RAÚL SALGADO / RAÚL LOMBA | Ferrol | Viernes 19 marzo 2021 | 20:20
Esto es una guía, pero parte de la premisa de que no están todos. Siempre faltará alguno. Si pusiésemos una línea de puntos, seguro que se te ocurre un local que no hemos citado.
Hemos querido, justo en el día en que los aforos de la hostelería aumentan, recomendarte negocios que miman la decoración, en los que el producto es de mucha calidad o donde el trato al cliente destaca. También aparecen aquellos donde la ubicación ejerce de imán, en los que su carta es amplia y van más allá del bar de toda la vida.
Predomina el centro de la ciudad, pero también se dejan ver Ferrol Vello, Ultramar y Canido. Los hay consolidados, otros acumulan una trayectoria más reducida e incluso así se han ido ganando con rapidez la confianza de muchos fieles. Con toda la seguridad y respeto a las normas, nuestra lista para olvidar los problemas en pleno puente.
AVENIDA
En la mismísima entrada al centro de la ciudad, un clásico entre los veteranos. Cuando todo era más o menos normal, de los más madrugadores de toda la ciudad. Sus mesas repartidas en la zona de acceso, su parte trasera con monitor para las tardes de fútbol o su terraza apartada de los coches juegan a su favor.

Qué decir de sus churros, entre los más codiciados de todo Ferrol. Aroma a historia en la plaza de España. Seduce a los mayores y despierta curiosidad en los jóvenes.
SALEM´S
Dicen que en Ultramar late ahora en gran medida el corazón de Ferrol. En el cruce de dos de sus calles más transitadas, Venezuela y República Argentina, al Salem´s no le hace falta demasiado espacio. Eso sí, su zona exterior es amplia y cómoda.

En el interior, lo necesario para un desayuno completo, el café para hacer el parón en el trabajo o el pincho que refresca a mediodía.
CAFETO
Local emblemático que sabe aprovechar el encanto de la calle Galiano tanto en su versión de terraza como en el bajo que ocupa. Su nombre no es fruto del azar, los tipos de café disponibles son su carta de presentación.

En la variedad reside el gusto y en su parte trasera, con tarima y ventanales, brinda una zona recogida y que evoca a la época de los bares vinculados a la literatura. Para los novatos, ojo: tostadas o bollería, entre sus secretos.
SEVILLA
En la manzana inmediatamente anterior al Cafeto, más cerca de la plaza de España, el Sevilla acaba de renacer. Es poco menos que una marca registrada, tiene solera y la acaban de heredar Maxi López y Vanesa Martín. Por producto y trato, más que un punto de encuentro.

El café sigue siendo primero en su clasificación, pero la lista de opciones va de los churros a la tortilla y pasa por los pinchos previos a la comida. Bueno, hasta nos dan de comer: sus callos del sábado, hay que probarlos.
BONILLA
Si ya desprendía atractivo en su versión más añeja, la renovación del Bonilla le otorgó más luz. Más color, como el de los sifones que trufan su gran estantería divisoria. Mesas y sillas pequeñas tanto en su entrada desde la plaza del Callao como en su rebotica, antes una guarida y que ahora conserva un halo de misterio.

Su café está entre los mejores de Ferrol, como sus churros.
VINTAGE CAFÉ
Jose Quintía es uno de los hosteleros más emprendedores que ha conocido la zona. Selecciona a su equipo y se ha ganado de modo más que merecido un puesto de privilegio en el sector. Tras dejar huella en la calle María, se mudó a la calle Villa Soledad, al calor del Ultramar en apogeo, y un local oscuro se volvió espacioso y luminoso.

Una confortable terraza es su otra pieza maestra. Tiene el café en la cabeza, pero las cervezas y los pequeños bocadillos con muy buen pan también le distinguen.
A MARUXAINA
Fue un bar, pero ahora es un restaurante. En realidad, también una terraza, cuyo emplazamiento es de los mejores. Un banco corrido otorga apariencia de rincón playero para un anochecer de ensueño al porche de A Maruxaina, el antiguo Yate en el puerto de Curuxeiras. Sentado junto a su fachada o en una de las mesas, un café apetece.

La carta del local le coloca como destacado en la ciudad en la cocina alejada de lo tradicional, del sushi al ceviche. Innova y gusta.
DERBY
Donde se cruzan Real y Carmen, el Derby es centro de atención desde los años 30 del siglo pasado. Una barra a modo de herradura que ha servido todas estas décadas miles de consumiciones, donde se han mezclado conversaciones e inquietudes.

