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Un niño ferrolano construye una réplica del belén de la Orden Tercera en su propia casa

Koke se asoma por la trampilla que utiliza para llegar a toda la superficie del belén cuando está en pleno montaje (foto: M.C.)

Koke se asoma por la trampilla que utiliza para llegar a toda la superficie del belén cuando está en pleno proceso de montaje (foto: M.C.)

MARTA CORRAL | Ferrol | Domingo 24 diciembre 2017 | 16:21

Jorge Couto Maristany, Koke, tiene 11 años y estudia en el Tirso de Molina. Además de ser vocalista y guitarra en The Kids Band, este pequeño pero polifacético artista ferrolano es también el autor de la maravillosa réplica del belén de la Orden Tercera que Ferrol360 tuvo el placer de visitar esta semana.

Situado en la buhardilla de su casa después de que el salón se le quedase pequeño, como explican sus padres Jorge y Farruca, la gran superficie que ocupa el belén de Koke es lo primero que sorprende al verlo. Después, cuando él mismo se mete debajo y comienza la función, es realmente complicado no quedarse boquiabiertos con el talento y la pasión que le pone a la tarea.

Made in Koke con materiales reciclados

Las figuras, casi todas ellas hechas por él a partir de materiales reutilizados, cobran vida gracias al juego de decenas de tanzas. No falta su narración con una entonación perfecta, actuando a la vez de paje, ni tampoco la llegada de la noche sobre la aldea, uno de los momentos que más le gusta recrear. «Empecé hace unos dos años porque había ido mucho al belén de la Orden Tercera. Primero ponía figuras hechas con cartón en el que ponemos en el salón, pero después no cabía y tuvimos que hacerlo aquí», explica.

Las primeras figuras con las que contó el Nacimiento fueron el hombre que trepa la palmera, el posadero y el que sacude la alfombra por la ventana. «Todo lo ha hecho él menos la estructura de madera que lo sostiene», relata su padre, aclarando que «yo solamente le ayudo cuando tiene que manejar herramientas peligrosas como el taladro o temas eléctricos, pero hasta hace circuitos».

Koke emplea todo tipo de materiales reciclados o piezas reutilizadas. Cajas de cartón, tela de manteles desechables, bandejas e incluso motores de coches teledirigidos o bombas acuáticas de las peceras. «Todo lo que no lleva motor ni bomba lo voy moviendo o girando yo desde abajo», explica, reconociendo que lo que más le gusta es «hacer salir el vino, que lo hago apretando una jeringuilla».

Con el alma de Alfredo Martín

Además de las figurillas que ha hecho él, Ana Martín -la hija de Alfredo Martín, el artífice del belén de la Orden Tercera-, le ha regalado algunas de las que habían estado en el mítico Nacimiento, como el columpio donde juegan los niños. «Ana todavía no ha podido venir a casa a verlo, pero creo que cuando venga se va a emocionar», admite Farruca.

Koke va siempre que puede hasta la Orden Tercera a echarles una mano y es uno de los pocos que conoce los entresijos del Nacimiento. «La primera vez que me dejaron mirar debajo me sorprendió que había millones de cosas, de tanzas, y que incluso usan cojines para no resbalar las personas que los mueven, que son una o dos», explica. Este año, que se va a desmontar para llevar a cabo su restauración, espera poder verlo todavía más de cerca.

Todavía no sabe Koke lo que quiere ser de mayor, pero durante todo el año, a ratos, está dedicado a la tarea de mejorar su obra. De hecho, ahora el nuevo reto que tiene por delante es incorporar al belén un mecanismo que le permita hacer humo, sin que eso suponga ningún tipo de riesgo. «No podemos meter nada que haga la mínima chispa, porque esto podría arder, y después las máquinas que hay son muy caras», explica su padre. Así que, desde aquí, va un llamamiento por si alguien tiene alguna idea para conseguirlo.

«Sus amigos flipan»

Con algún que otra cicatriz de artesano a su corta edad -se cortó colocando una bombilla y tuvo que ir a Urgencias-, Koke no tiene ni una pizca de timidez a la hora de invitar a sus amigos y hacerles la función. «A ellos les sorprende mucho y vienen también con sus familias a verlo», cuenta, enseñando un bote de propinas que tiene estratégicamente colgando en una pared. «Se saca una pasta», bromea su madre.

Lo cierto es que nadie se va con las manos vacías, porque Koke tiene todo pensado y regala a sus visitantes postales y recordatorios de su belén. «El día de Navidad viene toda la familia a comer a nuestra casa y tiene que hacer no sé cuántas sesiones, acaba agotado», recuerda su padre entre risas. Es Farruca, su madre, la que le ha transmitido la tradición del belén porque, asegura, «mi padre lo ponía siempre y yo lo seguía poniendo, uno grande; pero bueno, nada comparado con esto», ríe.

Y «¿qué quieres decir para despedirte?», le pregunto. «No vayas a decir que está todo el mundo invitado porque la liamos», le advierte divertido su padre. «Solamente que gracias a Ana Martín por dejarme pasar por debajo del belén, verlo y mover las figuras», agradece Koke, que con su creatividad y pasión en lo que hace se postula como un más que digno candidato a mover los hilos del Nacimiento más famoso de Ferrol, ese que sigue haciéndonos soñar cada Navidad, llevándonos como en un túnel del tiempo hacia nuestra infancia.

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