyó que Ferrol podría convertirse en el escenario de un Mundial de baloncesto. Nadie se atrevió a contradecirles. No en vano, esos mismos locos habían aupado al equipo de una ciudad de provincias hasta la élite del baloncesto nacional. El OAR les hacía invencibles y el Mundobasket era solo otra escala más de su viaje.

En julio de 1986 la ciudad naval arrinconó por unos días el azote de una reconversión que la situaba, junto a Vigo, en el podio de ciudades gallegas con mayor número de parados. El deporte, de nuevo, sirvió de bálsamo para sus algo más de 86.000 habitantes, que orgullosos, se sintieron partícipes de un milagro.

Hace 30 años aterrizaban en Ferrol las selecciones de la URSS, Australia, Israel, Uruguay, Cuba y Angola, compitiendo dentro del Grupo B. Comenzaba un 5 de julio la fase previa del Mundobasket’86 y el polideportivo de La Malata estaba preparado para ser el foco de todas las miradas después de unas obras que, aunque insuficientes a ojos del Comité Organizador ferrolano -que abogaba por una ampliación de localidades que nunca se materializó-, renovaron buena parte de los fondos del pabellón.

Vestuarios, aparcamiento, accesos, iluminación, cierre, marcadores, canastas, parqué, megafonía o palcos de prensa y Presidencia fueron remodelados con un presupuesto que superaba los 60 millones de pesetas. La ferrolana fue la oferta más elevada que se presentó a la puja por la sede -diez millones de las antiguas pesetas-, contando con el respaldo del propio Ayuntamiento, la Diputación y la Xunta de Galicia hasta sumar un presupuesto total de 90 millones de pesetas de la época.

Ernesto Segura de Luna, el presidente ejecutivo del Comité Organizador del Mundobasket, confió en los oaristas y en los meses previos se sucedieron sus visitas a la sede ferrolana, una de ellas, la del 27 de noviembre del 85, acompañado de Borislav Stanković, por aquel entonces Secretario General de la FIBA.

La gloria de aquella décima edición del mundial se la arrebató Estados Unidos a la URSS, la otra gran favorita, en un partido de infarto que se disputó en el Palacio de los Deportes de Madrid el 19 de julio, por 87 a 85, tras disputarse un total de 170 partidos. La España de Díaz-Miguel terminaría quinta.

Monolito en recuerdo de la fase del Mundobasket celebrada en Ferrol, ubicado en la entrada de La Malata (foto: Ferrol360)

Monolito en recuerdo de la fase del Mundobasket celebrada en Ferrol, ubicado en la entrada de La Malata (foto: Ferrol360)

El Mundobasket contado en primera persona

«Llegados a este punto, por tradición de baloncesto, no podía faltar en Ferrol una Fase del Mundobasket, y con el apoyo del Ayuntamiento de la ciudad, Juan Fernández, se trajo una fase previa» Nuevo Basket

Se cuentan por centenares las voces que podrían aportar testimonios impagables sobre el paso de estos gigantes del baloncesto por Ferrol, pero en esta ocasión hemos elegido a dos de los miembros del Comité Organizador, el expresidente del OAR Juan Fernández y Juan Roca, exvicepresidente.

También quisimos contar con la voz del exjugador del OAR Manolo Aller, que en el campeonato colgaba por unos días el siete de su camiseta y se ponía delante del micrófono de Radiocadena Española -emisora integrada ahora en RNE- radiando los encuentros.

Leopoldo Ibáñez, actual presidente del Club Universitario Ferrol, ejerció durante esos días de corresponsal de Nuevo Basket y El País, ofreciéndonos en su entrevista una perspectiva más periodística del evento. Mientras, el entrenador Chiqui Barros, entonces adolescente, aporta al reportaje un sinfín de datos técnicos y documentales que dominó tras escribir el cuadernillo de Ferrol Análisis Mundobasket 86, Ferrol, 5-10 julio.

El músico Óscar Quant, vocalista de la basket roll band SkyhookS, era tan sólo un niño en aquel verano del 86. No obstante, ese hito contribuyó, sin ningún género de dudas, a afianzar su gran pasión por el baloncesto.

Momento de la ceremonia inaugural de la fase previa del Mundobasket en La Malata (foto: Pepe Mauriz)

Momento de la ceremonia inaugural de la fase previa del Mundobasket en La Malata (foto: Pepe Mauriz)


«Ferrol era una fiesta»

Dejando a un lado el despliegue policial que tuvo lugar en Ferrol aquellos días de julio, sobre todo velando por la seguridad de la selección de Israel que tenía asignados dos agentes por jugador, la ciudad fue un hervidero deportivo y cultural.

Ya desde antes de la llegada de los equipos se puso en marcha la iniciativa ¿Que hai de novo, Galicia?, un programa cultural que supuso el adelanto de parte de las fiestas de verano de Ferrol con exposiciones, teatro, conciertos y otras muchas actividades que puedes consultar al detalle en este enlace.

El Comité se esforzó para que la ciudad viviese en primera persona el campeonato y realizó concursos entre escolares y comerciantes. El escenario donde entrevistamos a Quant, el CEIP Isaac Peral, aún conserva un vestigio del certamen de murales que se convocó entre los alumnos de EGB de la ciudad.

El pívot del OAR Anicet Lavodrama sirvió de inspiración al escultor César Lombera para confeccionar entonces una falla que fue instalada en mitad de la plaza de Armas, quemándose en la clausura del Mundobasket.

Las mariscadas, recogen las crónicas de la época, corrían entre enviados especiales y cuerpo técnico, mientras algunos jugadores -sobre todo los uruguayos-, realizaron más de una escapada nocturna que llenaban las páginas de los periódicos.

El paso de las selecciones echó raíces, literalmente, en la ciudad naval. Cada equipo plantó en el Cantón de Molíns un árbol autóctono de su país de origen que aún perduran, resistiendo el peso de los años, 30 años después. Allí grabamos la entrevista con Aller, junto al abedul que plantó la URSS.

Con una media de 4.000 espectadores por cada partido y 18 millones de pesetas recaudados en taquilla, la nota sobresaliente que recibió la sede ferrolana no fue una sorpresa. Los ferrolanos sabían que, como dijo el mítico speaker del OAR Manel Blanco, desde la misma grada en la que cada domingo animaban a su equipo, serían testigos de un capítulo clave de la Historia del baloncesto.

Juan Fernández, Juan Roca, Manolo Aller, Chiqui Barros, Leopoldo Ibáñez y Oscar Quant

Juan Fernández, Juan Roca, Manolo Aller, Chiqui Barros, Leopoldo Ibáñez y Oscar Quant

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