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Música de Iván Ferreiro en un concierto de cine

ARY LÓPEZ | @aberenguela | Ferrol | Sábado 18 octubre 2014 | 16:50

El de anoche en Ferrol fue el último concierto del año para Iván Ferreiro en España dentro de la gira de su último trabajo en solitario, Val Miñor-Madrid, Historia y cronología del mundo. La próxima parada del gallego será México, el 15 de noviembre.

Un Auditorio de Caranza medio lleno asistió a una actuación que fue, en gran parte, algo así como un viaje de dos horas por la ciencia, la literatura, la astronomía, el cine, la televisión o la geografía. Y os diré por qué.

Al público ampliamente heterogéneo, de mayores, medianos y pequeños -incluidos bastantes hijos de fans-, nos recibió la sintonía introductoria de la Metro Goldwyn Mayer y a continuación apareció un sexteto trajeado. Emilio Saiz a la guitarra, Ricky Falkner al bajo, Xavi Molero a la batería, Amaro Ferreiro a la guitarra y Pablo Novoa en los teclados. Iván Ferreiro, copa de vino en mano, quiso empezar celebrando que David Lynch rodará la segunda parte de Twin Peaks y con ella inició los acordes de la canción de título homólogo, una pieza de sonido rupturista e intensidad variable.

Luego llegó la canción que en poco más de tres minutos nos convierte en mejores personas. El equilibro es imposible, primera dosis de Los Piratas. Antes de dar paso al siguiente tema, Ferreiro invitó al público a levantarse de sus butacas para disfrutar de El bosón de Higgs, pero desobedecimos. Tan solo una espontánea y feliz pareja se alzó desde la primera fila para gozar de una obra in crescendo que anima a celebrar “que el mundo no para y se anuncia un verano perfecto”.

El cantante prometió hacer letras más cortas para poder acordarse de todas y prosiguió con el canto a la música del Pájaro Azul. Ya en un punto tontorrón nos acercó hasta Julio Iglesias con una versión del mítico Abrázame y antes de que pudiéramos soltar la lagrimita nos sorprendió con la enérgica Bambi Ramone.

Continuó con la clásica y armoniosa balada Me toca tirar, del álbum Confesiones de un artista de mierda. Prosiguió con Chainatown, la primera canción que compuso para su último disco y que honra a la parroquia donde vive, -Chaín-, porque «si la gente puede hacer canciones de Nueva York, yo puedo hacerlas de Gondomar».

Iván Ferreiro y su banda, anoche en el Auditorio de Caranza (Foto: Juanpa Ameneiros)

Iván Ferreiro y su banda, anoche en el Auditorio de Caranza (Foto: Juanpa Ameneiros)

Iván Ferreiro presentó su disco Val Miñor-Madrid, historia y cronología del mundo (Foto: Juanpa Ameneiros)

Iván Ferreiro presentó su disco Val Miñor-Madrid, historia y cronología del mundo (Foto: Juanpa Ameneiros)

Regresó la nostalgia con la solemne El fin de la eternidad y, a continuación, todos miramos al techo fijamente para tratar de responder a las dudas existenciales que llegaron con la popular Inerte. Encajadas en un perfecto empaste, sonaron Jet Lag y, en seguida, Tristeza, interpretada a dúo consigo mismo fingiendo una voz de mujer.

Con gran esmero, envuelto en movimientos sensuales, intentó seducir a todo el patio en Alien vs. Predator, canción que en el disco interpreta junto a Julieta Venegas. A pesar de lo tremendamente bailable que es Cómo conocí a vuestra madre, nuestros culos continuaron sentados pero en poco tiempo se nos despertaron “las ganas de comer el mundo” y nos vinimos arriba alcanzando el éxtasis total que nos llevó a la Gran Manzana… Sonaba entonces N.Y.C. y ya después, Santaadrenalina.

Habiendo perdido la noción del tiempo, nos plantamos en las “siete y veintisiete” para berrear con morriña una canción de los Años 80. Con ella, la balada de mecheros se convertía para siempre en la de las pantallas de móvil y sin darnos cuenta emprendimos El viaje de Chihiro antes de bailar con Solaris.

Oliéndonos la despedida nos comimos la dulce y deliciosa Pandelirios con la que el cantante aprovechó para decirnos adiós.

A solas con Iván Ferreiro

El músico regresó en solitario al escenario para desnudarse ante el piano e interpretar la archiconocida M, de Los Piratas. En aquella intimidad nos propuso votar para elegir el siguiente tema de entre estos títulos: Tierra, de Xoel López; Vidas Cruzadas, de Quique González y 1999, de Love of Lesbian. Obviamente le pedimos las tres y le convencimos. Por si fuera poco, a Ferreiro le quedaron Promesas por cumplir y en agradecimiento, el público coreó desde el principio la histórica pieza junto a la ya inseparable Insurrección, de El Último de la Fila.

De nuevo con la banda sobre el escenario, los músicos ejecutaron Una inquietud persigue mi alma y una versión algo jazzística de la preciosa Turnedo. A punto de irse a la cama, el cantante nos despachó con El Dormilón. Y con Mi furia paranoica se bajaba el telón.

3 comentarios

  1. Benedicto Espinosa

    Un auditorio de Caranza medio lleno es lo mismo que un auditorio medio vacío, no?

  2. Benedicto Espinosa

    Creo que sería interesante que algún medio de comunicación investigase cuánto y a quién paga el Concello de Ferrol por estos conciertos medio vacíos o por otros completamente vacíos, como el de Bisbal, porque recuerdo cómo el concejal «responsable» (?) critica groseramente a sus antecesores y se permite el lujo de dar ruedas de prensa grandilocuentes y plagadas de mentiras sin que nadie le tosa. Y de la contratación de la gestión del Torrente Ballester ya ni hablamos.

  3. Persona optimista

    …medio lleno o medio vacío según lo mire un pesimista o un optimista.

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