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Los clásicos de ayer, de hoy y… ¿de la «nueva normalidad»?

La droguería Ibérica, en la calle Magdalena (foto: Mero Barral / Ferrol360)

CAROLINA PERNAS / MERO BARRAL | Ferrol | Jueves 18 junio 2020 | 18:50

Cuando se habla de clásicos, en Ferrol hay establecimientos conocidos por todos, independientemente de nuestra edad. O sea, que aquel o aquella que no sabe dónde están es porque no pasa mucho tiempo en la ciudad.

La pregunta es: ¿qué ocurre cuando una fuerza imparable, como la crisis del coronavirus, se encuentra con un objeto inamovible, ergo, la Droguería Ibérica? Seguro que no están todos los que son, pero los que están quieren seguir siendo clásicos en esta «nueva normalidad».

Si alguien sabe lo que es adaptarse y reinventarse es la familia que ha mantenido viva la Pastelería Gascón desde que el bisabuelo Francisco inauguró su despacho en 1904 en la plaza de Armas, entonces con el nombre de Ideal Petit.

La pastelería Gascón, en la carretera de Castilla (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Han vivido cambios de ubicación, incluso un período de inactividad, pero esta firma familiar nunca ha tenido problemas para «ir con los tiempos». Ahora son Rosina y Pedro los que, desde su ubicación en la carretera de Castilla -en la que han estado desde los años 60-, han tenido que afrontar un obstáculo más, la pandemia del coronavirus.

Después de casi tres semanas cerrados para emprender reformas a principios de año, el estado de alarma les «coge» antes de muchas de las fechas señaladas en el calendario de un repostero: Día del Padre, Semana Santa, Día de la Madre… «La cabeza nos daba muchas vueltas», nos confiesa Rosina, «pero teníamos que hacer algo».

El 11 de mayo, empiezan de nuevo a preparar sus dulces y a venderlos también «online» pero, de nuevo, toca adaptarse. «Preparamos bombones, cremas untables, jaleas, vasitos de dulce individuales; cosas con una caducidad más larga» y más fáciles de manejar de forma segura con las normas sanitarias.

La pastelería Gascón, en la carretera de Castilla (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Desde el primer día de vuelta en la pastelería, Rosina ha recuperado a muchos de sus clientes y a la mayor parte de su plantilla. La nueva normalidad no le gana el pulso todavía a unos dulces de Gascón que, si bien pueden cambiar en forma, no cambian en el fondo.

Damos un pequeño salto adelante con el Café Derby, que con distintas imágenes y «patrones» lleva abierto desde antes de la Guerra Civil, concretamente desde el año 1932. Su condición de clásico no impidió que, como todos, tuviera que echar la persiana hasta que su reapertura se hizo efectiva en la fase 3.

La nueva gerencia «debe» a sus fieles una fiesta de quinto cumpleaños y ha prometido públicamente que se la va a pagar. Si nos vamos todavía un poco más adelante, concretamente al año 1947, nos encontramos con la entonces recién nacida Droguería Ibérica, impertérrita desde su puesto en la calle Magdalena hasta este año 2020.

El café Derby, en la calle Real (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Luisa Fernández Criado nos comenta que no llegaron a cerrar, al vender productos de primera necesidad, pero que el negocio «está mal». «No hay tantos clientes; nosotros vendemos a mucha gente de fuera de Ferrol, semillas por poner un ejemplo, y si antes venían varias veces a la semana, ahora solo vienen una», se lamenta.

Ella cree que esto «va para largo» y reconoce que las nuevas normas les afectan algo menos al no ser ellos «un autoservicio», de forma que los clientes raramente manejan la mercancía.

Luisa no es optimista porque considera que la población se ha «acomodado» un poco y todavía no hace sus compras como antes, tendiendo a buscarlo todo en un solo sitio, como grandes superficies o supermercados.

La droguería Ibérica, en la calle Magdalena (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Un poco más «joven», inaugurado en 1951, es el Café Avenida, en la plaza de España. Hasta no hace mucho, esta cafetería y churrería abría todos los días de año, pero el covid pudo con ellos, como con todos los recintos de este tipo. Su reapertura fue en etapas, aunque ahora ya ha recuperado a buena parte de su personal y trajín diario.

Su interior y terraza aparecen con un aspecto que puede ser el que nos depare nuestra «nueva normalidad» de aquí en adelante. Juntos, pero no revueltos. Y en su caso, muy serios en cuanto a las normas sanitarias.

Y ya entrando en los años 60, toda una superviviente situada en Recimil, la cafetería Ambos, cuya historia discurre pareja a la del barrio al que sirve. El establecimiento se construye en los años 60 y va pasando por varias manos hasta llegar en los 80 a las de Marino y Ana, que hace unos años pasaron el testigo a su hijo Rubén.

La cafetería Ambos, en Recimil (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Él nos dice que los «primeros días de la reapertura nos faltaba gente, pero poco a poco hemos recuperado a muchos de nuestros habituales». Esa misma gente «nos decía que nos echaba de menos», reconoce. Este hostelero vincula una futura recuperación económica a que la gente siga en su mente el mismo camino que van marcando las fases.

«A medida que vamos avanzando, los clientes van llegando, es casi más psicológico que económico», nos dice, y añade que el ciudadano de a pie «se va relajando más» con esta «nueva normalidad».

Si no aparecen nuevas y más restrictivas medidas, Rubén cree que pueden «mantenernos más o menos bien hasta octubre o noviembre», pero pide a los ferrolanos que apoyen «al comercio y hostelería de su barrio, que gasten aquí», para, a continuación, saludar a otro de sus parroquianos, los que ayudarán a mantenerlos abiertos más allá de esta pandemia.

El Canario, en la calle Cuntis (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Y saltando otra década, nos alegra informar del regreso de O Cabazo, el mesón de los fans de las patatas bravas y las tripas desde los años 70, que ha reabierto sus puertas esta semana, incluyendo su pequeña terraza, lista de nuevo para cuando vuelva el buen tiempo o para los muy valientes.

También están de regreso el Meirás y el Beirut, en el entorno del Cantón, pero entre todas estas reaperturas tuvo especial repercusión la de un mesón y bar único, cuya especialidad se vende por cientos al día y ha inspirado incluso una reinvención «gourmet».

El Canario, que el mes que viene cumple 40 años de vida, ha hecho fans de su tortilla con mojo a varias generaciones de ferrolanos y muchos de ellos se hicieron eco en redes sociales de su vuelta en la fase tres. Mariana, que continúa el negocio iniciado por su padre, nos dice que sus fieles, a pesar de lo reducido del espacio, «se organizan muy bien y siguen las indicaciones».

El Canario, en la calle Cuntis (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Y si alguien se «despista», bromea, «se le dice y enseguida lo corrigen». Después de casi tres meses cerrados, han decidido recuperar tiempo perdido en el mes de agosto, el tradicional para sus vacaciones, y permanecer abiertos todo el verano. Buenas noticias para los que somos sus incondicionales desde 1980.

(Fotos: Mero Barral© – 2020. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)

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