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Paisaje sincero para rodajes oscuros

RA?L SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Mi?rcoles 15 enero 2014 | 13:36

La tragedia del d?a de Reyes permite poner el foco sobre un lugar conocido por todos, pero que olvidamos de vez en cuando. Qui?n no ha pisado con calma los senderos de Meir?s, pero qui?n no lo deja en una esquina de la mente hasta que el temporal o el sol del verano nos incitan a acercarnos al faro, a la playa do R?o o a la ermita de la Virxe do Porto.

Huyendo del sensacionalismo, a muchos se les ocurrir? que ese es, cuando menos, un entorno maldito. Dramas reales, los de gentes apegadas al mar o curiosos ?vidos de espect?culo, frente a los que trazaron en un rinc?n del alma cineastas de fuste. Por encima, un genio atormentado y rodeado por las tinieblas en lo personal: Roman Polanski.

Clasificado por el dolor visual de obras como La semilla del diablo, eligi? Valdovi?o para plasmar La muerte y la doncella. Hace ahora veinte a?os. Cuentan las cr?nicas de la ?poca, algunas mezcladas con recuerdos familiares y de infancia, que la belleza m?s all? de lo comercial de Sigourney Weaver deslumbr? a ciertos seguidores de ?ltima hora al pie del Parador de Turismo. Ojo, tampoco es que hayan pasado siglos, las cosas como son.

Buena parte de la cr?tica coincide al apuntar que no es la mejor producci?n del pol?mico director. En todo caso, y en un sublime ejercicio de locura, se combinan la atrocidad y el arte.

Un torturador que lleva su mal hacer al l?mite y que lo adorna con la maestr?a de la pieza de Schubert que titula el filme a modo de banda sonora, de acompa?amiento l?cido ante la barbarie. La violaci?n de los derechos humanos en una dictadura que puede ser la chilena y que pueden ser otras muchas.

Violencia incontrolable no solo en lo verbal. La confesi?n del Ben Kingsley que antes fue Gandhi con las olas de la atalaya valdovi?esa rugiendo. La rabia, el placer, la impotencia y la venganza se sirven en un mismo men?. De la venda en los ojos al postre que paladea con deseo la protagonista de Alien. El terror en un d?a de tormenta, como el que se llev? a tres de los nuestros.

Wenders y los Querejeta

Algo tendr? el agua cuando la bendicen. Ser? m?s virgen que otros el paisaje del noroeste para que los productos mimados salgan envasados desde aqu? como delicatessen.

Otro hombre que no pas? desapercibido, Win Wenders, eligi? el punto donde costa y tierra se dan la mano con la arena m?s blanca como testigo. Una isla que solo a veces abre la puerta, Santa Comba, para recrear La letra escarlata, adaptada en muchas ocasiones posteriores.

Eran otros tiempos, el descenso final del franquismo. 1973. Si la magia del cine siempre encandila, qu? decir de aquel entonces. Ver el desembarco real de todo un grupo de apasionados del s?ptimo arte y el ficticio, pero trasladado al celuloide, de los actores al pie de la playa. Una de las escenas m?s recordadas.

Muchos vecinos de Covas fueron extras. Para los oriundos, nada menos que un antes y un despu?s para una de las parroquias m?s pobladas, bellas y emblem?ticas del rural ferrolano.

El alem?n quer?a litoral, acantilados y arenales que impactasen en la pupila. Y gentes de manos y caras ennegrecidas por la labranza, por la pesca. Para recrear, eso s?, la lejana Am?rica. Y la turbia historia de aquella mujer de Salem que tendr?a que mostrar en sus ropajes la primera letra de la maldita palabra ad?ltera.

Una madre que no desvel? qui?n era el hombre que le dio un hijo, el puritanismo del miedo, siglo XVII. El espa?ol El?as Querejeta puso su instinto en la producci?n.

La casualidad -o no- quiso que la hija del guipuzcoano, Gracia Querejeta, rodase unos cuantos acantilados m?s al norte Cuando vuelvas a mi lado. Estrenada en 1999, dej? recuerdos en Cedeira. La capilla de San Ant?n fue uno de los escenarios elegidos, con m?sicos locales como tel?n de fondo. No en vano, ese es uno de los puntos calientes de las fiestas de la Patrona cada verano.

En su reparto, caras conocidas y admiradas, como Mercedes Sampietro, Jorge Perugorr?a, Adriana Ozores o Julieta Serrano. Una historia de reencuentros tras la muerte de la matriarca, que abre la puerta al descubrimiento de los tan habituales secretos de familia. Tristezas y felices hallazgos en unos minutos de arte.

De Almod?var a Hugo Silva

En los confines, rozando con la yema de los dedos el punto m?s septentrional de la pen?nsula Ib?rica, los parajes son m?s chocantes si cabe. Del banco m?s famoso del mundo en Loiba a los precipicios m?s desafiantes de la Europa conocida, de la tradici?n de Teixido al dique de Bares.

