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Ortegal se desnuda ante el mundo gracias a la Vuelta

Llegada de la Vuelta a Estaca de Bares (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Llegada de la Vuelta a Estaca de Bares (foto: Mero Barral / Ferrol360)

RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Mañón | Jueves 6 septiembre 2018 | 21:35

Quizá la palabra paraíso se use con demasiada alegría. Adquiere verdadero significado si hablamos de Mañón. En el marco de una comarca ya aferrada a la tranquilidad como es el Ortegal, el municipio que sirve de raya entre las provincias de A Coruña y Lugo mantiene la esencia salvaje de la naturaleza verde que seduce al mar bravo.

El secreto que incluso algunos vecinos de la zona desconocen se ha desnudado este jueves ante el mundo entero. La Vuelta Ciclista a España ha desembarcado de forma inédita en el faro de Estaca de Bares; sí, estarán hartos de esta coletilla: el punto más septentrional de la piel de toro.

Vegetación en libertad a los bordes de la estrechísima carretera que permite acceder a la torre. La aparición de la antaño conocida como serpiente multicolor ha provocado bonanza en una localidad eminentemente rural y víctima del olvido que azota a quienes están excesivamente lejos de la ciudad.

Llegada de la Vuelta a Estaca de Bares (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Llegada de la Vuelta a Estaca de Bares (foto: Mero Barral / Ferrol360)

La reforma del vial que ha protagonizado los metros finales concluía hace escasamente unos días. En comparación con la meta en Herbeira hace escasamente dos años, la organización ha mantenido el equilibrio entre la profesionalidad que exige un evento de este calibre y unas medidas de seguridad menos estrictas que entonces.

El idílico entorno elegido para la llegada impidió aglomeraciones de público. De hecho, las cunetas rozaban la condición de anécdota con tanto vehículo y casi no bastaban para apilar vallas publicitarias. Al son de Nuria Fergó, responsable de la canción oficial de la ronda en 2018, la abundancia sí existió en el retén de políticos.

Al frente, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo. Bajó del coche pocos segundos antes de que los destacados en la etapa cruzasen la línea mágica. «No es fácil», decía el comentarista oficial. Asfalto mojado como preludio de un desenlace en el que el tiempo respetó a asistentes y deportistas.

Llegada de la Vuelta a Estaca de Bares (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Llegada de la Vuelta a Estaca de Bares (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Con puntualidad británica con respecto al horario más optimista, los 18 adelantados saltaron de Lugo a la provincia de A Coruña. Eran las 15:18 y en O Barqueiro ya sonaban los aplausos de arranque. Cielo cubierto, algo de brisa. Como condicionantes, las curvas insistentes en el entorno del alto de San Pedro.

Las pantallas dispuestas en la meta escupían panorámicas aéreas de pecado. Monte, árboles, playas vírgenes, oleaje contra acantilados. En el puerto coqueto que ejerce de capitalidad de Mañón, calma frente a la agitación. Sus residentes, también algún turista extranjero, se dejaban llevar hacia aceras y ventanas. Ilusión ante cualquier movimiento.

La vida no se detenía, eso sí. Los locales de hostelería, el banco o el pequeño supermercado seguían con el ritmo que envidiamos los de lugares más poblados. Donde sí se pisaba el acelerador, pero sin excesos, era en el colegio público del pueblo.

Llegada de la Vuelta a Estaca de Bares (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Llegada de la Vuelta a Estaca de Bares (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Convertido en cuartel general para la Vuelta, periodistas y organizadores, avalados por un despliegue policial notorio en cada rincón teñido de ciclismo en Mañón, ultimaban detalles y saciaban apetitos diversos a base de empanada o mejillones. El pabellón del centro educativo era una ciudad ajena al bullicio relativo que generó la ronda.

Si el Ayuntamiento instaló pancartas agradeciendo la visita, la transmisión de TVE permitió ver que en las márgenes de la carretera a Bares se apostaban algunos con otras bien distintas. Lucían lemas como «Seaga solución». Escaparate inmejorable para demandas. Un final inédito, puede que no se repita en décadas, según el alcalde.

Alfonso Balseiro había dormido pocas horas la noche anterior. Era un «día de fiesta» que puede abrir puertas a una «promoción turística muy grande, va a venir más gente». La fiesta terminó a las 16:52 horas con una llegada a meta que incluyó caída y un golpe en la frente para un empleado del área de Comunicación de la cita ciclista.

Alfonso Balseiro, alcalde de Mañón, minutos antes de la llegada de la Vuelta (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Alfonso Balseiro, alcalde de Mañón, minutos antes de la llegada de la Vuelta (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Tres helicópteros sobrevuelan Estaca de Bares, cuyos descampados fueron acondicionados con motivo de la Vuelta. El último trecho del camino, cuya titularidad recae en la Autoridad Portuaria de Ferrol, también se adecentó, relata el regidor. Pese a lo restringido del contorno, el gran mercado publicitario que es esta propuesta deportiva pone toda la carne en el asador.

Gorras, camisetas, coches rotulados y con adornos de toda clase. Al regreso, con no mucho más atasco del esperable, irrumpe una fila eterna de agentes de la Guardia Civil con sus motocicletas en el descenso al Porto de Bares. Blindaje sin fuegos artificiales.

En lo estrictamente deportivo, el galo Alexandre Geniez entraba por delante. Firmó el mejor crono tras 181 kilómetros desde Mondoñedo, aunque los focos se giraban en mayor medida hacia el nuevo líder. Jesús Herrada se enfundó la roja, el primer español que lo hace desde el 2016. La marea se va a Asturias. Quizá tarde en volver, pero deja poso.

(Fotos: Mero Barral© – 2018. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)

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