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Yolanda, «unha das nosas»

Mitin de Galicia en Común-Anova Mareas en la Praza do Inferniño (foto: Mero Barral / Ferrol360)

RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Jueves 9 julio 2020 | 18:50

Cumplirá en apenas unos días sus primeros 6 meses con una delicada cartera ministerial entre sus dedos, pero su retorno a un acto público en Ferrol ha devuelto a la misma Yolanda Díaz conocida en su ciudad. La Praza do Inferniño ha sido el lugar elegido para una mañana de últimos cartuchos de campaña que ha ido de la problemática de Endesa al clásico mitin.

El acto plenamente electoral no ha escapado al reducido formato que impone la situación sanitaria, justo cuando parecía que el minimalismo podía abrirse un hueco entre tanto evento multitudinario a que nos habíamos acostumbrado. Ahora, simplemente, son exigencias del guion y el círculo donde se ubicó no hace tanto un palco albergó a la caravana.

Galicia en Común-Anova Mareas se ha aferrado en la urbe naval a su referente ya no solo de As Pías hacia aquí, cada vez más en el escenario de la política que atañe a toda España. Se suceden los artículos periodísticos que alaban a la que siguen acuñando como comunista de cuna, a la que han encontrado casi por sorpresa cuando aquí ya sabíamos quién era.

Mitin de Galicia en Común-Anova Mareas en la Praza do Inferniño (foto: Mero Barral / Ferrol360)

La vida de Yolanda Díaz difícilmente puede ser la misma tras tener cita periódica en Moncloa, pero ha hecho lo imposible por mantener guiños a su cotidiana singladura. El primero y quizá más importante, que su pequeña Carmela estuviese junto a ella al retornar a casa. Dicen que sirven de los mejores churros de Ferrol, da para opinar, y allí se dejaron ver de primeras.

«El Rincón de la Abuela», popular local hostelero de O Inferniño, sirvió de terraceo improvisado previo a la batalla hacia las urnas. Como plato medio, un encuentro con los transportistas del carbón para la central térmica de Endesa en As Pontes, sofocados por los meses sin faena y unas deudas que les han colocado en una posición de serio peligro.

Lo celebró junto al aspirante a Monte Pío por la alianza de la izquierda rupturista, Antón Gómez-Reino, un «Tone» que fue en su día ferrolano de adopción aunque desprenda «cascarilla», ministra dixit. En su salsa, Díaz, que aquí sigue siendo Yolanda a secas, demostró la previsible tentación de no respetar la distancia de seguridad porque le habrían podido las ganas.

Antón Gómez-Reino y Yolanda Díaz, reunidos con transportistas de Endesa As Pontes (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Tantos abrazos que querría haber dado entre los suyos, tanta normalidad sin que se viese un despliegue de seguridad a sus pies y con su conocida inquietud por saber cómo le han ido las cosas a los que la buscan. A un periodista de laSexta, sin ir más lejos, que lucía en su frente rastros de una picadura de araña. Poca broma a tenor de lo visto.

Ese es ahora el ingrediente de su receta, que de repente suene un «ministra, en directo para Al Rojo Vivo». Un par de preguntas sobre el vicepresidente Pablo Iglesias y las intenciones gubernamentales sobre el teletrabajo para rematar una alocución a los periodistas en aras de la alternancia en la Xunta, a la que ve como «Goberno virtual».

La ministra ha clamado por Ferrolterra, una de las comarcas «máis pobres do noso país cando foi todo», y ha dicho que a Feijoo, si se le pregunta por cosas como el naval, «non ten nada que dicir». En «a miña cidade», mostró cierta emoción cuando se puso ante el micrófono anteriormente desinfectado. Y así, cada vez que terminaba un compareciente.

