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Rubén Coca: «La SUPER 8 es cada noche una reunión de gente que se quiere»

Rubén Coca este miércoles, cuando compartió charla con Ferrol360

Rubén Coca este miércoles, cuando compartió charla con Ferrol360

MARTA CORRAL | Ferrol | Viernes 2 junio 2017 | 14:30

Rubén Coca lleva siete años al frente de la sala SUPER 8. Acompañado al principio, en solitario después, aunque siempre rodeado de un público que ha ido cambiando de cara a lo largo de este tiempo pero no de ritual nocturno, consagrando como mítica a esta sala que logra reinventarse cada semana.

El 4 de junio de 2010 el grupo alemán The Magnificient Brotherhood inauguraba su escenario. Un espacio por el que han pasado más de un millar de artistas. Un testigo impertérrito de bailes locos, micrófonos abiertos, pitillos a escondidas y besos que saben a piruleta de fresa con forma de corazón.

«Ese día hubo gente y nosotros estábamos muy ilusionados, pero tampoco sabíamos la respuesta que íbamos a tener después. Han pasado siete años que, para mí, han volado porque cada semana empezamos una historia diferente», recuerda Coca mientras comparte con Ferrol360 un peculiar desayuno improvisado a base de agua y pinchos de tortilla.

El 223 de la calle Real se ha convertido después de todo este tiempo en una ventana a otros mundos. En una suerte de catalejo que ofrece la posibilidad de viajar a lugares lejanos sin necesitar mucho más que las monedas que llevas en el bolsillo un día cualquiera.

«Parece mentira que hayan pasado siete años», confiesa. El gerente de la sala, que llegó a ser considerada la mejor de Galicia tan solo dos años después de abrir sus puertas, admite que el secreto está en la ilusión porque «te ayuda a que el tiempo sea más relativo, a reciclarte cada semana para proponer cosas nuevas que lleguen a la gente. A buscar estilos muy diferentes para los distintos públicos que hay aquí, para no saturar y ofrecer siempre lo mismo: a presentar una programación heterogénea».

Un lugar donde escuchar música en directo

La SUPER 8 quiso ser la opción de la gente que buscaba desconectar del día a día y beber de esas salas que llenaban Ferrol de música en directo en los años 90, en plena explosión del grunge y la música independiente. «Cuando lo planeamos queríamos que fuese un sitio donde hubiese programación estable de música en directo, como habíamos vivido de pequeños con lugares como Kristal, en la calle Dolores, o Kallejón, en la calle del Sol», explica Coca.

«Yo viví muchos años fuera de Ferrol y lo primero que me sorprendió cuando volví es que ya no había un lugar especifico para hacer conciertos», recuerda, relatando que fueron asociaciones y colectivos los que empezaron a hacerlos en locales sociales y otros espacios: «Fue una época muy buena, con La Fonográfica General y otras iniciativas, eso fue el punto de partida para decidirnos a buscar un sitio concreto donde poder hacer lo que habíamos vivido».

Y lo que habían vivido era un Ferrol que tenía varias salas de conciertos a principios de los noventa. «Era un sitio de referencia para grupos nacionales como Sex Museum, por ejemplo. En Kristal se pasaba mucho calor, pero eran nuestros primeros conciertos y, la verdad, es que se vivían muy intensamente. Tengo imágenes muy, muy grabadas de esa época», rememora, al tiempo que enumera locales de copas como La Naranja Mecánica o «aquellos bares de Esteiro», que «se esforzaban por ofrecer una música acorde con las bandas que venían».

Servir a la gente

La variedad es la principal fortaleza de la sala, que empezó con rock y música independiente para acabar abriéndose a todo aquello que demanda el público. «Si vemos que determinado estilo de música no triunfa lo intentamos una, dos y hasta tres veces, pero igual a la cuarta ya no. Así hacemos con todo», explica Coca. «Nos gusta que la gente nos diga sugerencias porque nuestra función principal es servir a la gente», matiza.

Forman su equipo unas ocho personas, pero él está solo al frente de la producción, un trabajo nada fácil que pasa por coordinar en la programación a los numerosos grupos de Ferrol, a los emergentes que van surgiendo en Galicia y las giras nacionales e internacionales.

«A lo largo de los años he ido cogiendo una serie de pautas que me ayudan a hacerlo más llevadero. Vas adquirirendo rutinas que te ayudan a mecanizar el trabajo. Es como hacer un puzzle. Mi día a día es encargarme de ver lo que hay fuera, los fines de semana analizar la respuesta del público y también estudiar la situación actual del panorama musical, lo que tiene más aceptación o no», apunta.

