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«La urna del Santo Entierro, que cumple 125 años, es patrimonio de todos los ferrolanos»

La fachada de San Julián recuerda el 125 aniversario de la urna del Santo Entierro (foto: M.C.)

La fachada de San Julián recuerda el 125 aniversario de la urna del Santo Entierro (foto: M.C.)

MARTA CORRAL | Ferrol | Viernes 14 abril 2017 | 2:44

Vísperas del Viernes Santo en Ferrol. La Hermandad de Caballeros del Santo Entierro apura los preparativos para su día grande. Este año, además, el 125 aniversario de la confección de la Santa Urna y el buen pronóstico meteorológico auguran una buena estación de penitencia para sus 150 cofrades. A poco más de 24 horas de la procesión del Santo Entierro, Ferrol360 comparte mesa con algunos de ellos, entre los que se encuentra el historiador Emilio Fernández, pregonero de la Semana Santa 2016 y estudioso del patrimonio de las cofradías de Ferrol.

«La urna la encargó en 1891 el párroco de San Julián, don Aniceto Luis Pinaque, y se pagó por suscripción popular», explica, añadiendo que «la gente no lo sabe, pero aunque se considere patrimonio de la iglesia, en el fondo es de todos los ferrolanos». Costó 24 euros, 4.000 pesetas de la época, «un dineral», apostilla. «Hice el cálculo con documentos de entonces y era más o menos lo que valía un piso en Ferrol, podrían ser más de 100.000 euros actuales», especifica.

Fernández asegura que hoy en día sería imposible que un artesano hiciese una pieza como esta y, de hacerlo, «costaría un dineral». «Fíjate. Primero, la madera con la que está hecha, el palosanto, es muy escaso. El ébano es muy caro también. El marfil está prohibido. El cristal es uno biselado que llegó de Francia y es pesadísimo. Los ángeles de boj…», enumera.

Esta urna procesional, la tercera de la que se tiene referencia de toda la historia de la procesión del Santo Entierro en la ciudad naval, se encargó al taller de ebanistería de Urbano Anido, en Santiago de Compostela. Llegó a Ferrol en febrero de 1892 junto al Cristo, una mesa cuyo paradero no han podido rastrear y las telas que acompañan a la imagen en procesión. «Son unas sábanas de chantilly. Una experta restauradora las vio y nos dijo que hoy en día ya no se confeccionan. Van bordadas con perlas», detalla Emilio Fernández.

Un patrimonio centenario que es vital conservar

Con unos 150 kilogramos de peso, la urna tiene pequeños deterioros que, según Emilio Fernández, «convendría restaurar». Pero habría que invertir una gran cantidad de dinero que la Hermandad no posee. «Nosotros le hemos hecho las mejoras que hemos podido. Hemos cambiado banzos por otros más largos y forrados de terciopelo. Además, un año de bonanza económica con la subvención municipal, que ahora no llega, aprovechamos e invertimos en puños de plata para los banzos, insignias de ébano y plata para la Junta de Gobierno y tres inciensarios de plata encargados en Santiago, piezas únicas, de museo», explica.

Conociendo el valor real del patrimonio es fácil comprender por qué si cae una sola gota, la urna no pisa la calle. «Un año llovió tanto que la colchoneta sobre la que reposa el Cristo comenzó a desteñir. Al llegar tuvimos que desmontar todo y esa colchoneta tardó en secar unos tres meses. La urna no es hermética, como llueva, no salimos. Y no es porque, como dicen a veces, seamos unos señoritos, sino porque tenemos que cuidar lo que tenemos. Menos mal que ahora el resto de hermandades van tomando conciencia también», analiza.

«Todo lo que tenemos está quizás mejor conservado porque al ser propiedad de la iglesia de San Julián ha estado velado», cree Emilio Fernández, defendiendo que, sin lugar a dudas, donde mejor podría estar todo el patrimonio de las cofradías sería en un Museo de la Semana Santa. «Imágenes no, pero los bacalaos -estandartes-, las insignias… incluso la urna, eso sí podría estar a la vista de las personas que quisieran verlo de cerca, porque en procesión es imposible ver la iconografía al detalle y es alucinante», explica.

