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Un aluvión turístico pone a Ares contra las cuerdas

Paseo marítimo de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Paseo marítimo de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ares | Jueves 16 agosto 2018 | 19:15

No hay motivos para la alarma, pero sí para el análisis. El bum turístico que Ares ha conocido en los últimos años, incluso cuando la crisis era una palabra desconocida, parece que no acaba de encontrar su meta. El idilio de la tranquila villa costera con los visitantes es una relación estable, aunque las fricciones subyacen con relativa facilidad.

Un día cualquiera puede palparse el incremento que escapa a cifras concretas. Ahora bien, en fines de semana o vísperas de festivos es prácticamente misión imposible encontrar una plaza de aparcamiento. La hostelería vive el trasiego constante con las prisas comprensibles y parece llamada a aumentar sus espacios.

De hecho, en apenas un año, se ven locales nuevos en el entramado del núcleo marinero. El paseo con límites de piedra contiguo a la gran playa urbana está copado por el ajetreo de caminantes, usuarios del arenal o clientes de bares y mesones varios.

Playa de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Playa de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Los datos municipales apuntan a un repunte notable en las viviendas ocupadas. El alquiler ha experimentado una subida desde 2017, evidenciada en los problemas mencionados para el estacionamiento o las abundantes incidencias que ha registrado el servicio de agua.

El alcalde, Julio Iglesias, libra a diario una batalla pacífica con las redes sociales. Replica a cualquier ciudadano, nativo o foráneo, que le lanza dudas o quejas. Su cuenta personal en Facebook es una mina periodísticamente. Un ejemplo de que algo está ocurriendo, pese a que pueda parecer un detalle menor, es el balance del primer mes de multas simbólicas de la ASCM.

La entidad se propuso apercibir a quienes impiden que personas con movilidad reducida transiten con normalidad. El resultado, un 43 % de esos papeles tienen que ver con Ares. Mientras los establecimientos de alimentación se frotan las manos con clientes de Madrid o Euskadi, al autobús le cuesta aparcar… por culpa de coches particulares.

Parque Rosalía de Castro de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Parque Rosalía de Castro de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Los números más elocuentes salen por el mismísimo grifo. El consumo de líquido elemento ronda el millar de metros cúbicos diarios en invierno como máximo y otros veranos saltaba a 1.300 o 1.600, pero en 2018 ya se han conseguido puntas de 2.100 metros cúbicos. Como respuestas, la supresión de baldeos y del riego de jardines.

La ausencia de una red propia para Ares, que depende de la traída gestionada en Ferrol por Emafesa, impide soluciones inmediatas y lastra a las zonas altas del municipio. El regidor afirma que se negocia con Augas de Galicia por el calado del asunto. De hecho, habrá una reunión en cuestión de días.

De otras administraciones también dependen medidas más delicadas. El flamante centro de salud, que abrió sus puertas el mes pasado, se ve aquejado por la tendencia generalizada de no cubrir puestos en pleno verano. Los 5.000 habitantes largos de Ares son muchos más en julio o agosto, pero su plantilla está prácticamente en cuadro.

Paseo marítimo de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Paseo marítimo de Ares (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

No es algo aislado. En Cedeira han salido otra vez a la calle esta misma semana para pedir que semejante aluvión tenga garantizada su asistencia. En Ares, gobierno local y oposición sumaron esfuerzos en un pleno reciente para intentar buscar soluciones. Lo cierto es que el recibimiento a los primeros turistas ya no fue como habría deseado el Concello.

El robo de duchas al arrancar el verano dejó a los arenales alejados del casco urbano sin esa prestación. La instalación de sistemas reductores en las viviendas de los núcleos altos ante el aumento de presión lastró el cambio. Reactivarlas podría haber reventado las tuberías de los domicilios. Para quitarse las arenas, en casa. El consumo doméstico es prioritario.

Al calor de tanto vaivén, la localidad se transforma cada año. Un gran grupo de residentes en el área de influencia se entremezcla con los llegados de otras comunidades autónomas o del extranjero, atraídos por una oferta que está trufada de fiestas prácticamente cada semana. Sin embargo, para algunos, el verano del 2018 se está haciendo largo en Ares.

(Fotos: Mero Barral© / 13fotos – 2018. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)

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