Home / Opinión / Cosas de Noelia / Los 34 archienemigos que viven en tu casa

Los 34 archienemigos que viven en tu casa

COSAS DE NOELIA | Miércoles 3 de diciembre 2014 | 21:48

Nuestra casa es nuestra cueva, nuestro refugio. Esa cúpula que nos aisla del cruel mundo exterior. Pero también está llena de archienemigos que quiebran la paz que tanto anhelamos. La lista que se expone a continuación no es cerrada pero los elementos que la integran están comprobados empíricamente por los más prestigiosos científicos de las mejores universidades mundiales (incluida la de Wisconsin, por supuesto):

34.- La plancha que se desmaya: tú la dejas en vertical, pero ella sufre un vahído y te deja una marca marrón en –el mejor de los casos- la funda de la tabla de planchar.

33.- El abrefácil: ni abre ni es fácil. O usas las tijeras, los dientes o te vas a la sección de pesas del gimnasio más cercano y pides auxilio al más cachalote.

32.- El síndrome radar: la casa está a oscuras y tú no ves la necesidad de encender la luz porque te posee la creencia de que puedes notar la presencia de los muebles. Y esquivarlos. Ñee. Error. El que más sufre es tu meñique del pie. Un beso para todos esos meñiques.

31.- La sabana bajera: de cómodo uso pero imposible doblaje.

30.- La agresora esquina de la alacena: esa esquina que está llena de tu ADN porque lleva toda la vida atacándote a traición en toda la cabeza.

29.- La leche que juega al escondite y gana: esa leche que se cae y se esconde en lugares recónditos de imposible acceso perpetuando de forma infinita un olor insoportable.

28.- Las pilas del mando que demandan amor: esas pilas que dejan de funcionar hasta que las pones en la palma de tu mano y les das un masajito. El mando, celoso, puede llegar a desaparecer, en venganza por los previos golpes recibidos, justo en el momento en el que quieres cambiar de cadena porque no soportas ese programa en concreto y te da un ataque tal de ansiedad que hasta te levantas hacia el televisor. ¡Te levantas!

27.- Las persianas contorsionistas: enderezarlas te regala horas de entretenimiento y desesperación.

26.- La manta escapista: por la noche la manta se cae de la cama y el frío te despierta, resoplas y le das tal tirón que se queda quieta el resto de la noche.

25.- El chorro puñetero: ahí estás tú fregando los platos y el chorro cae, totalmente a propósito, sobre un cacharro y te salpica hasta las entrañas.

24.- Las mangas irremangables: que no hay manera, que tú quieres fregar, se bajan, se mojan y ahí te ves tú, en un ridículo baile intentando subirlas, primero un brazo con otro y después, ya patéticamente, con los dientes.

23.- El rollo del papel higiénico: el gracioso. Mirándote muerto de risa. Que hasta te planteas, muy seriamente, usarlo.

22.- El culín del tetrabrik: no sólo su contenido no te sirve para nada sino que además tienes que cambiarlo por uno nuevo, que, como es sobradamente conocido, es una actividad tediosa.

21.- El tenedor incandescente: lo usas para remover algo y aprovechas para llevártelo a la boca y comprobar el punto de sal y te queda pegado a los labios arrancándote la piel.

20.- El amigo terco: ese que se ofrece a lavarte la sartén. Y se cree que la tienes negra de quemada, y coge el nanas y hasta que la deja color acero –y totalmente inservible- no para.

19.- El mimetismo envasil: los envases que se parecen cada más entre sí, que te echas ambientador en lugar de desodorante o crema depilatoria pensando que es gel fijador.

18.- La cisterna llorona: va soltando un chorrito imperceptible al oído humano que luego ves la factura del agua y lloras tú.

17.- El calcetín soltero: esa colección de calcetines solteros que guardas por si su pareja vuelve de comprar tabaco.

16.- La lavadora con flow: que hace tal movimiento durante el centrifugado que cualquier día te aparece en el salón y se sienta contigo en el sofá.