Urna de la cofradía del Santo Entierro (foto: Coordinadora de Cofradías)

Urna de la cofradía del Santo Entierro (foto: Junta de Cofradías)

Una procesión centenaria, una Hermandad muy joven

A pesar de que la del Santo Entierro es una procesión que se viene realizando en Ferrol desde hace siglos, la Hermandad de Caballeros del Santo Entierro comenzó su andadura en 1950 y no fue hasta 1991 cuando contó con sus propios estatutos. «Antes de que existiese nuestra Hermandad la urna la llevaba gente pagada, profesionales, e incluso algún año llegaron a ser los propios sacerdotes. Luego la pasaron a llevar marineros», recuerda Emilio Fernández, precisando que la comitiva salía de la parroquia una vez realizado el desenclavo, una recreación de este pasaje de la Pasión que se perdió a comienzos del siglo XX, pero que sigue haciéndose en Ares o Pontedeume.

«La Hermandad nace en las Cofradías de Dolores el 10 de octubre del año 50, cuando estaba reunida la Junta de Gobierno. En ella, un señor llamado Juan Ignacio Núñez Iglesias, conocido como París Núñez, dijo que le gustaría formar un tercio de caballeros portadores para portar la urna de San Julián», relata, ahondando en que los primeros miembros eran hombres mayores y militares, «de ahí la fama que aún tenemos de elitistas, aunque ahora haya de todo».

El Tercio funcionaba únicamente en Semana Santa, portando la urna en el Santo Entierro y saliendo en Os Caladiños rezando el rosario, «hasta que en 1966 fallece París y no encuentran relevo. Fue entonces cuando apareció Juan Ignacio Díaz Yáñez, que se hace cargo del Tercio, y es el que lo lleva desde el 77 hasta el 87. Siguió funcionando igual, muy elitista, y en el 87 hay un cambio, aparece otro Hermano Mayor al que sustituyo yo en el 89, cuando se le da legalidad».

«Necesitamos gente joven»

Aunque este año han dado la bienvenida a siete nuevos hermanos, Emilio Fernández reconoce que «necesitamos a gente joven porque la Hermandad está muy envejecida». Son unos 150 cofrades entre hombres y mujeres, que pagan la misma cuota, tienen en mismo voto en asamblea y los mismos derechos, pero ellas no pueden ir de hábito. Para acceder es necesario contar con dos o tres avales, presentar una petición de ingreso y esperar la aprobación de la Junta.

«En el tema de las mujeres me meto siempre porque sigo diciendo que si no hubiese mujeres en la Semana Santa no habría Semana Santa en Ferrol ni en ningún lado. Más de la mitad de los cofrades son mujeres y suelen ser personas más responsables, cumplidoras y comprometidas. A lo mejor, en el Santo Entierro, en un futuro no muy lejano, hay una Hermana Mayor, o podrán ir las mujeres de hábito. Ya sé que es algo que no gusta a muchos, pero ya ha pasado en Dolores y en otras cofradías. Entiendo que para las mujeres que están con nosotros, ir con la cara al descubierto es muy duro», señala.

Fernández también defiende la creación de un organismo que velase por la correcta exposición y presentación del patrimonio de las cofradías durante las procesiones de Semana Santa, «que valore lo que se puede sacar y lo que no. Hay imágenes que no tendrían que salir a la calle. Ya sé que la gente que entiende no es mucha, pero nuestra obligación es educarla y aunque parecía que íbamos mejorando, nos hemos vuelto a estancar. Si nos declararon de Interés Turístico Internacional no todo vale porque tenemos que conservar la distinción y mejorar».

Procesión del Santo Entierro (foto: Carlos Carballeira / Cofradía del Santo Entierro)

Procesión del Santo Entierro (foto: Carlos Carballeira / Cofradía del Santo Entierro)

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