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Trópico de permanencia

Kevin Chis celebra su gol en el O Parrulo-Peñíscola en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)

RAÚL SALGADO / RAÚL LOMBA | Ferrol | Sábado 7 mayo 2022 | 20:17

Se quedaba corta la palabra bochorno. Día casi veraniego, pero al entrar en A Malata se accedía a un trópico climatológico y futbolístico. Un escenario de calor que aprieta, de fútbol que suscita la curiosidad; de nuevo, el lleno. Aplausos para O Parrulo, una sonrisa quizá cómplice de Santi Valladares, conocedor del lugar.

No dudó en charlar con teóricos rivales durante el calentamiento. Junto a él, dos ex de la casa, Rahali e Iván Rumbo, que también se volvieron a encontrar con antiguos compañeros. La procesión iría por dentro, pero los cuerpos no reflejaban nerviosismo. Tampoco las expresiones, incluso relajadas. No hubo que esperar al pitido inicial para ver casi repleto el pabellón.

En su primera fila, ya preparada una pancarta de agradecimiento por lo que podía llegar al finalizar el encuentro. Recordemos, se necesitaba al menos un empate, aunque se apelaba al triunfo, para eludir la quema y no tener que tirar de telefonía para escrutar otros marcadores. Y puntualidad británica al ser la jornada definitiva, los equipos aguantaron varios minutos en el túnel antes de incorporarse.

Adri, en el O Parrulo-Peñíscola en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)

La primera, de Adri. Segundos de arranque. Los carros de combate estaban sobre el portero levantino. Gozi, al ataque desde el minuto de estreno. Pudo pasar factura el exceso atacante, pero era tarde de derroche y había cerrojo atrás. Aunque se limitase a un jugador defendiendo el fortín. El encuentro era apresurado, de rictus tenso, en un primer período.

El gesto se desparramó con un 1-0 coral, de florituras del internacional hasta llegar a meta, donde Kevin Chis reinó. Ni la menor merma en las prestaciones del cuadro visitante, rocoso y trabajado. Era la cita de Adri con la responsabilidad, la de mantener a su equipo en la categoría. No solo nunca falla, es que a las exigencias responde asombrando al respetable.

Control, reacción, visión. Y llegó el 2-0, que firmó Terán, honesto revulsivo del mercado invernal para un conjunto al que le apretaba la soga de las bajas y los parones. Lejos de su máxima efectividad pese a un nivel de rotaciones vertiginoso, el Peñíscola daba mucha guerra y se exigía mucho más. El dominio era incontestable.

Terán celebra su gol en el O Parrulo-Peñíscola en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)

La profesionalidad del rival resistía incólume, aunque obtenía una nota inferior a la que derivaba de la solvencia local. Poco crearon los amarillos y todo fue absorbido por los blanquiazules. Ya fuese Gozi o sus cuatro guardaespaldas, las no demasiadas oportunidades contrarias rebotaban siempre contra una pared. No era su versión más letal y creativa, no es menos cierto.

2-0 al descanso, parecía que se hubiesen jugado más minutos y las ganas de fiesta eran cada vez más evidentes. Agilidad renovada tras el descanso en los locales. Portero-jugador en el Peñíscola, como justo antes del ecuador del encuentro. Arañar lo que fuese por más que siguiese lejos la precisión y un análisis más afinado desde los de Óscar Vigo.

Ya no era precisa una rotundidad en el juego, el calor había allanado en buena medida el camino. Había sofocado las llamas previsibles en un plantel encaramado a la segunda plaza de la tabla. Dinámicas no coincidentes que el azar quiso cruzar en el día más importante del curso. O Parrulo fue seguro como en sus mejores tardes.

Hélder, ante el visitante Erick en el O Parrulo-Peñíscola de A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)

La segunda parte asistió al alza del Peñíscola, mucho más cerca de la línea de Gozi y al que incluso se le escapó un gol de forma inexplicable al chocar con el palo. No acabó como carrusel de ida y vuelta, pero se atragantó algo más, entraba en lo imaginable, a un O Parrulo que pudo descorchar la de champán tras semanas de tensión.

Ya invitó Adri con el último gol, a puerta vacía, pero los temores sí aparecieron con los tardíos goles visitantes. Casi pegados por un cordón, en apenas dos minutos y cuando ya casi ni se contaba con ellos. Hubo que redoblar esfuerzos y saber poner el antifaz para no ver el pasadizo de la incertidumbre. Poco tiempo, mucho por hacer.

Con máxima emoción, pero también con máxima tensión. Todo se desbordó y nadie habría descartado que llegasen a las manos quintetos y banquillos, cada uno de sus integrantes. Demasiado en juego y una relación entre rivales que muchos interpretaban como idílica por vínculos existentes, pero que se destapó como algo tóxica. Se pudo festejar, que el año que viene sea más tranquilo.

Alberto, durante el O Parrulo-Peñíscola en A Malata (foto: Raúl Lomba / Ferrol360)

FICHA TÉCNICA

O PARRULO | Gozi, Hélder, Adri, Kevin Chis y Alberto -quinteto inicial-; también jugaron Pedro, Terán, Domingos, Borja y Noel

PEÑÍSCOLA | Coro, Xavi Cols, Lucas Francini, Rahali e Iván Rumbo -quinteto inicial-; también jugaron Carlos Saladié, Erick, Paniagua, Luciano Gauna y Rubén Orzáez

GOLES | 1-0, minuto 3, Kevin Chis; 2-0, minuto 6, Terán; 3-0, minuto 30, Adri; 3-1, minuto 32, Paniagua; 3-2, minuto 33, Erick

ÁRBITROS | Kepa Díez y Xabier Huarte (Euskadi), que amonestaron a los locales Adri y Borja y a los visitantes Rahali e Iván Rumbo

INCIDENCIAS | A Malata, más de 2.800 espectadores

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