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Un oasis de aprendizaje que lucha por sobrevivir en Valdoviño

Escolares de la Escola de Taraza junto a las instalaciones (cedida)

El Colegio Rural Agrupado lanza un llamamiento a las familias para que cuenten con sus innovadoras aulas a la hora de hacer la matrícula

MARTA CORRAL | Valdoviño | Miércoles 27 noviembre 2019 | 14:50

El CRA de Valdoviño está integrado por tres escuelas situadas en las parroquias de Meirás -en Taraza-, Lago y Vilarrube. Este Colegio Rural Agrupado imparte enseñanza a niños y niñas de 3 a 7 años desde hace más de 30 años.

Un total de 23 escolares acuden a diario a sus aulas durante este curso y disfrutan de muchas ventajas inalcanzables para los que estudian en colegios grandes y urbanos: contacto permanente con el medio natural, atención individualizada y métodos pedagógicos innovadores.

Sin embargo, no todo el mundo sabe que existen estas escuelas públicas y muchas familias creen que su única opción en el municipio es el CEIP de Atios. Así que buscando esa visibilidad, para evitar que el número de escolares siga disminuyendo, el próximo fin de semana organizan un Troco Solidario en Sequeiro y Pantín.

Tres escuelas y un mismo espíritu

«Antes había más escuelas en el CRA, como la de A Carreira, la de Montefaro o la de Pantín, pero han ido cerrando y ahora solo quedamos estas tres», explica Lucía Leira, tutora del centro de Taraza. María y Vanesa están al frente de las aulas de Vilarrube y Lago, y junto a los profesores de Educación Física e Inglés componen el claustro.

En las escuelas los pequeños entran a las 9:30 y vuelven a sus casas a las 14:30 horas. Yo me cuelo un ratito al finalizar la clase de inglés, mientras toman un pequeño tentempié que ellos mismos pueden elegir: fruta, yogures, pan, embutido… Todos están en calcetines, incluidos los profesores, y en la puerta se agolpan las katiuskas y los trajes de agua.

«Nosotros salimos igual aunque llueva, por eso ves todo esto por aquí», explica Lucía. A su lado está Alazne Sánchez, que ha solicitado hacer sus prácticas en la escuela: «Hay mucho desconocimiento. La gente se piensa que esto es como hace 60 años, que los niños están a monte, que no hacen nada y después les cuesta adaptarse al cole, pero es todo lo contrario», defiende.

«Yo escogí esta escuela porque quería. Venía de hacer prácticas en un centro concertado y supe que no quería eso, sino decidir lo que trabajaba con los niños y cómo: su relación con el entorno y con el resto de compañeros, que sean niños más tiempo». Lucía, por su parte, lleva tres años al frente de la escuela y ahora asegura que «yo no me muevo de aquí».

Reconoce que, al principio, cuando supo que le tocaba en el CRA, se sintió frustrada porque venía de estar en CEIP «y estaba acostumbrada a tener todos los niños de la misma edad». Tuvo que aprender a preparar y adaptar el material para tres niveles distintos y fue cuando empezó a fluir. Ahora, tanto ella como sus compañeras, ofrecen charlas en la UDC y otros organismos educativos para hablar de la revolución educativa que llevaron a cabo en el CRA de Valdoviño.

Un aprendizaje significativo e individualizado

Frente a los colegios grandes, con más de 20 niños por clases y varias aulas por curso, las escuelas del CRA pueden ofrecer una atención más personalizada e introducir, como ya han hecho, «metodologías activas siguiendo a autoras como la pedagoga Maria Montessori», señala Lucía, añadiendo que también emplean la metodología ABN para el cálculo mental.

«En centros tradicionales no tienes tanta libertad: libro, ejercicios, colorear… Dinámicas más cómodas para el profesor, sí, pero no es un aprendizaje significativo para los niños. Aquí, por ejemplo, si hablamos de los elementos del otoño nos ponemos las botas y el chubasquero, y salimos al monte a coger castañas, nueces, bellotas, hojas, palos… Estos son nuestros pilares y lo que nos diferencia».

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Recibindo ao outono🍁 #unitaria #sloweducation #outono

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Además, el aula mixta «es un privilegio» para Lucía, al contrario de lo que pueda parecer: «Date cuenta que los niños aprenden unos de otros porque lo hacen por imitación. Aprenden mucho más de un igual que de mí misma. Por ejemplo, en la adaptación, dejan de llorar mucho antes porque ven que los mayores están contentos. Saben en poco tiempo cómo ponerse el mandilón y, si no pueden, los mayores les ayudan».

También cabe destacar que el ambiente casi familiar del CRA es menos hostil para niños y niñas menos sociables o con necesidades especiales y, por supuesto, que salen mejor preparados académicamente porque, reconocen las profesoras, «tienes muchísimo más tiempo para dedicarles a cada uno de ellos. Aquí vamos a su ritmo, pero avanzan más rápido y acaban asentando conocimientos que en colegios grandes trabajan mucho más adelante».

«Son más autónomos, más críticos y más independientes. Ellos tienen poder de decisión en las dinámicas que planteamos. Por ejemplo, tenemos un día de tránsito libre después del recreo y pueden andar por toda la escuela haciendo lo que quieran». De hecho, estas innovaciones pedagógicas han conseguido atraer a familias de Narón y Cedeira cuyos padres «buscaban este tipo de escuela, una unitaria con este estilo de pedagogías activas».

Las familias nunca molestan

Otra de las diferencias es que los familiares colaboran activamente en el día a día de la escuela y el WhatsApp de padres aquí no es una pesadilla: «Los miércoles y los viernes vienen de 9:30 a 10:15 para jugar con ellos a unas propuestas de aprendizaje que tenemos preparadas y se toman un café», expone Lucía, recordando que «también, cada 15 días, vienen más tiempo y se ocupan ellos de cada dinámica, mientras los niños van rotando por las que más les apetece».

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Interactivos desta semana coas nosas familias 💜

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«Pasan tiempo, no solo con sus hijos, y se trabajan varias cosas. Les viene muy bien porque juegan con el resto y dejan de ser sus hijos el centro de atención. También los niños empiezan a trabajar un poco la frustración de que, por un rato, no son ellos las estrellas para sus familias. Mientras tanto pueden ver qué cosas motivan más a sus hijos y cuáles les cuestan más».

Una llamada de socorro en forma de Troco Solidario

Con este derroche de virtudes es difícil de entender que las familias prefieran escolarizar a sus hijos directamente en colegios grandes, pero la sangría en las aulas del CRA no cesa y la comunidad escolar se ha puesto manos a la obra para detenerla.

«Una vez que se cierra una escuela, no se vuelve a abrir. Lo hemos visto con muchos ejemplos en las comarcas, así que estamos dispuestos a luchar para que los vecinos sepan que estamos aquí y que pueden traer a sus hijos con nosotros», sostiene Lucía.

Bajo esa premisa, este fin de semana -30 de noviembre y 1 de diciembre-, celebrarán un Troco Solidario en la antigua escuela de Sequeiro el sábado desde las 18:00 horas y en la AVV de Pantín el domingo desde las 17:30 horas. La primera contará con la actuación de las Cantareiras Mestura y las Beiladoras de Lago, y la segunda con el grupo de baila y las cantareiras de Vilaboa.

«La idea es que la gente venga, se tome un café con un trozo de bizcocho y nuestras familias hablen con ellos de sus experiencias para que sepan cómo son nuestras escuelas. Por cada kilo de comida que traigan o producto de higiene, que llevaremos después a la recogida que promueve el Concello, los niños les darán un regalito de Navidad hecho por ellos».

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