Home / Ferrol / Fene / Torpedo en la línea de flotación

Torpedo en la línea de flotación

Los operarios abandonaron la AP-9 al mediodía (foto: Raúl Salgado)

REBECA COLLADO | ‘O Falar non ten cancelas’ | Jueves 28 noviembre 2013 | 19:34

Lo diré en la primera línea para no dejar lugar a dudas: soy ‘pronaval’. Para algunos quizá parezca una obviedad y una tontería decirlo pero en los últimos tiempos me he dado cuenta que ser ferrolano no siempre significa ser un acérrimo defensor de los astilleros. Admito que para mí fue toda una sorpresa. ¿Cómo es posible que un ferrolano no sienta el naval como algo propio? Y me ha llevado mucho tiempo entender, aunque sea un poco, la postura de ‘los otros’.

Me viene de familia. Abuelo, padre y tío bazaneros. Así que nunca tuve escapatoria. Iba a las manifestaciones en la sillita y por el pasillo de casa de mi tía, mis primos y yo cantábamos aquello de: «Como se chama o porco? O porco se chama Fraga. Como se chama o porquiño? O porquiño Felipiño». Corrían los años 80 y ya estaba claro que los políticos, de un lado y del otro, no tenían interés en sacar adelante a Bazán y Astano.

Recuerdo aquellas movilizaciones como multitudinarias y no fue hasta hace unos años que me ‘abrieron los ojos’ y descubrí que no era oro todo lo que relucía. «Cuando había huelga del naval obligaban al resto de los sectores a secundarla», me dijeron un día. No daba crédito. «El problema venía cuando los demás pedíamos el apoyo de los trabajadores de Bazán y Astano para ir a la huelga y no estaban por la labor». ¡Zas… en toda la boca! No me lo podía creer. La desilusión fue mayúscula.

Los años pasaron y con ellos se acentuó la sangría de empleos, la falta de carga de trabajo y el poso de amargor de parte de la sociedad de Ferrol hacia el naval. Muchos se quejan de la prácticamente nula diversificación industrial de la comarca: «No podemos vivir únicamente de los astilleros», dicen. No puedo estar más de acuerdo. PERO, ¿quién tiene que diversificar? ¿El Estado? ¿La Xunta? ¿Acaso no deberíamos ser nosotros mismos? La historia tiende a repetirse y si nos quejamos de que Ferrol es una ciudad demasiado vinculada a las decisiones que se toman en Madrid, ¿no habrá que romper esa tendencia? Lástima que sean malos tiempos para las aventuras industriales.

También están aquellos que se quejan de las prejubilaciones y de los grandes sueldos que se cobran en Navantia. Curritos lo que se dice curritos, pocos han de quedar. Si quedan, claro. Me refiero a los que pertenecen a la compañía pública. Lejos queda la escuela de aprendices que, como mi abuelo, con 14 años, iniciaban su periplo en la empresa. En todo caso, culpar a los trabajadores por lograr buenos convenios me parece más propio de la patronal que de aquellos que están en la cola del INEM. Y habría que verlos a ellos diciendo que no a esos 3.000 euros al mes que según afirman, cobran los soldadores. Disculpadme si os ofendo, pero tenía que decirlo.

Como decía, en los últimos años he oído a gente hablar con rencor e incluso cierto odio, aunque en algunos atisbo también algo de envidia, sobre Bazán y Astano. No dudo que tengan razón en parte de sus argumentos y ya he dicho que no es oro todo lo que reluce, pero tampoco las cosas son tan bonitas como a veces las pintan. Y es que hubo un tiempo en el que trabajar en los astilleros no era la panacea.

Pero no quiero cargar contra nadie, ni señalar a unos como mejores que otros, porque aquí no hay vencedores. Ojalá los hubiera. Cuando el naval eche el cierre todos estaremos en el lado de los vencidos. Porque ‘los del naval’ son los clientes del banco, de Mercadona, del pequeño comercio, de los bares, etc. También son clientes los prejubilados y jubilados, que mantienen a hijos y nietos y pagan clases particulares, libros y actividades extraescolares. Todo está entrelazado. Es una tela de araña que nos tiene a todos, a unos más y a otros menos, atrapados.

Tampoco quiero ser pesimista, no es propio de mí. Pero la realidad no deja mucho lugar a la imaginación y las cosas no pintan bien. No sé si queda algo por hacer, si el naval aún tiene alguna esperanza de sobrevivir y de si la tiene Ferrol. Lo que sí sé es que en mi ventana hay un cartel que dice Ferrolterra esixe solucións, que acudiré a la vigilia de este viernes en la plaza de Armas a las 21:00 y este domingo me plantaré a las 12:30 en el Inferniño para pedir un futuro para mi ciudad. ?Valdrá de algo? Sinceramente, no lo creo. Pero quedarme en casa nunca me lo perdonaría.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

En Ferrol360 utilizamos cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando, estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Puedes pinchar el enlace para tener más información. ACEPTAR
Aviso de cookies