15.- Las puertas Halloween: se cierran violentamente dándote un susto de muerte.

14.- Las etiquetas indestructibles: quieres aprovechar el frasco sí, pero primero tendrás un duelo a muerte con la etiqueta, que te queda la muñeca de darle al estropajo como si jugases cinco Grand Slams seguidos.

13.- Los vasos puenting: se escurren de tus manos y se precipitan al vacío. Cuando no se rompen se lo agradeces a todas las divinidades posibles.

12.- El nórdico desaliñado: es cómodo, sí. Pero una cama JAMÁS queda curiosita.

11.- La bombilla valenciana: explota sin más. Si estás tomando un café con leche, con el susto te cae parte al suelo. O al pantalón.

10.- El microondas atemporal: nunca podrás pillarle el punto al tiempo de calentamiento del microondas. Ni aunque estudies ingeniería aeroespacial. Un recuerdo a esas palomitas que se queman y dejan su olor ad eternum.

9.- La incontinencia de la bolsa de la basura: la bolsa de basura marca su territorio. Y limpias el líquido asqueroso con la fregona y ya con la bolsa de basura tiras la fregona también.

8.- El poder somnífero del sofá: hace que se te duerman los pies o la pierna entera, te levantas para abrir la nevera a ver qué hay y te caes al suelo directamente. Te levantas, estiras los brazos hacia arriba y saludas a los jueces que te van a puntuar.

7.- El bote bocaabajo de mayonesa y kétchup: que le das unos golpes en seco en el aire para que el contenido vaya hacia la salida y lo estrujas, hace PRRRRURRRIIIFF y te salpica todo menos el objetivo.

6.- El maldito chorro loco: que te arrincona en la ducha si viene frío y te retuerce de dolor si viene hirviendo, que si une sus fuerzas con el suelo de la bañera -no hay otro lugar en casa que sea más peligroso ni al que se le tenga más respeto, por eso te mueves como si temieses despertar a doscientos bebés-, se convierten en el letal Súper Archienemigo Combinado.

5.- Las goteras: no hace falta que las goteras estén en tu casa, aunque estén en el ático, el albañil llamará a tu puerta y te dirá: «Hay que abrir para saber de dónde viene» y ahí lo tendrás dando adorables martillazos y llamándote «señora», el muy cretino.

4.- El hambre: tener hambre de noche o un domingo de pijama y no encontrar nada qué llevarte a la boca después de haber salido de la cama o levantarte del sofá y abrir todas las puertas existentes en la cocina, es una sensación de soledad profunda.

3.- Mantequilla recién sacada del frigorífico: Qué. Cómo untas la rebanada del Pan Bimbo. ¿Cómo? ¡Que se rompe, maldita sea Mike, se rompe! Que el cuchillo, la mantequilla y la rebanada se convierten en un solo ser llamado gurruño.

2.- Las canicas: en todo hogar que se precie, a las 00,23 horas rodarán canicas por el techo.

1.- El papel film: no necesita explicación. El papel film es el mayor archienemigo del hogar. Vence siempre. Cien metros. ¡Cien! Vienen en cada rollo. ¿Para qué? Para que puedas aprovechar 15 cm.

(Aquí abajo hay una sección de comentarios donde puedes dejar constancia de tus propios archienemigos del hogar)

Sólo los que se han enfrentado alguna vez a alguno de estos archienemigos sabe realmente lo que es estar «solo en casa»

Sólo los que se han enfrentado alguna vez a alguno de estos archienemigos sabe realmente lo que es estar «solo en casa»

2 comentarios

  1. Eres la leche !!!!

  2. La gata chundarata

    juas! Los he conocido a todos! Me falta el azucarero con la boca abierta muerto de risa esperando que lo rellenes la mañana que mas prisa tienes… Acompañado de su inseparable amiga la cuchara con pegote de azúcar…

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

En Ferrol360 utilizamos cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando, estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Puedes pinchar el enlace para tener más información. ACEPTAR
Aviso de cookies