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Oliver Laxe, director de ‘O que arde’: «Mi cine es como una vuelta a casa»

El cineasta en la entrada de los DUPLEX, en el barrio de Esteiro (foto: Alicia Seoane)
El cineasta en la entrada de los DUPLEX, en el barrio de Esteiro (foto: Alicia Seoane)

ALICIA SEOANE | Ferrol | Martes 22 octubre 2019 | 14:06

Son las doce del mediodía. Los DUPLEX Cinema llevan un par de días con la promoción de la última película de Oliver Laxe, O que arde. Anoche las salas estuvieron llenas en ambos pases y la gente se aglutinaba a la puerta para escuchar el coloquio con el director. Yo aprovecharé esa resaca para hablar con él hoy, el día después.

A mí su película me ha dejado con ganas de quedarme un ratito a oscuras en la butaca, en silencio. Silencio. Qué gusto quedarse sin palabras. Ojiplática, viendo pasar los créditos. Fondo Negro. Letras borrosas.

Nos vamos a desayunar. La entrevista empieza bien, con tostadas de tomate y aguacate. Nos hemos empapado recorriendo la calle Magdalena. El día está de lluvia que no perdona. No pasa nada, estamos en casa.

FERROL360 – ¿Cómo ha sido tu vínculo con la imagen, cuándo decides que quieres hacer cine?
OLIVER LAXE – En realidad, para mí la relación con la imagen fue algo que siempre sentí de forma natural. De pequeño, cuando vivía en París [nació allí en 1982], recuerdo entretenerme solo dibujando. A mi padre le gustaba la fotografía y meterse en su cuarto a revelar. Él dice que a mí ya me gustaba meterme allí, así que supongo que se gusto por la imagen era algo que estaba ahí. Latente.

Oliver Laxe durante su visita a Ferrol (foto: Alicia Seoane)

Oliver Laxe durante su visita a Ferrol (foto: Alicia Seoane)

Luego ya nos volvimos a Lugo y ahí, poco a poco, empezó a conformarse mi propia personalidad. Llegar de un barrio burgués de París a una aldea de Lugo hizo que empezase a nacer esa sensación de sentirme como extranjero. Quizás ese sentimiento fue lo que me permitió también ahondar en esa necesidad de expresarme.

Con el tiempo me fui a Barcelona a estudiar cine y ahí empiezo a ver muchas películas. Me encantaba el neorrealismo italiano. Roma, de Fellini. Las imágenes me entraban por las entrañas, de forma visceral. Nunca he sido de intelectualizar demasiado. Para mí la imagen es algo orgánico, tiene su tempo, su ritmo…

360 – Es curioso porque parece que hay algo misterioso en tu origen. En algunos medios te nombran directamente como director gallego, en otros franco-gallego…
OL – Sí [sonríe, como afirmando el propio absurdo del asunto]. Hay algo de este tema que para mí no es muy relevante… Algo de sentirme extranjero me vino bien para poder viajar, conocer otros lugares y poder tomar cierta distancia. Luego, yo sé que en Vilela me siento en casa. Es mi nación -si entendemos la idea de nación, como lugar en el que nacemos-. Para mí la conexión que siento hacia este lugar es algo profundo, íntimo y muy personal. Tiene más que ver con ese sentimiento de raíz.

360 – Hablando de raíces, parece que este tema de la pertenencia es algo recurrente. En Mimosas también aparece ese hombre de vuelta a casa.
OL – En mi cine es todo como una metáfora de esa vuelta a casa. Es llevar la imagen y el lenguaje hasta el final del propio lenguaje. Para mí la vida tiene este mismo sentido, hay una vuelta también en nuestra propia existencia. Mis películas tienen algo de esta propia búsqueda.

El director protagonizó varios coloquios en los cines ferrolanos sobre su película (foto: Alicia Seoane)

El director protagonizó varios coloquios en los cines ferrolanos sobre su película (foto: Alicia Seoane)

Quizás en Mimosas el tono era algo más serio y abstracto. En O que arde he intentado conectar con lo concreto, dando sentido a lo más pequeño. Los personajes son personas fracturadas que tienen su propia vulnerabilidad. A mí me interesan estas personas porque en el fondo yo me siento como Amador o Benedicta.

360 – Parece que el fuego sea una excusa para hablar de esas cosas más pequeñas y vulnerables: las raíces, los vínculos, los pequeños gestos cotidianos. ¿Quizás sea esto lo que arde con el fuego?
OL – [Risas] Bueno, sí y no. Las películas tienen muchas lecturas y cada persona puede entender o destacar aspectos diferentes. Hay varias formas de entenderla y lo mejor es que el arte permite esa posibilidad. No termina en la película, es el espectador quién decide.

Terminadas las tostadas, la lluvia parece que da una tregua. Y nosotros nos vamos sabiendo que ha sido una suerte de desayuno. Ahora nos toca lo dicho: volver a casa.

*Todavía puede verse ‘O que arde’ en los DUPLEX este martes con sesiones a las 18:30, 20:15 y 22:00 horas. También el miércoles a las 18:30 y 22:00 horas, y el jueves a las 18:30 y las 22:00 horas. Podemos consultarlo en este enlace.

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