Para no quemarse, aunque admite que «para mí la edad es algo relativo, yo me veo muy joven, no muy mayor», el truco está en no aburrirse ni pensar demasiado en el trabajo. «No suelo estar pendiente. Me pasa solo la semana de aniversario, que es cuando te das cuenta de lo que has hecho. O como el año pasado, que cumplimos mil conciertos. Ahí veo que sí es posible y que yo he estado en todos», bromea.

Sapena, Martí y Roca, de La Habitación Roja, en plena actuación en la sala ferrolana (foto: Santiago Bores)

Sapena, Martí y Roca, de La Habitación Roja, en plena actuación en la sala ferrolana (foto: Santiago Bores)

El reducto que cuida a los músicos

Para Rubén Coca haber llegado a ser programador es una «evolución natural» de su faceta como músico y director audiovisual. «Lo que noto es que al haber estado tocando yo en otras salas sé más o menos lo que le gusta a los grupos e intentas que la gente esté cómoda en la tuya», algo que notan, sobre todo, los grupos de fuera.

«Dicen que aquí el trato es increíble, que están como en casa y por eso vuelven. Los grupos grandes buscan un ambiente familiar, diferente a las grandes salas, y que el público responda. Por eso vienen a SUPER 8», explica, reconociendo que «estoy todas las semanas intentando convencer a bandas para que vengan a Ferrol».

Le preguntamos qué les dice y admite que casi se mete en la piel de un promotor turístico: «Les digo que es una zona en la que la música se vive mucho, que es un sitio diferente, rodeado de muchas playas, que se come muy bien…».

«Todo eso se va extendiendo. Sobre todo cuando hay experiencias como la de La Habitación Roja, que vinieron y se quedaron encantados porque acabamos en Doniños, el concierto fue muy bonito y el trato posterior con ellos muy de amistad. Esas son las cosas con las que te quedas», asegura.

Vivir nuevas experiencias sin salir de Ferrol

«Vas haciendo amigos por todo el mundo sin salirte de Ferrol y eso es muy gratificante. Sobre todo cuando estás siempre por aquí. Yo he vivido en muchos sitios fuera, he viajado mucho, y cuando tienes esa necesidad de conocer y de tener experiencias nuevas, si no puedes viajar te hace falta que la gente venga por aquí, por eso yo estoy encantado», apunta.

Para Rubén Coca es vital que no solamente los grupos de Ferrol sepan que tiene su sitio aquí, sino también los de fuera, «que ya buscan tocar aquí por experiencias anteriores suyas o de grupos que conocen. Eso sí que es importante», puntualiza.

A la gente le gusta tocar en la SUPER 8, dice, «por la atmósfera que se crea, porque Ferrol es una ciudad que vive mucho la noche. Es una ciudad tradicionalmente castigada por problemas y por crisis, creo que en parte motivadas por nuestra propia manera de ser, y estamos aquí en este reducto donde la noche y la música ayudan».

Una ciudad donde siempre está presente la música

«Ferrol siempre ha sido muy musical. La música siempre ha servido para desconectar. Esta ciudad se expresa de forma musical desde siempre», dice Coca, animando a los grupos locales a cruzar el puente de As Pías para darse e a conocer fuera. «Nos gustaría , porque potencial y calidad hay, que el resto de Galicia y de España pudieran escucharles. Porque realmente los grupos aquí hacen música de forma muy natural. Lo que yo veo es que no tienen pretensiones y, por eso, se concentran más en la música».

El gerente de la SUPER 8 cree que en las bandas locales «hay mucho trabajo detrás» y considera que es porque «nos gusta estar tocando música en un local de ensayo como un acto social más, casi como en un bar». «Muchos acaban siendo una fiesta. Hay otros que son muy metódicos y van a allí como si fueran a trabajar y no, en Ferrol es como una reunión social donde compartimos gustos. Y hablo en primera persona porque toqué en muchos grupos y sé lo que hay», precisa.

En cuanto a la noche ferrolana, Rubén Coca, que mantiene una posición privilegiada desde su atalaya del fondo del local, considera que «va mucho por temporadas y cada año es diferente», pero eso sí, «siempre se reproducen las mismas cosas puntualmente: en Semana Santa viene la gente de fuera y en Navidades también hay mucha alegría. Hay épocas en las que la gente sale más. Hay gente más joven que está en examenes, gente mayor que trabaja… Tú estás en el mismo sitio y la gente se va moviendo», bromea.

