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Roger de Flor: «Soy un contador de canciones»

Roger de Flor retratado por Alicia Seoane

TEXTO y FOTOS: ALICIA SEOANE| Ferrol | Miércoles 5 mayo 2021 | 11:27

La última aventura de Rogelio Arias, conocido como Roger de Flor, es un trabajo de Los peregrinos —el dúo que mantiene con Charlie Mysterio— en colaboración con Lía Pamina. Un disco que pone música a los poemas de Rosalía de Castro recogidos en Follas novas. Este álbum es un gustazo que suena a música de los sesenta con mezclas de Brasil.

Roger de Flor es un músico polifacético e hiperactivo que se ha movido en distintas facetas, desde productor a cantante o compositor. Una trayectoria donde la experimentación y la intuición van de la mano. El tiempo parece ir poniéndolo en su camino, más alejado del humor y mostrando una faceta más sensible e intimista. Quizá cada vez un poco menos Roger y un poco más Rogelio.

Hace sol y nos sentamos en un banco del Cantón. La mañana se presta para poder hablar con calma. Rebobinamos hasta el inicio, pero Roger enseguida quiere dar un salto al presente. La conversación es un ir y venir del ahora al ayer. Hablar con élr es un tira y afloja, y vamos tirando del hilo.

FERROL360 – ¿En qué momento te das cuenta de que Rogelio Arias empieza a ser Roger de Flor?

ROGER DE FLOR – Recuerdo que todavía estaba tocando con Bang 74 —la banda en la que siguen Cristóbal Veiga y los hermanos Fran y Óscar Millarengo—, y yo tenía algunas canciones compuestas por mí que no encajaban mucho con lo que hacíamos en ese grupo, y empecé a sentir ganas de ir haciendo algo con ellas. Por aquel entonces yo paraba mucho en casa de un amigo que era poeta y vivía al lado del castillo de Andrade. Era un hombre al que le encantaba la historia. Siempre que llegaba a visitarlo y me decía: «Hombre, Roger, Roger de Flor». Así que, con el tiempo, Rogelio Arias no me gustaba demasiado y empecé a darle vueltas a Roger de Flor.

Es verdad que fue un personaje controvertido, un mercenario alemán que combatió a favor de la Corona de Aragón. Pero bueno, quizá si este señor supiese que le he usurpado su nombre esté retorciéndose en su tumba. [Risas]. Él, que era un soldado, y yo. [Levanta la ceja]. Lo cierto es que yo utilizo su nombre por lo que a mí me evoca, que es ese trovador medieval que va viajando con su guitarra, componiendo letras y cantando. Con eso sí me identifico más, con un contador de canciones.

360 – El resultado de este proceso fue tu primer disco Canciones de amor y retranca, allá por el año 2007, un disco cargado de humor y desamor…

RF – Sí, los primeros años componía mucho tirando del humor, quizá para compensar ciertas limitaciones técnicas porque yo me lanzo a cantar, pero tampoco es que supiese. De alguna manera ese humor y esa retranca también me servían para protegerme un poco. Aunque a veces echo de menos algo de ese humor y atrevimiento del principio. Quizá debería volver a algo de esto, no sé…

360- ¿Sientes que hay algo de la frescura del principio, de ese juego que a medida que se avanza se va perdiendo un poco?

RF- Quiero pensar que lo que hago ahora es mejor, y que hay una evolución, pero había una forma de hacer que durante un tiempo la rechacé, no me gustaba oírme. Sin embargo, con el tiempo miro atrás y siento cariño por el chaval que era. También por lo que implicó todo un proceso de aprendizaje, de atreverme a sacar todo aquello. Fue una época de experimentar y con eso me quedo.

Cuando empecé con 18 años me encantaban grupos como The Kinks, The Byrds, Bob Dylan. Comencé siempre como un juego, porque me divertía. Nunca me lo planteé como un oficio. Hay que tener en cuenta que yo nunca tuve un entorno favorable para dedicarme a esto, a mí siempre me decían que dedicarme a la música era una locura y además siendo sordo de un oído. De esto no me gusta hablar, aunque ya puestos, pues te lo cuento. No fue fácil situar esto en mi entorno.

Así que empiezo Empresariales y en seguida me doy cuenta de que aquello no era lo mío. Siempre he funcionado de forma intuitiva, y el tema de que de un oído no oigo lo he ido cubriendo con mucha dedicación. Al principio con ese humor e ironía y luego, pues, de forma autodidacta, aprendiendo y estudiando constantemente. De alguna manera ser autodidacta te lleva directamente hacia lo que te gusta más, es un proceso que te mantiene despierto.

360 – Desde Ferrol Vello a Vello Ferrol, dos temas que has producido en los que se palpa que hay una transformación:

RF – Estas canciones, curiosamente, no las he escrito yo. La primera, Ferrol Vello, es una adaptación de una canción popular inglesa, que la escribió Sergio Galego, batería de Os Silvestres. Yo lo que hago es grabar el vídeo y producirla. Me gustaba la temática, el paisaje de los astilleros de fondo. Mi padre curraba en el astillero, mi hermano también. Ese universo me interesaba a nivel visual.

A mí me gusta el cine y grabar, pues es algo que también me divierte. Esta canción la cantamos de manera coral. Allí están Juan Padín, Mos, Leandro Lamas. Es un tema muy de taberna, donde yo soy uno más. La canción de Vello Ferrol la escribió Charlie Mysterio cuando nos conocimos y se quedó prendido de Ferrol. A él que le gustan ciertas cosas del pasado, la ciudad le enganchó y compuso este tema. Yo lo produje y realicé el vídeo.

360 – Eres un poco el tipo de artista que hace de todo. Lo mismo cantas que produces o que grabas un vídeo, ¿cómo te definirías?