Inspirados y atra?dos por su perfume, acab? d?ndole a la claqueta en ese entorno el mism?simo Pedro Almod?var. Ortigueira, 2003, La mala educaci?n. Junto a dos actores tan diferentes como Fele Mart?nez y el mexicano Gael Garc?a Bernal. Este ?ltimo, resolviendo una recurrente obsesi?n del manchego, daba el pego como una mujer con encanto.

La Perla, de Ortegal para el mundo. Un peque?o recinto con look setenteramente vintage, que respond?a a las necesidades del habitual colorido almodovariano. La reconstrucci?n perfecta de un ambiente id?lico dotado de las convencionales sombras del autor de Todo sobre mi madre. Bolas de espejos para iluminar el secretismo conocido en el hacedor de Kika, locales buscando un plano.

Escenas de interior y texto introspectivo para una trama menos comercial dentro del circuito exitoso del cineasta. La carretera a Morouzos y los acantilados pusieron el resto, con los coches de ?poca para redondear la escena a la que el cartel principal del peque?o hotel ya acud?a como asistente de excepci?n. El letrero, una perla dentro de una ostra.

Ese mismo a?o, H?ctor Carr? dirigi? a Carmen Maura entre San Andr?s de Teixido y Cari?o en La promesa. Jos? Luis Garci asumi? la producci?n de Hotel Danubio en la capital del Ortegal meses antes.

Antonio Gim?nez Rico logra que un cad?ver aparezca en O Pic?n y llegue el desenlace. Ortegal, escaparate de fotogramas ?ureos, mucho brillo en apenas unas semanas. Ya en 1996, la delirante Mat?as, juez de l?nea abri? fuego en esa cabecera de comarca.

El cine, movido tantas veces por el reclamo de las caras guapas -sin desde?ar sus cualidades ante la c?mara-, dej? en Ferrolterra a los peque?os grandes h?roes de muchas adolescentes. El televisivo Hugo Silva se visti? de modo elegante para encarnar en Agallas a un primerizo en el narcotr?fico, pero con rostro de travieso avezado. Lugar: Pontedeume. Con la estela de aquella Los hombres de Paco como ayuda inestimable.

A su lado, el veterano aunque siempre joven Carmelo G?mez. Y conocidos en estos lares que venden marca aut?ctona m?s all? de O Cebreiro: el ferrolan?simo Javier Guti?rrez, Isabel Blanco, Manuel Manqui?a… Rodaje en plena plaza de la Calzada, entre pinchos y tazas. Una de suspense, entre risas. Luego ir?an, regresamos de nuevo, a Valdovi?o. Al pie del faro que nunca defrauda, que no deja de asustar.

Rodajes y estrenos en el Jofre

El Jofre que ahora es casa de grandes agonizaba en 2001. Divertimento pretend?a devolverlo a su sitio, enmara?ado en unas obras eternas y pol?micas. Jos? Garc?a Hern?ndez tom? las riendas y supervis? la contienda entre dos estrellas, Federico Luppi y Paco Rabal. Una ciudad atenta a sus pasos, con profusi?n de exteriores y actores de la cantera gallega.

El silencio impuesto, recuerdo con nitidez. Yo era un estudiante, 19 a?os. Comenzaba la grabaci?n. La plaza de Galicia enmudec?a. Las escaleras de Correos se quedaban peque?as. Entradas y salidas, nubes negras sobre un teatro ruinoso por aquel entonces. Duelo interpretativo, el reto de dos personajes enfrentados ante el objetivo.

Casi un fen?meno social. Como la pel?cula del director que logr? revolucionar la cotidianidad de Ferrol. Miguel Santesmases opt? por la naval para rodar D?as Azules, filme a mayor gloria de una hornada de j?venes valores del cine patrio. Algunos siguen, ocho a?os despu?s, en primera l?nea. Desde ?scar Jaenada, el protagonista, hasta Marta Larralde o Cristina Casta?o.

Quiz?s una de las mejores promociones tur?sticas de la urbe en las ?ltimas d?cadas. Localizaciones en abundancia a partir de enclaves emblem?ticos como A Magdalena o San Felipe, un estreno muy esperado en un Jofre que renac?a. Un cl?sico: confluencia de hermanos en sus vacaciones gallegas y algo que cambiar? sus vidas. Se qued? en un bonito recuerdo.

El v?nculo de Ferrol con el cine se remonta a comienzos del siglo XX. Como en tantas otras cosas, fue pionera en toda Galicia. La visita de Alfonso XIII con motivo de botaduras en los astilleros mereci? rodaje. Un tesoro que conserva el Centro Galego de Artes da Imaxe. Otros documentos del CGAI guardan momentos destacados de la vida local, como el derribo del barrio de Esteiro.

A?adan cortometrajes, secuencias aisladas, recreaciones en lugares marcados por la historia como el castillo de Moeche. Series de largo recorrido como Padre Casares en un Redes que siempre es la Venecia gallega. Plat? de lujo, plato exquisito.

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