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¡Vamos a escoger nuestro gimnasio!

JOSÉ BARCIA TUCCELLI | Motivación para el cambio| Jueves 28 enero 2016 | 10:33

En estos días, en el inicio del año y por tanto, en ese intento ya mencionado de arrancar con buen pie nuestros propósitos de cambio, nos encontramos con una avalancha de ofertas de actividades deportivas y de campañas de captación de nuevos socios por parte de los servicios deportivos y de los gimnasios.

Son muchas las personas que en estos días me han venido consultando sobre qué me parece tal o cual actividad, de qué se tratan aquellas actividades novedosas que salen en los diferentes programas de televisión, o sobre qué me parece uno u otro gimnasio.

Es normal que nos enfrentemos a estas situaciones, cualquier gestor de servicios deportivos sabe que es un momento propicio para captar nuevos clientes, y también conoce el poder de la palabra “gratis”.

Cuántas más cosas pongas que son gratis mucho mejor, porque nos transmite la sensación de que se trata de una oportunidad única que no debemos dejar escapar porque “el tren solamente pasa una vez”, y después, cuando sí nos decidamos a inscribirnos, seguro que ya no tendremos unas condiciones tan ventajosas.

Esta es la gran inquietud con que se presentan muchas personas, con la necesidad autoimpuesta, de decidir ya. La realidad es que las ofertas en los servicios deportivos se van a seguir repitiendo a lo largo de la temporada, y en esta época en la que vivimos en la que cada usuario es un bien muy preciado, mucho más.

Pero de igual manera, nos ha parecido interesante comentar un par de cuestiones acerca de cómo podemos tener una pequeña ayuda o guía a la hora de escoger uno u otro gimnasio, qué indicios nos pueden dar luz acerca de si nos vamos a sentir o no a gusto.

Recordemos que uno de nuestros grandes objetivos tendría que ser comenzar nuestra actividad deportiva y no abandonarla. Podemos cambiar si es lo que necesitamos o si nos equivocamos, pero cambiaremos por otra, rellenaremos el hueco siempre. ¡Nada de abandonar y esperar para retomar con el próximo año nuevo!.

No es la intención de este artículo de opinión el hacer un esquema del camino necesario de elección, sino solamente dar pistas que nos ayuden a ver cuestiones importantes, si es que no somos conocedores o asiduos de este tipo de entornos, llenos, como todos, de multitud de informaciones ocultas.¡Curriculum oculto que se diría en Educación!.

La primera de estas recomendaciones sería visitar la instalación antes de hacer la inscripción, y si eso no es posible, es una buena señal para no inscribirnos. Lógicamente no nos van a dejar entrar a ver una clase que está en funcionamiento o a pasarnos un rato sentados en los espacios más privados, pero sí tendrían que dejarnos dar un paseo rápido por la instalación.

Una vez allí, la mayoría de las personas se dedican a mirar por encima la dotación de material, las máquinas, como se suele decir. Siempre que pregunto a conocidos qué tal el nuevo gimnasio al que se han inscrito me responden con un “¡bien, tiene muchas máquinas!”.

No puede ser éste nuestro criterio de elección porque casi todos los gimnasios de grandes cadenas van a tener una dotación muy significativa de material, de máquinas, entre otras cosas, porque pensemos que cada una de esas máquinas es un espacio en el que una persona, un socio que va a pagar su cuota, va a poder estar haciendo ejercicio al mismo tiempo que otras personas hacen el suyo, y cuántas más personas quepan, más ingresos. Por tanto, la dotación de material no puede ser nuestro criterio de elección preferido.

¡Vamos a adiestrar un poco nuestra mirada!. Nos interesa ver el número de personas que hay en la instalación a la hora en que creemos que vamos a hacer uso de ella. Es buena idea acercarnos a ver la vida que se respira por allí en esos horarios y, si puede ser, en un día de mitad de semana, porque los días de inicio o del fin de semana no son buenos ejemplos de lo que es habitual en un centro deportivo.

Podremos valorar si hay muchas personas o pocas, si hay espacio para transitar o si tenemos sensación de agobio, y es interesante prestar atención a los tiempos de espera para usar los aparatos. Otro dato muy valorable en este primer vistazo a la sala es comprobar si hay muchas máquinas con el cartel de fuera de servicio. Es vital conocer si el mantenimiento funciona o no; de nada nos sirve un espacio lleno de maquinaria si está siempre estropeada y/o si tardan mucho en repararla.

Podremos comprobar también sin dificultad el tipo de usuario que hay y preguntarnos si creemos que estaremos a gusto allí. Fijarnos un poco en qué espacios utilizaremos más; pueden ser los aparatos para el entrenamiento cardiovascular (cintas rodantes, elípticas, bicicletas, etc), las zonas de peso libre (barras, discos, mancuernas, etc), las diferentes máquinas de poleas o el espacio para ejercicios en el suelo.