RF – Pues… [Pensativo]. Me veo como creador, como compositor, y siempre digo que me puse a cantar porque no encontraba a nadie que cantase las canciones que hacía. Luego vas haciendo oficio. Empecé a tomar clases, pero nunca me vi como cantante. Las cosas también van surgiendo de la necesidad, vas aprendiendo de hacer cosas al lado de otros profesionales. De entrada, fui aprendiendo sobre la marcha, también por lo que se necesita en cada momento.

360 – ¿Cómo se crean Os Silvestres? Da la impresión de que os divertíais mucho en el escenario…

RF – A mí me encanta trabajar con otras personas, se produce una energía muy buena, y nos divertimos mucho. Soy un músico ecléctico y trabajar con diferentes personas me ayuda a estar en distintos registros musicales. Con Cabe García, Sergio Galego y el Marqués das Viñas fue una época de humor, de discos como Naturalidad Silvestre. Esta idea de lo silvestre como algo de libertad creativa me guía y me ha llevado a buscar mi camino. Pero, a la vez, me gusta también la libertad de trabajar en solitario porque ambas cosas te aportan sensaciones diferentes. Hacíamos bolos por toda Galicia, fue una época muy cojonuda… Ahora, por ejemplo, trabajo con Charlie Mysterio en Os Peregrinos y requiere de mucha negociación, de compartir, de ir haciendo el trabajo juntos. Son cosas distintas.

360 – ¿De dónde surge la idea de tomar Follas Novas de Rosalía de Castro?

RF – Lía Pamina está también en Elephant Records y cuando empezamos con Os Peregrinos a ella le gustaba mucho lo que hacíamos, y a nosotros ella también nos encanta. Así que surge como algo natural. Había una buena sintonía en la distancia, porque ella es de Castellón. Su estilo es muy de los sesenta, tiene un toque con France Gall, con un tono susurrante…

En una de estas conversaciones me comentó que le encantaba Rosalía de Castro. Su padre es gallego y le pusieron Lía por Rosalía, así que le pregunté cuál era su poema favorito, y me dijo que le encantaba Lúa descolorida. Yo me quedé con esta historia en la cabeza y justo coincidió que venía Charlie a Ferrol. Así que una tarde que él estaba echando la siesta empecé a darle vueltas y se me ocurrió ese tema.

Al despertarse le dije: «a ver, ¿qué te parece esto?» A él le gustó mucho y empezamos a hacerle arreglos. A Charlie se le ocurrió meterle un toque más fiestero. Al proponérselo a Lía también le encantó. Así que, poco a poco, me dejé llevar por esa intuición que me decía que en Rosalía de Castro había algo interesante. Así sacamos Follas Novas, que se la mandamos a Elephant y les encajó genial, así que nos apoyaron. Empezamos a trabajar Os Peregrinos juntos en arreglos, teclados, toques electrónicos más exuberante y a la vez la voz de Lía con su punto naif, más sofisticado, cantando letras que tienen un punto vital y trágico, con sonidos de bossa nova.

360 – ¿Combinar la bossa nova con Rosalía de Castro parece arriesgado?

RF – Estamos hablando de una música que encajó muy bien con el jazz americano y que a la vez traía un punto de samba. Es todo una combinación que suena elegante, pero a la vez es colorida. A mayores la poesía de Vinícius de Moraes o de Tom Jobim es una música de vitalidad y saudade, un canto a la vida y al amor, «tristeza não ten fim, felicidade sim» . Todo este universo donde tristeza y felicidad van de la mano me parece que tiene mucho que ver con nosotros, además de la cercanía del idioma. Esa parte vital y trágica que está en la poesía de Rosalía y también en la música brasileña… Si al principio me identifiqué mucho con la música británica a tiempo pasado veo que lo que más me engancha es la bossa y me resulta muy inspiradora y cercana.

360 – ¿Cómo es esa conexión desde Ferrol con personas que viven fuera y no conoces, te has planteado vivir en otro lugar?

RF – En algunos momentos lo he sentido, pero ahora mismo estoy contento de vivir aquí. La verdad es que ahora, con Internet, también puedes colaborar con personas que viven lejos. Por ejemplo, yo a Lía Pamina no la conozco personalmente y estoy trabajando con ella. Lo mismo con Charlie. A él lo veo un par de veces al año. Esto es algo positivo que facilita la tecnología.

Poder estar aquí en Ferrol, que es una ciudad donde la vida se hace sostenible, es una ciudad tranquila y cómoda. A la vez estar en contacto con cosas que suceden fuera. Aquí tengo la suerte de tener un trabajo de media jornada de jardinero, así que sigo alimentando esa parte silvestre. [Risas]. Esto me permite crear a un ritmo muy fluido. Las cosas van surgiendo de conexiones que van apareciendo así nace Strange Mystery Flower.

360 – Srange Mystery Flower es este disco que me acabas de regalar, ¿no?

RF – Sí. Empecé leyendo a William Blake y sentí que su forma de ver al ser humano en relación con la naturaleza es visionaria e inspiradora. Así que me puse a leer los poemas, y la música fue llegando sola. Estaba de viaje en Italia, fue todo un regalo porque iba apareciendo sin esperarlo. Posteriormente, me voy a Escocia con un libro de Lord Byron. Así surge este disco, que son canciones de sus poemas. Suena muy acústico, íntimo, me ayudó mucho mi hermana Amparo que además de cantante es filóloga inglesa. Este proyecto es abierto y lo iré desarrollando poco a poco, con otras personas, a ver lo que va surgiendo. Es un proyecto donde puedo dar rienda suelta a ese trovador silvestre. [Risas]. Ese contador de canciones del inicio, pero con lo bueno que va dejando el tiempo.

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