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Lo que creemos se puede hacer realidad

ALEXANDRE LAMAS (Psicólogo) | “Esa cabeciña…” | Lunes 10 agosto 2015 | 12:02

Eva es una chica simpática. Siempre es el alma de la fiesta. Además es una persona sensible y comprensiva. Muchas gente tienen una confianza ciega en ella. Le cuentan sus secretos y le piden consejo. Eva trabaja en un centro comercial donde es muy apreciada por su dedicación y también por esa extraña capacidad suya de transmitir calma a los demás.

Hasta hace poco, Eva creía que le caía bien a todos sus compañeros de trabajo. Pero desde que ha llegado Julián, parece que no es así. Cuando intenta hablar con él, este le responde con monosílabos. Además se lo ha cruzado por la calle un par de veces y él ha fingido que no la veía. A Eva le irrita la situación. Ha tomado una determinación, ella no tiene por qué esforzarse en caerle bien a nadie. Si no le cae bien a Julián, pues no le cae bien y punto. Si Julián no quiere hablar con ella, no hay problema: Ella no hablará con Julián.

Julián ha encontrado un nuevo trabajo. Llevaba cuatro años en paro. Desde la adolescencia sufre una aguda fobia social: Le cuesta hablar con desconocidos, se pone muy nervioso, en general le pasa en todas las situaciones sociales. Se ve a si mismo como alguien torpe e incapaz. Tiene la sensación de que todos lo evalúan y que cae mal. Hay una chica en su trabajo que se llama Eva y es muy popular. Al principio le pareció muy simpática, pero desde hace unos días se muestra especialmente fría con él. Le ignora. Es evidente que le cae mal. Le parece increíble que alguien trate así a un nuevo compañero de trabajo. Sabiendo lo difícil que es adaptarse a un trabajo nuevo. A Julián le cae fatal Eva.

Las creencias de ambos se han hecho realidad. Tanto Eva como Julián son ejemplos de lo que en psicología social se denomina profecía autocumplida: Una expectativa puede llevarnos a actuar de un modo en que esta acaba cumpliéndose.

En la tragedia de Macbeth, Shakespeare nos pone un buen ejemplo de este fenómeno. Macbeth es un hombre ambicioso, pero también es un soldado leal y un amigo fiel de su rey. Sin embargo, cuando tres brujas, las hermanas fatídicas, le auguran que llegará a reinar, esa idea se apoderá de él. Empujado por su mujer, lady Macbeth, organizan y ejecutan el asesinato del rey Duncan para que Macbeth pueda ocupar el trono. Los actos de Macbeth logran que la profecía de las brujas se cumplan.

Los estudios de Rosenthal y Merton de los años sesenta en centros educativos, nos mostraron hasta que punto las expectativas propias influyen en la realidad. El estudio consistió en proporcionar a unos profesores de primaria de un colegio de San Francisco, informes en los que se les aseguraba que algunos sus nuevos alumnos tenían capacidades superiores y estaban a punto de entrar en un período de rápido desarrollo intelectual. En realidad, los nombres de los niños proporcionados por los investigadores habían sido escogidos al azar.

Al acabar el estudio, los niños que habían sido designados con capacidades superiores obtuvieron mejores calificaciones, y lograron efectivamente un mayor desarrollo de sus capacidades comparados con otros grupos en los que, a esos mismos profesores, no se les había dado información previa sobre los alumnos.

Se observó que los profesores dedicaban más tiempo a aquellos alumnos de los que esperaban más, también les proporcionaban un mayor refuerzo con cumplidos sobre sus logros, les daban más tiempo para responder a sus preguntas y solían pasar por alto en mayor medida sus errores. Aunque al ser preguntados por ello, los profesores negaron estos hechos.

A este fenómeno también se le denomina “Efecto Pigmalión”. En el mito de Pigmalión, este es un escultor que busca a la mujer perfecta, ante su incapacidad de encontrarla decide esculpir una estatua que cumpla con sus expectativas. La diosa Afrodita conmovida por la devoción que el escultor profesa a su obra, le confiere vida a la piedra y transforma la escultura en una mujer de carne y hueso llamada Galatea.

El propio Merton proponía el ejemplo paradigmático de la profecía autocumplida: Se corre el rumor de que un banco no puede hacer frente a los pagos y va a quebrar, sus clientes retiran el dinero ante el inminente descalabro, al retirar el dinero, el banco se queda sin el capital necesario para hacer frente a sus pagos, con lo cual se ve obligado a cerrar. El ingenuo ejemplo de Merton (ingenuo porque ahora sabemos que las deudas de un banco se pueden pagar con dinero público), deja claro el mecanismo de la profecía autocumplida.

Otro ejemplo relacionado con la economía lo vemos en la actual crisis y la eventual recuperación económica. La expectativa de que el consumo crecerá y el país se recuperará, aumenta la confianza de los consumidores, que se animan a comprar. Esto anima el consumo. La economía mejora. Y así será hasta que la confianza de los consumidores caiga. Entonces el consumo caerá y vuelta a empezar. De ahí que los gobiernos se hayan empeñado primero en negar la crisis, y después en asegurarnos, durante años, que ya estamos saliendo de ella.

Alexandre Lamas es psicólogo y ejerce profesionalmente en Ferrol, para más información podéis visitar su página web pinchando aquí.

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