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Resucita el Racing de Ferrol con una goleada ante el Real Oviedo

RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Domingo 12 octubre 2014 | 23:40

Una marea azul tiñó el domingo tiznado de llovizna que despertaba en Ferrol. Al calor de la barra de un bar, animaron la previa y descendieron con fuerzas por O Raposeiro. Cola en la taquilla, buenas sensaciones en A Malata entre primos que casi son hermanos y la mejor entrada, por obra y gracia visitante, de este año, sin duda. Unas 3.000 personas, más de 900 de ellas eran asturianas.

Policía Nacional a las puertas para evitar lo que finalmente no ocurrió. Ni se esperaba. A los de Oviedo se les oía animar desde cualquier esquina, en el instante menos esperado. Diría Luis Eduardo Aute: una de dos, o el Racing no había encontrado hasta ahora su sitio o el Real Oviedo falló del modo que mejor le podía venir a los de Manolo García.

Lo cierto es que el técnico ferrolano jugó con un factor sorpresa: la presencia no esperada de Pablo Rey en el once inicial. El capitán no es que fuese decisivo, es que marcó un gol antológico que encarriló los vagones verdes. Se cayeron Víctor Vázquez, Adrián Dalmau o Thiago Benevides, mientras que Adrián Cruz recibió justa recompensa a su buen trabajo de estas semanas. García seguía tentando al destino.

El inicio

Empezó potente el Racing con un Rey-Cabarcos que parecía renqueante. Enfrente, un equipo que no bebe de impulsos y medita el espectáculo. Por momentos, la escuadra naval no sabía concretar en un esquema muy poblado por expertos en la materia. Un Diego Vela más adelantado al servicio de Joselu no pudo evitar acometidas como la que permitió el paseo del esférico ante Ian Mackay. Los primeros riesgos.

Con puntales como Susaeta, los de Vetusta se gustaban, se exhibían y asustaban. Mucha presión, sin embargo, en zona visitante con el Racing más despierto que se recuerda este año. Poco a poco, el Oviedo recuperó empuje y retomó el ataque. Sube el ímpetu en torno al minuto 20, empieza a resonar el balón en las corazas verdes y de franjas.

De repente, el aplauso. Pablo Rey marca tras una falta sobre Dani Rodríguez un gol, el del minuto 23, de los que merece la pena ver con calma. El capitán se reivindicó pese a sus molestias de las últimas semanas y trazó el camino a seguir. Desbordó el Racing a pasos agigantados, pero no fue capaz de evitar temores y pecados ya conocidos en la parte de atrás.

El descanso y la reacción

Antonio López, por momentos desaparecido, respondió con oficio y en condiciones cuando las urgencias lo requerían y se adjudicó el 2-0 cuando ya se vivía el tiempo de descuento. A su lado, Diego Maceira, solvente y discreto a la vez, quiso marcar y ayudó a recordar un dibujo táctico que evocaba casi al de la buena vida de la pasada temporada.

Segunda parte: entra Marcos Álvarez por Pablo Rey. Labor cumplida por parte del ferrolano, no eran necesarios más esfuerzos. En el 8 pudo ser gol, pero el árbitro invalidó la jugada anterior al Real Oviedo. Eso decía bastante de la remontada visitante, que como en el billar ejecutaba el esférico con lentitud. Por tres veces acarició a Mackay, rodeado por la fortuna.

Dani Rodríguez, nunca pierde la velocidad, amarró en un juego cada vez más trabado, al que se sumó Diego Vela para caracolear entre un cuadro asturiano que bebió la medicina adecuada en los 15 minutos de reposo. Cada vez más incorporados a la dinámica del peligro, los de Egea atenazaron a un club ferrolano que parece encontrar su hueco.

Más ataque

Avanzó la contienda y el idilio con las tarjetas fue constante, especialmente en la defensa racinguista. Víctor Vázquez tomaba el relevo de un valioso Adrián Cruz en el 23 del segundo tiempo, demostrando el preparador anfitrión que apretar los dientes era una consigna adecuada para contener la embestida visitante.

Llamó la atención la salida de Dani Rodríguez en el 31 de la segunda, permitiendo que Adrián Dalmau aplicase potencial. Equilibrando la balanza, más mordiente sin descuidar la entrada al portal sagrado. Si se reivindicó Rey-Cabarcos, qué decir del ortegano Marcos Álvarez, autor del 3-0 en el 33 tras un inicio de campeonato complicado para él.

Con el gol de la sentencia, el Racing devolvió el apoyo a la afición, escala los puestos que ya tendría que haber recorrido y se prepara para un duelo vital ante el Sporting de Gijón B la próxima semana. Ian Mackay evitó un tanto que sobrevoló toda la segunda parte, confirmando su excelente racha y sosteniendo una defensa que ya es algo menos irregular.

Iván Forte se apuntó a la fiesta con el 4-0, que quiso maquillar el Oviedo anotando el 4-1 final justo antes del último silbido. Hasta el marcador electrónico vuelve a funcionar en el estadio. Estaba de parranda.

Antonio López tras el segundo gol del Racing frente al Oviedo (foto: Mero Barral / 13fotos)

Antonio López tras el segundo gol del Racing frente al Oviedo (foto: Mero Barral / 13fotos)

Dani Rodríguez, del Racing, desborda a un jugador del Oviedo (foto: Mero Barral / 13fotos)

Dani Rodríguez, del Racing, desborda a un jugador del Oviedo (foto: Mero Barral / 13fotos)

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