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Sin fechas no hay paraíso

JOSÉ BARCIA TUCCELLI | Motivación para el cambio | Lunes 17 agosto 2020 | 19:17

Necesitamos ponerle fecha a todo, necesitamos saber en qué día va a suceder o debe de suceder el evento que estamos persiguiendo para tener alguna certeza acerca de lo que estamos haciendo. La fecha nos ayuda a dirigir nuestros esfuerzos, a saber que en ese día vamos a ser evaluados, que conseguiremos o no aquello que deseamos. ¿Y si llega ese día y no lo hemos conseguido?. Pues seguramente y en la mayoría de las ocasiones, tampoco será dramático, no va a pasar nada especial.

¡Pon fecha a tus objetivos gritamos desde el coaching!. ¡El examen va a llegar!. ¡El Juicio Final!.

Vivimos buscando falsas certezas y sin ellas nos cuesta avanzar. Detestamos la incertidumbre. A algunas personas les atrapa el miedo a lo desconocido, al sentido de la existencia o al más allá. La ilusión del control se consigue en parte gracias al calendario.

Cuando éramos pequeños, y ahora lo hacemos con nuestros hijos, buscamos en el calendario la fecha del cumpleaños y comienza la cuenta atrás. Cualquiera sabe, ellos también, que después de ese día comenzará otra cuenta atrás hasta el siguiente, pero es igual, la fecha es la fecha.
Hacemos cuenta atrás para el cambio de año. La magia que limpia todo lo que pasó en el Año Viejo para cambiarlo por lo nuevo. Tenemos todo un año de oportunidades hasta que el calendario pise diciembre y comience la preocupación por no haber cambiado tanto como nos habíamos propuesto. ¡Pero llegados a diciembre ya da igual, lo dejamos para el cambio de año!.

¿Te vas a casar? Pon la fecha, como poco, para dentro de un año. Si no es así no vas a tener tiempo para organizar el evento, no hay fechas disponibles. Y así de paso, si te entran las dudas, tendrás tiempo para decidir; ¡pero cuidado porque la fecha siempre llega!.

¡Este es nuestro año! Si no somos campeones en esta temporada será muy difícil tener una nueva oportunidad. Es el discurso antes de una derrota. ¿Después? El deporte siempre da opciones de revancha.

Lo primero que nos decían, cuando estudiábamos, acerca de la planificación deportiva para la competición era que había que coger el calendario. Una vez que teníamos el calendario de competiciones, teníamos la base sobre la que ir construyendo nuestro castillo de decisiones. Cuando entramos por primera vez en el despacho de un entrenador o de un director deportivo, y tras breves presentaciones, ¿qué nos ofrecen?: el calendario.

Sin fechas no hay paraíso

Los clubes deportivos se enfrentan hoy a un grave problema, y es que su línea de trabajo, lo que siempre les ha dado la sensación de seguridad en el proyecto, es la planificación desde el calendario. Y ahora no hay fechas previstas para nada. No se sabe cuándo se va a poder comenzar a competir, ni en qué condiciones, ni con qué medios, ni cuántos equipos. Poco se sabe realmente y con esta incertidumbre cuesta trabajar, parece que se hace con demasiada inquietud. Les cuesta centrarse en lo que están haciendo, no saben bien para qué lo hacen, porque no hay fechas.

Protestas, quejas, malestar guían el discurso. Por supuesto que es comprensible y no les falta razón, pero lo definitivo serán siempre las decisiones que vamos tomando en los momentos que estemos viviendo. Las circunstancias no las dominamos pero nuestros comportamientos sí los podemos escoger, por tanto, la responsabilidad acerca de nuestros estados, aunque nos incomode, es nuestra.

Hemos estado añorando fechas y certezas en los meses pasados cuando parecía que nuestra vida se había puesto en espera, y con todo, las fechas han ido llegando. El cómo hemos llegado a ese momento dependió de cuánto nos hayamos estado preparando a lo largo de aquellos largos días, de qué contenidos ocuparon aquellas largas horas, de cuánto nos guiaron nuestros estados emocionales y cuáles fueron.

A los que nos gusta el deporte de competición, y vivimos en parte de ello, nos está enseñando mucho esta nueva normalidad deportiva por la que estamos trascurriendo. Partidos sin público, jugadores compitiendo en estados de preparación mental que parecen de pretemporada cometiendo errores impensables, goleadas de escándalo, equipos que son capaces de sacar resultados de rendimiento muy por encima de lo habitual frente a otros que parecen seguir en confinamiento.

Mucha información. Todos ellos tuvieron condiciones similares. Incertidumbre y falta de fechas. Sin embargo, unos todavía se están frotando los ojos porque no se creen sus logros y otros porque no son capaces de parar de llorar.

Sin fechas no hay paraíso, pero podemos seguir viviendo sin certeza acerca de si existe el paraíso.

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