La sala Super 8 está enmarcada en las redes musicales de la Xunta

La sala Super 8 está enmarcada en las redes musicales de la Xunta

Ferrol: referente cultural

Lo que antes era una rareza, encontrar el nombre de Ferrol en las agendas de giras importantes en Galicia, es ya más que habitual. «Viene mucha gente de fuera como si la sala fuera un sitio turístico. Se hacen las fotos con el logo, se quieren hacer una foto contigo y es como: «¿De dónde eres? De Cuenca». Yo intento no salir mucho, claro, lo malo es que estoy ahí y saben dónde encontrarme, pero intento mantenerme sobrio», bromea.

«Se nota mucho que desde hace unos años hay gente que viene de fuera con especial ilusión porque vienen a ese concierto en concreto, se cogen la habitacion de hotel, se pasan un fin de semana en Ferrol… Que el motivo sea que tú has programado un grupo la verdad es que te hace sentir bien porque ayudas a que Ferrol tenga un sitio».

«Quizás que vengan bandas conocidas es lo que más trabajo requiere porque muchas veces, supongo que por imagen, prefieren poner A Coruña o Vigo. Pero ahora ya ponen Ferrol y estamos muy orgullosos. Estamos consiguiendo ser una referencia y los grupos de fuera nos dicen: «Joder, claro que conocemos Ferrol y la SUPER 8″, y eso es fruto de un trabajo duro pero ilusionante», sonríe satisfecho.

Fiesta doble de aniversario

El séptimo aniversario en la SUPER 8 dura dos días, es gratis y empieza este viernes a las 22:00 horas con «dos grandes. Los históricos Bang74 y KLÜTE, que lo están petando en todas partes, tocando casi más fuera que por aquí», explica Coca. Cierra la noche Atömica DJ.

Ya el sábado, también desde las 22:00 horas, subirá al escenario desde A Coruña y Carballo Elvis Negro, después «nuestra banda más original, la basket roll band SkyhookS, que también tenemos ganas de que vengan después de verlos el año pasado en el Jofre, porque siempre están cocinando cosas nuevas. Son animales de local de ensayo». Technochico y Ferror DJ’s completan el cartel.

Y, como no podía ser de otra manera, estará Rubén Coca en su puesto, lidiando con las peticiones más clásicas. Inamovible. «Yo estoy mucho allí porque me gusta estar allí. Es como una reunión de gente que nos queremos y que lo pasamos bien. Me resultaría extraño llamar a un grupo de Albacete y hacer todo lo posible meses antes para que vengan y el día que viene no estar. Lo veo como invitar a gente a mi casa a una fiesta y no estar en la fiesta. Eso me pasa todas las semanas», cuenta.

La última y nos vamos

Confiesa Rubén Coca que el tema que más veces le habrán pedido en estos siete años es Lonely boy, de The Black Keys. «Espero que no vaya con segundas», bromea. También es el que levanta a la sala entera y la lleva hasta la pista. «La verdad es que hay muchas canciones que me piden todas las semanas. La gente de última hora, con los sentidos algo más mermados, a lo mejor solo se acuerda de la canción que les gusta y por eso se repite, pero mi trabajo es también ofrecer cosas nuevas, sobre todo por mí, que soy el que las escucho siempre», ironiza.

Édith Piaf es la que nos marca el final actualmente, pero ese mismo cometido también lo ha llevado a cabo David Bowie antes aunque, dice Coca, «no suelo pensar mucho la canción del final. No hay nada establecido. Va por momentos, por sensaciones. Por épocas del año o incluso por cómo ha ido la noche. A mí me da mucha pena siempre cerrar porque me gusta mucho poner música y que la gente se lo pase bien y conectar, hay noches que conectas más y otras menos».

Y en esas noches que conecta, Rubén Coca se quedaría pegado a los platos. «Querría que eso se prolongase durante más tiempo porque estoy disfrutando. Por eso no pienso en una canción de final, para que la gente no sepa que va a terminar. Me gusta tener la sensación de que nunca termina, ¿sabes? De que si algo es bueno y bonito va a durar el mayor tiempo posible». Que así sea. Larga vida a la SUPER 8.

El primer cartel de la sala, anunciando su inauguración

El primer cartel de la sala, anunciando su inauguración

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