Vamos a localizar estos espacios y a ver qué está pasando allí mientras estamos de visita, qué sensación nos transmite, si hay o no espacio para hacer los ejercicios, qué está pasando realmente y si nos apetecería formar parte de ello.

En los tiempos que corren y según nuestros conocimientos sobre ejercicio físico es básico saber también si contaremos o no con asesoramiento de algún tipo de técnico que nos explique aquello que se pueda ajustar a nuestras necesidades y objetivos. Podemos preguntar por ello, y en caso de que contemos con esta figura, también buscar la forma de hablar con ella.
Pensemos también que en los inicios de mes y, sobre todo, si hay grandes campañas de promoción, nos vamos a encontrar a muchas personas nuevas que van a necesitar de asesoramiento al igual que nosotros, por ello tengamos este detalle muy en cuenta cuando asistamos por primera vez; quizás sería buena idea consultar a los responsables del centro cuál puede ser un buen horario para que no nos encontremos con la instalación saturada y poder contar con la ayuda de los técnicos deportivos.

Es un malestar habitual el de los nuevos usuarios de los servicios deportivos que tienen que esperar largo tiempo a ser atendidos por el responsable, quien podrá dedicarles además poca atención por ser requerido por otros nuevos usuarios. Por ello, si está en nuestra mano y queremos comenzar con buen pie, quizás sería bueno hacer este trabajo de investigación antes de ir el primer día.

Si entramos en la Sala en busca de este técnico nos interesa fijarnos qué está haciendo cuando llegamos, si está atendiendo a alguien, si está hablando con un usuario, si está sentado haciendo alguna tarea, no nos dejemos engañar por la típica afirmación de “vas a tener un monitor para que te haga un programa de ejercicios”.

¿Cómo va a ser realmente esta situación?. ¿Nos va a atender si ve que estamos haciendo algo mal o vamos a tener que ir nosotros a buscarlo siempre?, ¿va a estar vigilando la sala asegurándose de que todo funciona o va a estar la mayor parte del tiempo sentado?, ¿es solamente monitor de sala o también tiene que dar actividades dirigidas y abandona en ese tiempo sus ocupaciones para atendernos?.

Respecto a las actividades gratuitas, ¿cómo funcionan?, ¿cuántas personas habrá por grupo?, ¿cómo se controla el cupo? Dicho de otra forma, ¿cómo se sabe si tendremos o no plaza?. Otro punto de información que nos puede ayudar mucho a saber más sobre el centro que visitamos son los tablones de anuncios, ahí veremos sus actividades regulares, si hacen o no actividades sociales tipo salidas en bicicleta o a correr, si tienen servicios adicionales como entrenamiento personal, nutricionistas o fisioterapeutas, ofertas adicionales, etc.

Recuerdo que hace un tiempo le insistí bastante a un director de un centro deportivo sobre el hecho de que era recomendable “limpiar” la imagen del tablón que tenía a la entrada de su instalación porque era un compendio de anuncios por palabras en la que podías comprar, vender o encontrar de todo, pero en el que no dejaba hueco para la información propia del centro.

Las personas interesadas en saber qué se ofrecía allí no podían diferenciar entre la oferta de servicios deportivos y aquellos más relacionados con albañilería, venta de animalitos o servicios de todos los tipos. Más allá de la sensación de caos de un mal tablón de anuncios que se va a transmitir además a la imagen de nuestro centro, es vital que el usuario sepa a dónde dirigir su atención cuando quiera saber acerca de lo que allí pasa o va a pasar.

Manteniendo nuestra atención en este tablón, y en caso de que haya fotos expuestas sobre actividades sociales, fijémonos si en ellas salen siempre las mismas personas o si por contra vemos que en cada actividad hay gente diferente. Nos va a servir para saber ajustar nuestras expectativas a este respecto.

Puede llegar a ser divertida esta labor de investigación previa a nuestra elección, y sin duda nos daremos cuenta de muchas cuestiones que están delante de nosotros y que pasan casi siempre desapercibidas. No nos dejemos cegar únicamente por las tarifas y por aquello que nos dan “gratis”.

Como paso final vamos a recoger todas estas informaciones, y en base a ellas vamos preguntarnos a nosotros mismos si todo esto nos va a ayudar o no a conseguir nuestros objetivos. Entretengámonos un poco jugando a los investigadores en busca de esa elección acertada que nos dé el impulso del cambio que buscamos y que sea en la dirección adecuada.

José Barcia Tuccelli es licenciado en Educación Física y en Psicología y tiene una amplia experiencia en el campo del ejercicio físico, la salud y el deporte de rendimiento. Para más información podéis visitar su página de Facebook.

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