Yolanda Díaz, antes del mitin de Galicia en Común-Anova Mareas en la Praza do Inferniño (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Sol de un julio que es raro, cierto mérito aguantar sin lona que lo oculte. ABBA y Boney M, nada menos, en la megafonía antes de la entrada en plano de los protagonistas del mitin. Alusiones a la crisis laboral del Juan Cardona o Noa Madera Creativa de Jorge Suárez, portavoz de Ferrol en Común, que hizo de telonero de «a nosa ministra, a de todas e todos».

La misma Yolanda Díaz criticada en su propio lugar de origen cuando desembarcó en el consistorio porque lucía estilismo supuestamente prohibido para la izquierda es ahora marca que brilla. Se dejó ver en camisetas entre el respetable. Una sonrisa que la distingue con su rostro a veces achinado, una personalidad forjada que hizo palabra ante los suyos.

«Existe a maxia», diría una vehemente Saínza Ruiz, crítica con el PP de la política de vivienda, las villas sin escuela infantil o pediatra. Empatía con las «mulleres con cancro de mama que teñen que ir á Coruña ou de 8 a 8 sen un plato de comida». Un grito por otras féminas, «as que aloumiñaron ministras que non se renden».

Saínza Ruiz, durante el mitin de Galicia en Común-Anova Mareas en la Praza do Inferniño (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Lo admitió el exalcalde compostelano, Martiño Noriega: «Vimos escoitar a quen vimos escoitar». Entre esos elegidos, Yolanda. La que suscitará críticas feroces en lo ideológico, pero cuyo talante de proximidad le vale el calor de sus más opuestos. Otra cosa son las envidias, elijan otra palabra si quieren, cuando esta es una ciudad pequeña. Sesgo erróneo si alguien progresa.

Especialmente elogiosa fue la candidata al Parlamento Luca Chao. De Díaz dijo que ante su nombramiento «dicíannos que era imposible». Y ahí está. Es «unha das nosas» y «nunca se ía equivocar de bando». «A mellor ministra de Traballo». Para ella, el primer aplauso tras avanzar un «estou na miña casa».

No solo la suya, también la de su «filla ferrolá», como le espetó al senador gallego del PP José Manuel Barreiro. Lo recordó, también que en la antes departamental «sabemos facer barcos», pero eso «non é só construír, é un modo de vida, grazas por como sodes». De Fernando Miramontes a Sari Alabau, «os Ledo» y tantos.

Yolanda Díaz, en el mitin de Galicia en Común-Anova Mareas en la Praza do Inferniño (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Sin paños calientes, Yolanda Díaz reseñó que su recibimiento al sumarse al gabinete de Sánchez desde la CEOE apuntaba a que había crecido «nunha cidade moi combativa». En «150 días», del Salario Mínimo Interprofesional de 950 euros por el cual «bramaban» al escudo social por la covid-19. Entre sus preguntas, si habría prestaciones con otro Ejecutivo.

«Será insuficiente, pero está para todos», declaró, para glosar también el detalle del Ingreso Mínimo Vital por el que está «ollando toda Europa para nós». Aunque está «claro que custa cartos», remacha: «Están para salvar vidas e empregos». Su tono ganó en vigor al bajar a lo comarcal, al evocar al historial sindicalista de su propio padre.

Le valió para anunciar que solo «gañabas unha asemblea se estaba organizada», de ahí su invitación al voto el domingo como signo movilizador. Del vigente «presidente virtual» inquirió «que fixo» por Ferrolterra y desterró que no «é derrotable» el Feijoo que situó afín a los «despedimentos masivos, caían como chinches», de la anterior crisis.

Mitin de Galicia en Común-Anova Mareas en la Praza do Inferniño (foto: Mero Barral / Ferrol360)

Asevera Díaz que de momento «aprendín unha única cousa» en Madrid: «Se chegas sen esquecer a quen representas, é posible cambiar a vida da xente». Y avisa, «non se pode teletraballar» como «un xeito novo de explotación; non é unha forma de conciliación». Le paran por la calle, «pero as grazas non son para min». Los aplausos sí; como nunca, como siempre.

(Fotos: Mero Barral© – 2020. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)

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