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Montaña, playa, Bonilla o Zara

Interior del centro comercial Odeón, en A Gándara, este lunes (foto: Mero Barral / Ferrol360)

CAROLINA PERNAS / MERO BARRAL | Ferrol / Narón | Lunes 25 mayo 2020 | 17:25

«Cada uno, a lo suyo», me dijo un amigo cuando se supo que Galicia entera había «aprobado» y pasado a la fase dos a partir de este lunes. Estaba claro que algunos no querían otra cosa que salir con su bici o a correr al pinar de Doniños sin pensar en el horario marcado en la fase uno.

Otros echaban de menos el café de la mañana en su lugar favorito o hacer algunas compras pendientes en su tienda de referencia. Y luego estaban los que no podían esperar más para darse el primer baño de la temporada en «su» playa.

Una de las grandes novedades de este lunes ha sido la reapertura de los centros comerciales, como el Dolce Vita Odeón, donde no todas las tiendas se apuntaron a levantar la persiana, pero sí lo hicieron muchas, grandes cadenas y pequeños negocios.

Interior del centro comercial Odeón, en A Gándara, este lunes (foto: Mero Barral / Ferrol360)

En los establecimientos del grupo Inditex, que abrieron en su totalidad, pudieron verse, prácticamente desde el momento de la apertura, colas de clientes buscando ejercitar devoluciones, presumiblemente de las compras online realizadas durante estos meses.

También grupos de amigos y familias que venían a comprar siguiendo las indicaciones que les proporcionan los empleados, que ya los reciben en la puerta.

Las trabajadoras se reparten las nuevas tareas que implica la presencia de clientes y los espacios dentro de las tiendas están más despejados para favorecer la distancia social, a pesar de que estamos obligados a llevar mascarilla en lugares públicos.

Interior del centro comercial Odeón, en A Gándara, este lunes (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Pero si tenemos dudas, las señales que nos ayudan a consumir sin causar problemas están por todas partes, desde las entradas al recinto hasta las de cada local, donde los trabajadores se afanan por regresar a la «nueva normalidad».

Así lo explica Anxo Díaz, gerente de Solnatur, donde se hacen desde tatuajes a piercings pasando por venta de cosméticos o servicios de solarium. Todas estas actividades, de contacto muy cercano con el cliente, hacen que hayan tenido que cambiar prácticamente todas sus rutinas anteriores y dedicar mucho más tiempo a cada persona que cruza sus puertas.

«Nuevos materiales desechables, nuevos protocolos de limpieza en todo el local, ya nada es como antes», nos dice, añadiendo que la «gente por ahora se está portando bien y tendrá que acostumbrarse, igual que nosotros». En su apartado de venta de cosméticos, es mirar y no tocar.

Lógicamente, puesto que probarse un pintalabios o un lápiz de ojos es algo para un futuro, esperemos que no tan lejano. Algo parecido ocurre en Opticalia, donde cada interacción abre una cadena de acciones previas y posteriores. «La gente viene sin miedo, pero con precaución y siguiendo las indicaciones que les damos», nos comenta Carmela.

Cada montura objeto de prueba y superficie que se toca, incluyendo los gabinetes de graduación, reciben limpiezas tras cada visita y cuentan con su propio sistema de filtración de aire, además de mamparas de protección en las mesas.

Y con la reapertura de Odeón regresa también el «ambiente» a los establecimientos de las inmediaciones, como la Cervecería Dagda, que tiene su propia historia con esta pandemia. Así, el estado de alarma les cogió preparándose para abrir sus puertas, por lo que el pasado día 11 de mayo fue, en su caso, inauguración más que reapertura.

Terraza de la cervecería Dagda, en A Gándara, este lunes (foto: Mero Barral / Ferrol360)

«No hemos parado», nos confiesa Blanca, que antes atendía solo la terraza pero ahora además puede acoger clientes dentro de su amplio local. «A la gente a veces hay que recordarle las normas», nos apunta, pero confía en que esta fase dos sirva para el despegue de su nuevo negocio.

Otros están terminando las reformas necesarias y quieren abrir a lo largo de esta misma semana. En el centro de Ferrol, también hay más bares y cafeterías de nuevo operativas, puesto que ahora pueden alojar a clientes dentro, hasta el 40% de su capacidad.

Eso ha reabierto las puertas del clásico Bonilla, cuyo propietario, Alejandro Rañal, se mostraba contento con la reacción de los clientes ante las nuevas normas. «Tenemos que ir viendo cómo va en los próximos días y cómo evolucionan las reglas», nos relata, «pero la gente está colaborando, nos preguntan dónde se pueden sentar» y respetan las distancias.

Terraza del café Bonilla, en la plaza del Callao, este lunes (foto: Mero Barral / Ferrol360)

El café ferrolano solo ha podido recuperar a la mitad de su plantilla, pero tiene esperanzas para la temporada de verano. «Así nos vamos rodando y evolucionando con las distintas fases», nos explica.

También han «vuelto» el Avenida y alguno de los muy visitados cafés de Amboage y Canido, pero parece que habrá que esperar algo más para los mesones y restaurantes del centro que, en su mayoría, permanecen cerrados. Hay excepciones, como el del Parque Raíña Sofía, cuya cocina ya «funciona» y ha adaptado su terraza a los nuevos requerimientos.

(Fotos: Mero Barral© – 2020. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)

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