La última reforma le dio peso específico a rincones ganados a sus paredes como coquetos escritorios para lectura pausada y su suave café en degustación reposada. Sus ventanales y su terraza, perfectos miradores de la vida que se mueve en A Magdalena.
LA PREMIÈRE
La Première es una tienda de ropa, pronto será una bocatería gourmet en una esquina de Amboage. Entre ambas, se ha erigido en el lugar donde muchos quieren estar. El tiempo se detiene en la nueva plaza de Armas, donde su cafetería se alimenta del recuperado pulmón del casco histórico.

Su gran zona exterior abre el abanico frente a un interior de aire urbano y elegante. Café orgánico, cajas especiales por si queremos llevarnos a casa su despensa y una de las cartas más variadas para el primer alimento del día.
SKADA MONCLOA
De lejos, una de las cafeterías de Ferrol que más gusta en los últimos años. La recuperación de un inmueble en ruinas hizo aflorar la prolongación natural del aledaño Moncloa en forma de terraza cubierta.

Madera, piedra, iluminación de ensueño y plantas en un techo de cristal que invita a quedarse sin prisa en la calle Magdalena. Buen café, el cliente como prioridad y una zona exterior siempre concurrida.
PORTOBELO
Con un enfoque intimista, el bajo de la esquina de Lugo y Magdalena que fue almacén de vinos parece haber encontrado su lugar. Tras otras experiencias hosteleras, el Portobelo nació como café, pero también como trasunto de tienda de antigüedades. De hecho, abrió con su noble mobiliario dispuesto a ser vendido a quien se interesase por él.

A media luz, una taza y una buena lectura que te muevan en el calendario. En una mesa de comedor o en unas confortables butacas. Decoración de sobresaliente.
EL MARQUÉS
Como si llevase toda la vida, en realidad ya acumula unos cuantos años, El Marqués es un emblema. El sitio para quedar, la terraza en la que dejarse mecer por el sol, el azúcar moreno en sus cuidadas tazas. Donde quizá te teletransportes a una estación parisina, a donde te lleve la mente con el mural de su fondo.

La bollería de la cercana confitería París, uno de sus puntos fuertes. Nombre propio ganado café a café en uno de los costados de la plaza de Amboage.
PLATEA
Fue el Amboage y pasó a elevarse a Platea. Su estética cambió, pero sabe aprovechar las dimensiones del local y potenció su zona alta. Al igual que otros negocios de esa misma plaza, tener una terraza bien equipada frente a la estatua central le permite ganar puntos.

Del café de primera hora al aperitivo de media mañana en un lugar céntrico como pocos.
CUERDA FLOJA
Donde acabó A Magdalena y arranca un Ferrol Vello de más sosiego, una sala que es café. Un bar que es cine en esencia en su decoración, su entrada en el inicio de la calle Espartero ya tiene enfoque de camino a las estrellas, a un rodaje lleno de sorpresas. Licores, churros, gofres, cócteles o incluso palomitas, que para algo es el séptimo arte.

Sus sillas de director o carteles de películas son el ambiente que buscas. Cómo no, también su agradable terraza ante la iglesia de San Francisco.
ARTESA
En uno de los bajos de Poeta Pérez Parallé, en los límites del Canido que se ha abierto al mundo, Artesa te da un buen desayuno y deja boquiabierto con una cuidada carta de ensaladas o pizzas. Su mezcla de ingredientes no encuentra muchas similitudes con las que se ven en otros locales.

Dulce acompañamiento para su café, precisión en los detalles y guiño a la cultura del brunch. En su barra y en todo el establecimiento, la versión moderna de los colmados de antaño con un exquisito mobiliario.
BORSALINO
Te pueden sorprender con unos buñuelos, tienes muchas papeletas para quedarte mirando la impronta del pintor González Collado en forma de mural. El pasado se hizo presente y futuro en el Borsalino, en la milla de oro de los cafés de la calle Real, ante el Casino.

Fue el Galatea y ahora alardea de mobiliario que envuelve, trato cariñoso y
sombreros como los que bautizan a esta cafetería. Quizá muchos no sepan que antes de Galatea fue Casablanca. Ahora entendemos, el comienzo de una hermosa… historia.
DOVER
En el podio de los mejores cafés de Ferrol con una mezcla que guardan con celo sus responsables. Se dan cita clientes de todas las edades, de diferentes condiciones. Todos acaban unidos en torno a la pócima que en horario matinal se acompaña de bizcocho para quien lo quiera.

Como en casa en un negocio familiar que no necesita de modernidad, la receta de su éxito está en la fidelidad a su historia. Primera manzana de la calle Dolores si caminamos desde la plaza de Armas.